10 de noviembre de 2009

Humberto Rivas

Humberto Rivas ha fallecido en Barcelona, donde vivió desde el año 1976. Entre otros muchos premios recibió el Nacional de Fotografía en 1977.
Sus inquietantes e intensos retratos y paisajes desnudan el alma humana, captan el silencio, la soledad de existir.


Jorge Luis (1972)

Paco (1992)


Sr... (1992)


La cama de Vallmanya (1985)

9 de noviembre de 2009

Philip Kerr: Violetas de marzo / Pálido criminal

Philip Kerr (Edimburgo, 1956) obtuvo recientemente el Premio Internacional de Novela Negra RBA en su tercera edición con la novela Si los muertos no resucitan, sexta entrega de su conocida serie Berlin Noir.

Las novelas que componen Berlin Noir están protagonizadas por el detective privado Bernie Gunther y ambientadas en Berlín, en el período transcurrido entre 1936, en pleno nazismo, y 1948, cuando los países aliados han desmembrado el país.

Violetas de marzo (1989) es la primera novela de la serie. El título se refiere al apodo que recibían los advenedizos que aprovechaban el ascenso nazi para hacer carrera. En ese contexto el antiguo inspector de la Kripo Bernie Gunther se ve obligado a dejar la policía debido a la purga efectuada por Goering. Tras ganarse la vida como detective del hotel Adlon, se hace investigador privado obligado a aceptar “casi cualquier cosa, excepto divorcios”. Una de sus habituales e imposibles tareas consiste en localizar judíos desaparecidos.

En los días previos a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 cuando Jesse Owens se encargó de desmontar la teoría de la superioridad aria, Gunther recibe la llamada de Hermann Six, un empresario millonario cercano al régimen nazi, para que investigue el asesinato de su hija y de su yerno, además del robo de unas valiosas joyas.

La investigación le lleva a conocer personalmente a inquietantes personajes como Goebbels (Ministro de Propaganda) o Heydrich (Jefe de la Gestapo), que le obsequia con una estancia en el primer campo de concentración del Reich, Dachau (“El trabajo te hace libre”, su sarcástico lema). Finalmente, aclara el caso, pero no consigue encontrar a Inge Lorenz, su amante desaparecida (“Desaparecer está haciendo furor, todo el mundo lo hace”) . Y es que “a veces, ni siquiera Bernie Gunther consigue algo.”


En la continuación, Pálido criminal (1990), Heydrich vuelve a complicarle la vida a Bernie Gunther. En esta ocasión le obliga a regresar a la Kripo para investigar los asesinatos y violaciones en serie de jóvenes arias que alguien quiere hacer creer son obra de algún judío.

Las dos primeras novelas de Berlin Noir se caracterizan por tres cualidades. En primer lugar, la poderosa y absorbente personalidad del protagonista. Un personaje bien construido, reacio a seguir las indicaciones ajenas, duro, violento a veces, ambiguo en su relación con los nazis cuando se trata de “pasar desapercibido y de evitar problemas”, con buen ojo y éxito con las mujeres, y, sobre todo, tremendamente cínico.

En segundo lugar, la extraordinaria documentación realizada por Philip Kerr, perfecta para profundizar en una época crucial de la historia europea.

Por último, la ágil prosa del autor, en la que destaca sobre todo un humor cáustico, en muchos casos surrealista, en la línea del Groucho Marx más inspirado. Un par de ejemplos:

“Según mi experiencia nunca se puede elogiar demasiado a una mujer, del mismo modo que nunca se le pueden dar demasiadas galletas a un perro.”

“Todavía tengo que encontrar un abogado que no sea capaz de robarle los ahorros a su madre; los ahorros y el colchón donde los esconde.”

Sorprende encontrar un sentido del humor, tan particular, tan negro en ocasiones, en la narración de la tragedia y del horror de la época nazi, que Kerr denuncia con firmeza.

En resumen, magnífico y adictivo inicio de la serie Berlin Noir, editada por RBA.

8 de noviembre de 2009

Haruki Murakami: La caza del carnero salvaje


Cuenta Murakami Haruki que cierto día de 1978 se encontraba presenciando un partido de béisbol. Durante un momento del juego, decidió hacerse escritor. Al regresar a su casa comenzó a escribir. En aquella época, era propietario de un café jazz llamado Peter Cat (ya mostraba públicamente su afición por los gatos). Varios meses después, aprovechando sus ratos libres, terminó su primera novela, Kaze no uta wo kike (Escucha al viento), con la que ya obtuvo un premio literario. El éxito inicial le animó a continuar con la literatura.

En 1980 públicó 1973-nen no pinbōru (Pinball, 1973). En 1982 llegó Hitsuji wo meguru bōken(La caza del carnero salvaje), con la que continuó ganando premios. Estas tres novelas son conocidas como La trilogía de la Rata (o del Ratón) por la presencia en ellas del personaje apodado Ratón. Murakami consideró que sus dos primeras obras eran flojas y se opuso a su traducción a otras lenguas. En cambio, afirma que con la tercera sintió por primera vez “la alegría de contar una historia.”

Supongo que por esos motivos La caza del carnero salvaje es la única novela de la trilogía traducida al español. El reciente éxito comercial del más famoso autor japonés en España ha hecho que Anagrama la reedite en formato de bolsillo en su colección Compactos.

La caza del carnero salvaje es una narración con estructura de relato policial. El anónimo protagonista de la novela es obligado a emprender un viaje a una remota región para buscar un extraño y legendario carnero (metáfora del mal) que otorga poder a quien lo posee. En realidad, a quien es poseído por él.

Sin duda es una obra de aprendizaje de Haruki Murakami. En muchos momentos absurda y de ritmo titubeante. Su principal interés reside en que ya se pueden encontrar elementos de su poderoso imaginario narrativo y algunas de las constantes de su obra como la omnipresencia de personajes solitarios o las referencias a la música y a la literatura occidentales.

"La orquesta de Benny Goodman empezó a interpretar Air Mail Special. Charlie Christian la emprendió con un largo solo. Llevaba un sombrero flexible color crema. Era la última imagen que recordaba haber visto." (La caza del carnero salvaje)

Recordemos Air Mail Special de Benny Goodman con el solo de guitarra de Charlie Christian.


27 de octubre de 2009

Michael Connelly: El veredicto


El veredicto (The Brass Verdict, 2008) es la segunda novela de Michael Connelly protagonizada por Mickey Haller. Tras la presentación del personaje en El inocente (The Lincoln Lawyer, 2005) volvemos a encontrarnos con el abogado defensor que no tiene bufete y que despacha sus asuntos a bordo de un Lincoln mientras recorre las avenidas de Los Angeles.

En esta ocasión, tiene que hacerse cargo de los casos de Jerry Vicent, un colega asesinado. El problema es que Haller lleva un año sin ejercer a causa de las operaciones sufridas tras ser tiroteado (El inocente), su posterior adicción a los calmantes y el proceso de rehabilatación correspondiente.

Cuando se dirige al despacho de Jerry Vicent para comenzar a estudiar los expedientes heredados se encuentra a Harry Bosch, que investiga el asesinato. Las primeras sospechas hacen pensar que el crimen guarda relación con la defensa de Walter Elliot, poderoso productor cinematográfico de Hollywood, acusado de matar a su mujer al sorprenderla en compañía de su amante.

De esta forma coinciden en la misma novela dos de los principales personajes de Michael Connelly. Además, también aparece brevemente Jack McEvoy, protagonista de El Poeta (1996) y de The Scarecrow (2009). Esta interrelación de sus principales personajes es un recurso muy querido por Michael Connelly, habitual en su mundo literario. Recordemos, por ejemplo, cómo en Más oscuro que la noche (2001) reunía a Bosch con Terry McCaleb.

El título original de la novela, The Brass Verdict, respetado en mayor medida por la edición francesa, Le Verdict du plomb, nos sitúa de pleno en el tema de la obra. "El veredicto de plomo" se refiere a la justicia callejera de aquellos que a base de balas administran su particular justicia, ya que no confían en la oficial. La denuncia de la corrupción judicial es la tesis de Connelly en esta novela. Un punto de vista crítico que le sitúa al lado de los grandes nombres del género negro estadounidense. En este sentido, el primer capítulo, ya muy citado, y absolutamente representativo de su narrativa, fija desde el inicio el discurrir temático de la novela.

“Todo el mundo miente. Los policías mienten. Los abogados mienten. Los testigos mienten. Las víctimas mienten. Un juicio es un concurso de mentiras. Y en la sala todo el mundo lo sabe. El juez lo sabe. Incluso los miembros del jurado lo saben...”

El veredicto es una interesante novela en la que Mickey Haller, tras su presentación en El inocente, adquiere consistencia literaria. Aunque intervenga de forma decisiva para aclarar el turbio asunto que se nos presenta, Harry Bosch es sólo un personaje secundario.

A pesar de ello, esta obra es básica para entender la evolución y la personalidad de Harry Bosch. El principal personaje de Michael Connelly, como un moderno Edipo estadounidense, emprendió en las primeras novelas de la serie (fundamentalmente en El último coyote, 1995) un proceso de conocimiento de sí mismo que le impulsó a investigar el asesinato de su madre y la identidad de su padre y que concluye ahora en El veredicto con el reconocimiento (la anagnórisis clásica) de su hermano Mickey Haller. En la última entrega, Nine Dragons, recientemente publicada en el mercado anglosajón, Harry Bosch deberá enfrentarse al secuestro de su hija Maddie.
Michael Connelly: El veredicto, Rocaeditorial, 2009.
Todo sobre Harry Bosch y Michael Connelly en Woodrowwilsondrive.es

25 de octubre de 2009

David Bowie: Heroes/Helden

La noche del 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Cuando se cumplen veinte años de este hecho histórico podemos recordar una canción inspirada en la existencia del llamado Muro de la Vergüenza.

En 1977 David Bowie se trasladó a vivir a Berlín. En su etapa alemana grabó tres discos conocidos en su conjunto como La trilogía de Berlín. Uno de esos tres discos fue Heroes (1977), que incluye la canción que le da título, una de sus composiciones clásicas. La música fue compuesta por David Bowie y Brian Eno. Ese mismo año se publicó Helden, la versión alemana.

En cuanto a la letra, tiene su pequeña historia. Bowie vivía en un apartamento, antiguo comedor nazi, con vistas al Muro de Berlín. Una tarde observó como Tony Visconti, el productor del disco, besaba a una mujer. De ahí surgió la canción de dos amantes separados por el Muro, cada uno a un lado de la ciudad, que pueden ser "héroes" sólo durante un día.

Ahí va mi traducción libre de la letra:

HÉROES

Yo
Yo seré rey
Y tú
Tú serás reina
Aunque nada
Los alejará
Podemos derrotarlos
Sólo por un día
Podemos ser héroes
sólo durante un día

Y tú
Puedes ser mala
Y yo
Beberé todo el tiempo
Porque somos amantes
Y esa es la realidad
Sí, somos amantes
Y esa es la realidad

Aunque nada
Nos mantendrá unidos
Podríamos robar el tiempo
Sólo por un día
Podremos ser héroes
Por siempre jamás
¿Qué te parece?

Yo
Yo desearía que pudieras nadar
Como los delfines
Como nadan los delfines
Aunque nada
Nos mantendrá unidos
Podemos derrotarlos
Por siempre jamás
Oh, podemos ser héroes
sólo durante un día

Yo
Yo puedo recordar
De pie
Junto al Muro
Y las pistolas
Disparando sobre nuestras cabezas
Y nos besamos
Como si nada pudiera caer
Y la vergüenza
Estaba al otro lado
Oh, podemos derrotarlos
Por siempre jamás
Entonces, podremos ser héroes
Sólo por un día

Podemos ser héroes
Podemos ser héroes
Podemos ser héroes
Sólo durante un día
Podemos ser héroes
No somos nada
Y nada nos ayudará
Quizá estamos mintiendo
Entonces mejor no te quedes
Pero podríamos estar a salvo
Sólo durante un día.




HEROES

I
I will be king
And you
You will be queen
Though nothing will
Drive them away
We can beat them
Just for one day
We can be Heroes
Just for one day

And you
You can be mean
And I
I'll drink all the time
'Cause we're lovers
And that is a fact
Yes we're lovers
And that is that

Though nothing
Will keep us together
We could steal time
Just for one day
We can be Heroes
For ever and ever
What d'you say

I
I wish you could swim
Like the dolphins
Like dolphins can swim
Though nothing
Will keep us together
We can beat them
For ever and ever
Oh we can be Heroes
Just for one day

I
I will be king
And you
You will be queen
Though nothing
Will drive them away
We can be Heroes
Just for one day
We can be us
Just for one day

I
I can remember
Standing
By the wall
And the guns
Shot above our heads
And we kissed
As though nothing could fall
And the shame
Was on the other side
Oh we can beat them
For ever and ever
Then we can be Heroes
Just for one day

We can be Heroes
We can be Heroes
We can be Heroes
Just for one day
We can be Heroes
We're nothing
And nothing will help us
Maybe we're lying
Then you better not stay
But we could be safer
Just for one day

17 de octubre de 2009

El hombre inquieto, el adiós de Kurt Wallander

Tras nueve novelas y un libro de relatos cortos, El hombre inquieto, la última obra de Henning Mankell, se anuncia como el adiós del inspector Kurt Wallander.


El hombre inquieto es Hakan von Enke, capitán de fragata retirado de la Marina sueca y, además, suegro de Linda, la única hija de Kurt Wallander.
Durante su fiesta de cumpleaños el oficial le relata a Wallander cómo se vio involucrado en los sucesos ocurridos en los años 80 cuando submarinos soviéticos invadieron en varias ocasiones las costas suecas y los sectores más derechistas del país culparon entonces al Primer Ministro socialdemócrata Olof Palme.
El inspector Wallander nota a su consuegro nervioso y demasiado preocupado por unos hechos ya lejanos. Poco tiempo después, von Enke desaparece durante su paseo diario por Lilljansskogen. Cuando Louise, la esposa del militar, sufre la misma suerte y posteriormente es hallada muerta, todo hace suponer que las incursiones submarinas rusas siguen teniendo repercursiones aunque hayan transcurrido casi treinta años.
Kurt Wallander aprovecha unos días de sanción y unas pequeñas vacaciones veraniegas para investigar por su cuenta lo sucedido. Al final, en solitario, dejándose llevar por su intuición, es la única persona que logra desentrañar parte del misterio.
En El hombre inquieto, aun más que en otras novelas de Mankell, la figura del entrañable inspector Wallander se eleva por encima de la trama, algo previsible.
El rasgo más característico del famoso personaje de Mankell es su humanidad. No se tiene constancia en el olimpo del género negro de ningún otro detective (por definición, especie casi sobrenatural) que padezca insomnio, que enferme como cualquier otro mortal, que pierda los empastes dentales, que sufra derrotas en batallas de amor, que reciba multas de tráfico, que negocie créditos bancarios, que discuta con su padre y con su ex-mujer, que llore, que explote en arrebatos de ira y que, además, tenga tiempo para resolver con éxito sus investigaciones.
En esta última entrega, Kurt Wallander, que ya es abuelo, tiene sesenta años y ha cumplido por fin su sueño de vivir en el campo, acompañado sólo por su perro Jussi.
En soledad, enfermo de diabetes, con sobrepeso, y sufriendo los primeros síntomas de alzheimer, siente cómo se acerca el final. “La muerte había sido un componente más de su existencia desde el día en que, siendo muy joven, recibió una cuchillada a unos míseros centímetros del corazón. Cada mañana veía el rostro de la muerte en el espejo. Pero ahora... la sentía súbitamente cercana.”
De forma autocompasiva y patética, según él, el inspector de la Comisaría de Ystad hace balance y resume el sentido de su existencia: “se había esforzado por formar parte de las fuerzas benignas en este mundo.” Por su cada vez más frágil memoria desfilan los recuerdos de sus seres queridos, los principales momentos de su vida (“El primero, el día en que me opuse a la voluntad de mi padre y me convertí en policía.”), sus inicios en la profesión de la mano del inspector Rydberg, sus más notables casos...
En El hombre inquieto todo apunta a despedida. Incluso Baiba, su último amor, viaja desde Riga para decirle adiós en emotivas páginas.
Y, por supuesto, Kurt Wallander se despide de nosotros. Lo vamos a echar de menos.






OBRAS DE HENNING MANKELL PROTAGONIZADAS POR KURT WALLANDER
Asesinos sin rostro (Mördare utan ansikte, 1991)
Los perros de Riga (Hundarna i Riga, 1992)
La leona blanca (Den vita lejoninnan, 1993)
El hombre sonriente (Mannen som log, 1994)
La falsa pista (Villospår, 1995)
La quinta mujer (Den femte kvinnan, 1996)
Pisando los talones (Steget efter, 1997)
Cortafuegos (Brandvägg, 1998)
La pirámide (Pyramiden, 1999).
Colección de relatos cortos sobre sus inicios policiales.
Antes de que hiele (Innan frosten, 2002). Protagonizada por su hija Linda.
El hombre inquieto (Den orolige mannen, 2009)

4 de octubre de 2009

Ramiro Pinilla: Sólo un muerto más



Ramiro Pinilla García (Bilbao, 1923) es un escritor de larga trayectoria, que nadando a contracorriente, incluso publicando él mismo sus novelas, ha obtenido importantes galardones literarios. Si en 1960 ganó el Nadal y después el Premio de la Crítica por Las Ciegas hormigas, en los últimos años su trilogía Verdes valles, colinas rojas (Tusquets, 2005) ha obtenido el Premio Euskadi de novela, de nuevo el de la Crítica, y el Nacional de Narrativa.

Su primera novela, Misterio de la pensión Florrie (1944), publicada como Romo P. Girca, fue una incursión juvenil (como el ingenuo juego con las grafías de su nombre y apellidos para componer el seudónimo) en el género policial que se vendió en los quioscos al precio de 3 pesetas.

65 años después, Ramiro Pinilla vuelve a sus orígenes con Sólo un muerto más (2009, Tusquets), novela que dedica con ironía a su alter ego Romo P. Girca en recuerdo de su debut literario que, según él mismo reconoce, fue muy malo.

En el paisaje autobiográfico y literario de Getxo y de la playa de Arrigunaga sitúa Ramiro Pinilla a su protagonista Sancho Bordaberri, librero y autor compulsivo de ficciones policíacas que las editoriales le devuelven, una y otra vez, con la misma perseverancia que él emplea en escribirlas. Cuando su decimosexta novela sufre la misma suerte que las anteriores, decide tirarla al mar y abandonar su carrera. En ese mismo momento, contempla desde la playa la peña de Apraiz donde diez años antes, en 1935, se cometió un crimen: los hermanos gemelos Altube, no muy queridos en el pueblo, fueron encadenados a una argolla para que “la pleamar los ahogara.” Uno de ellos murió.

El recuerdo del crimen le abre los ojos: su camino literario deberá discurrir por el realismo, que, además de entregarle una novela le permitirá resolver el asesinato. Es así como Sancho Bordaberri para administrar justicia se convierte en el detective Samuel Esparta, nuevo Sam Spade, auxiliado por la rubia oxigenada Koldobike en el papel de secretaria de su improvisado despacho donde, a falta de clientes a cincuenta pesetas diarias más gastos, recibe palizas falangistas. Es así como el librero, a pesar de llamarse irónicamente Sancho, se transforma en un moderno Don Quijote de posguerra que, en vez de libros de caballería, ha devorado a Hammett, Chandler, Cain y Himes, y que, en lugar de armadura, viste traje, corbata y sombrero porque así lo exigen los cánones del género negro.

Sin duda lo más interesante de Sólo un muerto más reside en este juego intertextual o metaliterario que está en el origen de la propia novela: el caso ahora aclarado aparecía sin resolver en Verdes valles, colinas rojas, la aclamada trilogía de Pinilla.

Menor interés tienen en esta obra, me parece, las referencias a una posguerra española comandada por poetas falangistas que tan pronto loaban en ripios sonoros el imperiohaciadiós patrio como ajusticiaban a los rojos separatistas vascos o se forraban con el estraperlo.

Estaremos al tanto de la anunciada continuación de las aventuras del detective librero Samuel Esparta.

29 de septiembre de 2009

El hombre inquieto pronto a la venta


El cumpleaños de Håkan von Enke se celebró en una sala de fiestas que alquilaron en Djursholm, el barrio rico de las afueras de Estocolmo. Wallander no había estado allí en su vida. Linda le juró y perjuró que bastaba con que se pusiera el traje. Von Enke odiaba el esmoquin y el frac, pero, por otro lado, le encantaban los uniformes de todo tipo que había llevado durante su larga carrera en la Armada militar. Si Wallander lo deseaba, podía llevar su uniforme de policía, claro. Pero él decidió ponerse el traje: dadas las circunstancias, no le parecía muy adecuado utilizar el uniforme. [...] Ahora estaba en Estocolmo para celebrar el cumpleaños de su consuegro.

Así comienza uno de los primeros capítulos de El hombre inquieto, el regreso del inspector Kurt Wallander en la última novela de Henning Mankell. Tusquets Editores anuncia su llegada a las librerías el próximo 9 de octubre de 2009.

28 de septiembre de 2009

Dennis Lehane: Un trago antes de la guerra


Un trago antes de la guerra (A Drink Before the War, 1994) es la primera novela de Dennis Lehane. RBA (Serie Negra) la edita por fin en España.

Dennis Lehane, autor de la célebre y magnífica Mystic River (2001), nació en Dorchester, Boston, y es en este espacio tan conocido por él donde sitúa la acción de su debut narrativo. Un trago antes de la guerra es también la primera entrega de la serie de cinco novelas protagonizadas por la pareja de detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro, siempre acompañados por el inclasificable Bubba, tres cuartos de psicópata, un cuarto de ángel de la guarda.

Patrick y Angela son contratados por unos senadores de Massachussets para encontrar a una limpiadora negra que ha desaparecido junto con unas fotografías que pueden poner en peligro sus carreras políticas.

La guerra que figura en el título se refiere a la violencia racial de las bandas callejeras que domina los suburbios de Boston y que a nadie parece importar demasiado hasta que llama a las “puertas de madera de roble tras las que ciertos chorizos bien educados almuerzan con un par de dry martinis.”

Pero no sólo hay conflictos raciales en esta novela. Existe la violencia en casi todas sus formas. Los niños son explotados sexualmente o golpeados por sus padres (como el propio Patrick Kenzie), las mujeres son maltratadas por sus maridos como bien sabe Angela Gennaro, la vida de los humildes apenas vale unos dólares, los políticos recurren a cualquier método con tal de preservar sus intereses...

Excesiva violencia, aunque la esperada denuncia social queda descafeinada, trivializada, por el tono desenfadado y cómico que imprime el autor.

Destacan las buenas referencias musicales y la correcta traducción, superior a lo que parece norma en el género, del escritor y periodista Ramón de España.

En resumen, un entretenido debut narrativo de Lehane, aunque a gran distancia de la calidad literaria de Mystic River.

27 de septiembre de 2009

Chema Madoz



Chema Madoz (Madrid, 1958), ganador del Premio Nacional de Fotografía en 2000, es un poeta de la imagen. Los objetos cotidianos adquieren bajo su mirada una nueva identidad en blanco y negro mediante un proceso metafórico que nos remite al Dadaísmo, a René Magritte o a Marcel Duchamp.


Mañana, 28 de septiembre de 2009, La Fábrica presenta en Barcelona su colección Obras Maestras dedicada a los mejores fotógrafos nacionales que inaugura, de forma significativa, Chema Madoz. Se trata de una antología en gran formato y de cuidada calidad de 300 de sus creaciones.


10 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio


De entrada, hago constar mi admiración por las películas de Isabel Coixet, a la que últimamente se está atacando sin sentido, incluso por algo tan absurdo como el tipo de gafas que usa.

En el ámbito estrictamente cinematográfico, Isabel Coixet con Cosas que nunca te dije (1996) o A los que aman (1998) nos demostró que otra forma de hacer cine en España era posible. En los últimos años con Mi vida sin mí (2003) y la sobrecogedora La vida secreta de las palabras (2005) nos había confirmado su madurez, talento y sensibilidad.

En su última película, Mapa de los sonidos de Tokio (2009), Min Tanaka, técnico de sonido, nos narra su silenciosa relación platónica y zen con Ryu, una solitaria joven que trabaja en el mercado del pescado de Tokio y que además ejerce a ratos libres como asesina a sueldo. Por ello, es contratada por un poderoso empresario para que mate a David, un catalán que regenta una tienda de vinos, ya que lo cree responsable del suicidio de su hija Midori (evidente referencia al personaje de Haruki Murakmi). Ryu no puede cumplir el encargo porque se enamora del desolado (¿?) David.

Coixet ha catalogado Mapa de los sonidos de Tokio como thriller romántico y sentimental y como la más trágica de sus obras. A ratos es una película sugerente, pero en su conjunto es fallida y en gran medida decepcionante. Y es decepcionante sobre todo porque no consigue emocionarnos en ningún momento, a pesar de su intención sentimental.

La película es un drama poblado de personajes solitarios que sufren. Sin embargo, tanto dolor sin esperanza nos deja, ¿cómo puede ser posible?, indiferentes. Asistimos impasibles a la desesperación del padre que ha perdido a su única hija, al impostado dolor del protagonista masculino cuya novia se ha suicidado, a la herida sangrante de Ryu que ama sin ser correspondida, y al autismo platónico de otros dos personajes.

Elegy (2008), la anterior película de Coixet, también trataba, aunque de forma más reflexiva, sobre la vida y la muerte, sobre el sexo, sobre el amor y el desamor, sobre el sufrimiento… y conseguía transmitirnos pasión e intensidad mientras nos sumergía en las oscuras aguas de la tragedia de vivir. ¿Por qué en esta película no consigue hacer hago semejante?

Quizá la diferencia resida en la solidez del guión de Elegy, basado en la novela breve de Philiph Roth El animal moribundo (The Dying Animal, 2001) en la que el profesor Kepesh es la viva representación del animal moribundo que es toda persona es. Nada que ver con la endeblez argumental de Mapa de los sonidos de Tokio, más esquemática y de previsible desenlace. Chirría especialmente la caracterización del protagonista masculino, nada hondo ni creíble. La interpretación de Sergi López contribuye en buena medida a ello.

En mi opinión, lo peor de todo es que la séptima película de Coixet se consume en su apuesta por un esteticismo formal y un manierismo inane muy habitual en el cine de autor y cuyo rasgo más significativo es la acumulación de referentes personales y culturales queridos por el director, pero que en ocasiones poco dicen al espectador, y que en este caso resultan ser triviales.

Dos ejemplos de esta afirmación. Por un lado, la evidente referencia al cine de Wong Kar Wai, por el que Isabel Coixet ha manifestado en ocasiones debilidad. Formalmente hay bastante del cineasta honkonés en esta película, pero a un nivel muy superficial y evidente: las escenas nocturas, los neones, la gama de colores, los movimientos de la cámara al hombro, el tipo de encuadre…

Por otro lado, el pretendido homenaje a Tokio y a la cultura japonesa se queda en lo más tópico: el karaoke (gratuita interpretación de Enjoy The Silence, de Depeche Mode), el sushi, el ramen, los love hotels, las aglomeraciones, las tragaperras (pachinko), hasta los paraguas para perro…

En fin, una película que no funciona. Incluso One Dove la canción de Anthony and the Johnsons que cierra el filme parece fuera de sitio.

6 de septiembre de 2009

CHET BAKER / LET'S GET LOST

Chet Baker y Russ Freeman. Hollywood, 1954. Foto de William Claxton


El 18 de septiembre se estrena en España Let’s Get Lost, la película-documental de Bruce Weber sobre Chet Baker, una de las figuras del jazz más populares. Let’s Get Lost, crónica de los últimos tiempos de un envejecido Baker, está considerada una obra maestra en su género que en 1989 ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Cine de Venecia y fue candidata al premio Óscar. 20 años después, tras ser recuperada por el último Festival de Cannes, podremos ver esta "elegía romántica y melancólica", según The New York Times.

Bruce Weber, famoso por sus campañas publicitarias, relató en Cannes que en un principio la idea era hacer unas fotos a Chet Baker, luego un cortometraje de tres minutos, y que, fascinado por el personaje, el proyecto acabó siendo un documental de casi dos horas. “Siempre me ha gustado la gente complicada y él lo era, y mucho.”

El 13 de diciembre de 1988 Chet Baker fue encontrado destrozado en la acera de la calle Prins Hendrikkade, en el centro de Ámsterdam. Había caído, o había sido arrojado (un ajuste de cuentas, según algunos), desde la tercera planta del hotel Prins Hendrik. En cualquier caso la droga acabó finalmente con su vida. En la habitación, entre las pocas pertenencias que dejó, su trompeta. Murió arruinado. Weber pagó su funeral en Nueva York.

El director del documental se encontraba acabando el montaje cuando murió el trompetista. En ese mismo momento la película adquirió la categoría de testamento vital de un músico que, según sus biógrafos, había dedicado su existencia a “tocar música, amar a las mujeres y chutarse”.

La mejor manera de conocer a tan fascinante y complicado músico y cantante, además de ver esta película, es leer sus memorias.

Como si tuviera alas, Las memorias perdidas (As Though I Had Wings. The Lost Memoir, 1997) es el poético y sarcástico título de su breve y fragmentaria autobiografía, encontrada tras su muerte.

Chesney Henry Baker, Jr. nació en 1929 en Yale, Oklahoma, pero pronto su familia se trasladó a vivir a California. Chet Baker recuerda cómo su padre le regaló un trombón cuando tenía trece años, pero que como era pequeño para su edad la boquilla le quedaba demasiado grande. Dos semanas después lo dejó por una trompeta, el instrumento que le haría célebre y que comenzaría a tocar en la banda de la escuela.

“Desencantado con las clases” se pasaba el día en la playa. Las faltas de asistencia provocaron el enfado de sus padres. Tras algunas discusiones por ese motivo decidió alistarse en el ejército. Con diecisiete años partió con la 298ª Army Band hacia el Berlín de la posguerra, donde curiosamente descubrió el jazz de vanguardia escuchando emisoras musicales.

De vuelta a EEUU, en 1948 estudia música en El Camino Collage sin demasiado éxito porque nunca aprendió a leer las partituras, siempre tocó de oído. En esta época comenzó a actuar en clubs y conoció a Jimmy Rowles, pianista que le enseñó “la importancia de mantener la sencillez al tocar”, característica que le acompañaría siempre, tanto como trompetista como cantante.

Tras trabajar con Stan Getz, en 1952 se presentó a una audición en el Tiffany Club de Hollywood. Charlie Parker buscaba trompetista para una gira por California. Chet Baker tocó dos temas con el mítico saxofonista, que, rápidamente lo contrató. Según Baker, fue un éxito continuo. Las salas se llenaban hasta la bandera. Bird “los hacía felices, los hacía bailar, los divertía con sus ideas, con su corazón. El público lo amaba.” Para Baker, “era increíble estar en el escenario con Bird”, que siempre lo “trató como a un hijo”. Él, en correspondencia, lo llevaba en los descansos a comer tacos con salsa verde. "Se zampaba media docena. Le encantaban."


Charlie Parker, Harry Babison, Chet Baker, Helen Carr. Tiffany Club, Los Angeles, 1952. Foto de William Claxton

Cuando Bird vuelve a Nueva York, Chet formó con Gerry Mulligan, Chico Hamilton y Bob Whitlock la banda más legendaria del jazz de la Costa Oeste de EEUU. “La banda funcionó como un reloj desde el principio gracias a la dirección de Gerry.” Testimonio de ello es la recopilación The Best of The Gerry Mulligan Quartet With Chet Baker (Pacific Jazz), considerado entre los mejores discos de la historia del jazz, y que incluye el clásico My Funny Valentine.


En esta época, Baker y Mulligan tienen problemas con la policía a causa de la droga. Son detenidos y Mulligan, incluso, fija su residencia en prisión durante varios meses. Se deshace la banda.

A partir de este momento, sus memorias tienen poco de musical y mucho de relato policial. Baker reconocer estar totalmente enganchado. Es arrestado varias veces. Se somete a curas de desintoxicación. En 1959 tras pasar cuatro meses en prisión decide “largarse” a Europa, donde visita las cárceles y comisarías de Italia (15 meses de prisión), Alemania, Francia y Reino Unido. En Inglaterra conseguía la heroína y la cocaína en la farmacia con receta médica. “Me sentí de maravilla con aquel viejo sistema inglés de prescripciones facultativas”, afirma de manera socarrona.

Las memorias terminan en diciembre de 1963. Baker está en Barcelona. Tiene contrato en un club de jazz nuevo y sigue buscando médicos que le receten sus “medicinas”.

Chet Baker: Como si tuviera alas, Las memorias perdidas, Mondadori, 1999.


27 de agosto de 2009

HENNING MANKELL, EMBAJADOR DEL PREMIO EUROPEO DE LITERATURA 2009

Se acumulan los reconocimientos a Henning Mankell.
El autor sueco será el embajador del Premio Europeo de Literatura 2009, un nuevo premio organizado por la Comisión Europea, la Federación de Libreros Europeos, el Congreso de Escritores Europeos y la Federación de Editores Europeos. La ceremonia de entrega tendrá lugar el próximo 28 de septiembre en el teatro Flagey de Bruselas.

HENNING MANKELL: MÁS SOBRE EL HOMBRE INQUIETO


El 18 de agosto de 2009 apareció en Suecia Den orolige mannen (El hombre inquieto), la más reciente novela de Henning Mankell. Tusquets Editores pondrá a la venta 100.000 ejemplares de la edición española en octubre, antes de lo previsto inicialmente. Estos datos indican el éxito de Mankell en España. Como elemento de comparación podemos añadir que la traducción inglesa (The Troubled Man) sólo se espera para febrero de 2001.

El hombre inquieto supone el regreso y el adiós de Kurt Wallander. Tras narrar los inicios como agente de su personaje más conocido en la colección de relatos La pirámide (1999), Mankell sólo nos lo había devuelto brevemente como secundario en Antes de que hiele, (2002) novela que nos relata los primeros pasos como policía de Linda Wallander, la hija del inspector.

El hombre inquieto, novela de casi 600 páginas, parte de hechos históricos. En 1982-1983, durante el gobierno del Primer Ministro Olof Palme, submarinos soviéticos invadieron los mares suecos. Tiempo después, en un día invernal de 2008, Hakan von Enke, alto cargo retirado de la Marina desaparece durante su paseo diario por Lilljansskogen.

Wallander, que ya es abuelo, que vive en el campo en su nueva casa y que ha retomado su relación con Baiba (Los perros de Riga), se involucra en el caso porque el desaparecido es el suegro de su hija Linda. Poco después, también desaparece la mujer del ex militar. Todo parece indicar que estos sucesos guardan relación con los escándalos de espionaje de los tiempos de la Guerra Fría.
Kurt Wallander, a pesar de su preocupante pérdida de memoria, logra hallar la clave del enigma. ¿Será el Alzheimer la causa de su despedida literaria?

24 de agosto de 2009

ÅSA LARSSON: AURORA BOREAL


Aurora Boreal (Solstorm, 2003) es la primera novela de la autora sueca Åsa Larsson. Las reseñas inevitablemente puntualizan que, aunque comparte apellido y género literario, no guarda relación alguna con su famoso compatriotra Stieg Larsson, que al parecer llegó a elogiar esta obra como insiste en recordarnos la promoción editorial.
El éxito de Aurora Boreal en Suecia (más de un millón de ejemplares vendidos) y en otros países europeos hizo que Åsa Larsson pidiese una excedencia en su trabajo de abogada para dedicarse a tiempo completo a la escritura.
Igual que su creadora, Rebecka Martinsson, la protagonista de sus novelas, es abogada especializada en derecho fiscal. Recién licenciada, trabaja en Estocolmo en un importante bufete. Una mañana escucha en la radio que en Kiruna, pueblo del Norte de Suecia en que ella nació, ha sido asesinado un conocidísimo e influyente líder religioso, Viktor Strandgard. Pocos minutos después recibe una llamada de su amiga Sanna Strandgard, hermana del fallecido, que le pide ayuda, ya que resulta la principal sospechosa. Rebecka Martinsson vuelve a Kiruna donde acaba enfrentándose a los inquietantes dirigentes de la Iglesia de la Fuente de Nuestra Fortaleza, a los que había conocido (sin ignorar el sentido bíblico) muy de cerca en su adolescencia.
Precedida de amables críticas, he de decir que la primera novela de Åsa Larsson me ha dejado indiferente. Ni la trama mantiene durante muchos tiempo la intriga (se intuye desde los primeros capítulos que los "malos" son los pastores de la Iglesia), ni hay auténtica investigación de los sucesos (los policías no se estresan, el fiscal es de chiste y el caso se resuelve de carambola), ni la crítica a las sectas religiosas va más allá de un tibio reportaje de televisión, ni el recuerdo de la búsqueda religiosa en su juventud de la protagonista logra entusiasmarnos en ningún momento.
Uno de los hallazgos de esta novela es la embarazada policía Anna-Maria Mella y la relación que mantiene con la abogada Rebecka Martinsson, que supongo que la autora habrá explotado en las siguientes entregas, que espero más consistentes.
Novelas de Åsa Larsson

Solstorm (2003). Edición española de Seix Barral: Aurora Boreal (2009)
Det blod som spillts (2004)
Svart stig (2006)
Till dess din vrede upphör (2008)
Guds starka arm (2009)

Entrevista con Åsa Larsson en El Mundo.