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19 de diciembre de 2009

Philip Kerr: Si los muertos no resucitan

"Una actitud omnisciente es muy útil para un dios... y para un detective, por cierto. Naturalmente, en el caso del detective la omnisciencia es una ilusión. Platón lo sabía y por eso, entre otras cosas, era mejor escritor que sir Arthur Conan Doyle. "

Si los muertos no resucitan (If the Dead Rise not, 2009) es, de momento, la sexta y última entrega de la serie Berlin Noir/ Bernard (“oso valiente”) Gunther. Con una estructura similar a Una llama misteriosa, la novela comienza en 1934 en Berlin y, tras un salto en el tiempo de veinte años, acaba en La Habana en 1954.

En la primera parte, Gunther, al verse obligado a dejar la Policía Criminal trabaja como detective en el famoso hotel Adlon. Tras llegar Hitler al poder y quemar el Reichstag, la ciudad de Berlín prepara los Juegos Olímpicos de 1936. En el hotel se alojan dos estadounidenses: Max Reles, un mafioso a la búsqueda de los contratos que genera el turbio negocio olímpico, y Noreen Charalambides, una periodista que quiere denunciar la persecución judía y la sospechosa designación de la ciudad como sede de los Juegos. Como resulta obvio, los nazis facilitan la existencia al primero, mientras que expulsan del país a la segunda. Mientras, Bernnie Gunther encontrará, respectivamente, un enemigo y una amante.

En la segunda parte, los tres personajes por arte y voluntad de Philip Kerr coinciden en La Habana de Batista para hablar de muchas cosas y zanjar temas pendientes.

En esta novela encontramos a un Bernie Gunther más cansado, cínico, harto (“si no fuera porque duermo bien, la vida se me haría insoportable”) y amargado que nunca. Su creador, domina cada vez con mayor fluidez y maestría la narración de sus andanzas, abrillantando, de paso, el género negro. Philip Kerr, según ha declarado, trabaja ahora en una novela situada en los años de la guerra para seguir condenando a su personaje a la maldición que expresó Confucio: ojalá vivas tiempos interesantes.

Si los muertos no resucitan ha ganado recientemente el III Premio Internacional de Novela Negra RBA. En otras circunstancias, en el caso de otra novela, resultaría sospechoso que la misma editorial que edita sus obras le concediera un premio. No lo es. Resulta merecido

Novelas de la serie Berlin Noir protagonizadas por el detective privado Bernhard "Bernie" Gunther:

Violetas de Marzo. (March Violets, 1989).
Pálido Criminal. (The Pale Criminal, 1990).
Réquiem Alemán (A German Requiem, 1991).
Unos por otros (The one from the other, 2006).
Una llama misteriosa (A quiet flame, 2008).
Si los muertos no resucitan (If the Dead Rise Not, 2009)

11 de diciembre de 2009

Philip Kerr: Una llama misteriosa


Al final de Unos por otros el detective Bernard Gunther, experto en buscarse indeseables enemigos, es perseguido por antiguos nazis, escuadrones de la muerte judíos y los servicios secretos norteamericanos.

Como no puede regresar a Berlín, Múnich o Viena, escenarios de sus anteriores novelas, adopta una nueva identidad y en 1950 viaja en barco a Buenos Aires cargado con veinticinco mil chelines austríacos y su sentimiento de culpabilidad germano: “Por no hacer nada... Tengo parte de culpa. Si fuese verdaderamente inocente, estaría muerto. Y no lo estoy.”

En Una llama misteriosa (A quiet flame, 2008) el escocés Philip Kerr recrea la época en que el general Perón dio protección a los criminales nazis huidos de Europa mientras los judíos seguían desapareciendo.

Por supuesto, ésta es una obra de ficción, aunque el propio autor autor reconozca haberse documentado, entre otros, en el libro La auténtica Odessa: la fuga nazi a la Argentina de Perón de Uki Goñi. De modo que Bernard Gunther/Carlos Hausner recibe en Buenos Aires, en arriesgado tour de force argumental, el encargo de un coronel peronista para que investigue el salvaje asesinato de una joven y la desaparición de otra que pueden guardar relación con sucesos similares ocurridos en 1932 en el Berlín de los días finales de la República de Weimar y que nunca fueron aclarados.

El asesino múltiple pudiera estar ahora en Alemania y Gunther, que había participado directamente en la investigación de los crímenes alemanes y apartado de ella por motivos políticos, se ve obligado a indagar en los círculos nazis para aclarar el asunto. Cuando, además, acepta la petición de Anna Yagubsky, una joven de origen judío, para que busque a sus tíos desaparecidos ambos casos se cruzan y las alarmas en el régimen peronista se encienden.

Gunther en su aventura argentina conoce no sólo a Perón y a Evita, o a siniestros criminales nazis de renombre como Adolf Eichmann o Josef Mengele, sino también las cárceles argentinas, la picana (“En Argentina sólo hemos aportado un invento al mundo moderno. La picana eléctrica.”) o los vuelos de la muerte sobre el río de la Plata.

Por último, es expulsado del país dejando atrás, como siempre le ocurre, a la chica de turno. Buena y mala suerte la de Bernie y la de otros detectives literarios que casi siempre enamoran a las mujeres más atractivas para enseguida perderlas. Gajes del oficio, por lo visto.

Excelente nivel en la mayor parte de las páginas de la quinta entrega de la serie protagonizada por Bernard Gunther. En el recorrido paralelo por el que discurre la novela entre Berlín de 1932 y Buenos Aires de 1950, me quedo con los capítulos perfectamente ambientados dedicados al auge del nazismo y la caída de la República. Un escenario que coincide con el de la novela Adiós a Berlín (1939) de Christopher Isherwood y su conocida adaptación cinematográfica Cabaret (1972).

Novelas de la serie Berlin Noir protagonizadas por el detective privado Bernhard "Bernie" Gunther:

Violetas de Marzo. (March Violets, 1989).
Pálido Criminal. (The Pale Criminal, 1990).
Réquiem Alemán (A German Requiem, 1991).
Unos por otros (The one from the other, 2006).
Una llama misteriosa (A quiet flame, 2008).
Si los muertos no resucitan (If the Dead Rise Not, 2009)

1 de diciembre de 2009

Philip Kerr: Réquiem aleman / Unos por otros

Violetas de marzo y Pálido criminal, las dos primeras novelas de la serie Berlin Noir de Philip Kerr, estaban ambientadas en la Alemania nazi.
Durante la II Guerra Mundial Bernie Gunther, el protagonista, debido a su condición de comisario de la policía criminal, es clasificado como teniente de la SS y destinado al frente ruso en un grupo de combate encargado del “asesinato sistemático de civiles judíos.” Cuando Gunther comprende la naturaleza de su trabajo pide el traslado al frente, aun corriendo el riesgo de ser fusilado o de morir en el campo de batalla. Tras la derrota alemana, pasa una larga temporada en un campo de concentración ruso.

En Réquiem alemán (1991) , la tercera entrega de Berlin Noir, la Guerra ha terminado y los países aliados se han repartido el país. A finales de 1947 Berlín es una ciudad en ruinas dedicada al estraperlo. Bernie Gunther, como la mayoría de los alemanes supervivientes, pasa hambre y frío. Su mujer, Kirsten, tiene que prostituirse con militares estadounidenses para conseguir alimentos extra. Ante este panorama el detective acepta un caso que le lleva a Viena para intentar salvar la vida de su antiguo compañero Becker, turbio personaje de la novela Pálido criminal, detenido a la espera de juicio por ser sospechoso del asesinato de un oficial norteamericano.

Rusos (“ivanes”) y estadounidense intentan manejar a Gunther como una marioneta en defensa de sus intereses. Finalmente, la investigación pone en peligro su vida al infiltrarse en una red de antiguos criminales nazis que han falseado sus muertes y adoptado nuevas identidades para huir de los juicios de guerra.

En la continuación, Unos por otros (2006), Bernie Gunther ha abandonado Berlín y la profesión de investigador privado. Se encarga de regentar un decrépito hotel cerca del campo de concentración de Dachau, antigua propiedad de su fallecido suegro. Es el año 1949. Kirsten, su mujer, alcoholizada, con demencia, está gravemente enferma internada en un hospital. Así que toma una decisión: “No valgo para hacerme cargo de un hotel. El trabajo policial es lo único que se me da bien.” En su regreso, acepta investigar el paradero del director de un campo de concentración cuya joven esposa católica quiere volver a casarse.

En realidad, Gunther cae en una trampa: acaba siendo confundido con un médico nazi buscado por experimentar con humanos, y perseguido por un escuadrón judío del Nakam decidido a ejecutarlo. Acorralado y sin futuro en Alemania, cambia de identidad (Carlos Hausner) y consigue escapar en barco hacia Argentina, donde llegará a conocer al general Perón, pero de eso trata Una llama misteriosa, la siguiente novela.

En estas dos novelas encontramos la esencia y las virtudes de las anteriores. El protagonista, más escéptico, caústico y desengañado que antes de la Guerra, conserva su buen gusto en materia femenina y su fobia por los abogados: “Estaba preparado para dejar de lado cualquier sentimiento humano por el bien mayor de ganar dinero.” “Aunque se acabara el mundo, seguiría habiendo abogados para hacerse cargo de la documentación.”

Mientras tanto, como es habitual en el género policial, todo el mundo (ya sean los norteamericanos, los rusos, los nazis, la Iglesia católica o los radicales judíos...) le dice a Gunther lo que tiene que hacer, y él intenta hacer lo que cree correcto para poner un poco de orden en el caos. Difícil tarea la del detective que Philip Kerr desmitifica y contempla de manera irónica: “La labor de un detective no requiere un cerebro del tamaño del de Wittgenstein.” “Yo funciono con monedas.”

En su conjunto, estas muy interesantes novelas de Philip Kerr, bien documentadas, nos permiten recorrer la historia de una época en la que el horror, poliédrico, se adueñó de Europa. Me pregunto qué acogida han tenido en Alemania, ya que una de las más firmes denuncias que encontramos en ellas es la crítica a la pasividad de la mayoría de la población. “Nadie le decía que no a la Gestapo, al menos no sin que ello tuviera consecuencias. Tenía que optar por lo desastroso o po lo desagradable. Una decisión típicamente alemana.” “No puedo permitirme tener principios. Al menos no en Alemania. La gente con principios termina en el campo de concentración de Dachau.”

9 de noviembre de 2009

Philip Kerr: Violetas de marzo / Pálido criminal

Philip Kerr (Edimburgo, 1956) obtuvo recientemente el Premio Internacional de Novela Negra RBA en su tercera edición con la novela Si los muertos no resucitan, sexta entrega de su conocida serie Berlin Noir.

Las novelas que componen Berlin Noir están protagonizadas por el detective privado Bernie Gunther y ambientadas en Berlín, en el período transcurrido entre 1936, en pleno nazismo, y 1948, cuando los países aliados han desmembrado el país.

Violetas de marzo (1989) es la primera novela de la serie. El título se refiere al apodo que recibían los advenedizos que aprovechaban el ascenso nazi para hacer carrera. En ese contexto el antiguo inspector de la Kripo Bernie Gunther se ve obligado a dejar la policía debido a la purga efectuada por Goering. Tras ganarse la vida como detective del hotel Adlon, se hace investigador privado obligado a aceptar “casi cualquier cosa, excepto divorcios”. Una de sus habituales e imposibles tareas consiste en localizar judíos desaparecidos.

En los días previos a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 cuando Jesse Owens se encargó de desmontar la teoría de la superioridad aria, Gunther recibe la llamada de Hermann Six, un empresario millonario cercano al régimen nazi, para que investigue el asesinato de su hija y de su yerno, además del robo de unas valiosas joyas.

La investigación le lleva a conocer personalmente a inquietantes personajes como Goebbels (Ministro de Propaganda) o Heydrich (Jefe de la Gestapo), que le obsequia con una estancia en el primer campo de concentración del Reich, Dachau (“El trabajo te hace libre”, su sarcástico lema). Finalmente, aclara el caso, pero no consigue encontrar a Inge Lorenz, su amante desaparecida (“Desaparecer está haciendo furor, todo el mundo lo hace”) . Y es que “a veces, ni siquiera Bernie Gunther consigue algo.”


En la continuación, Pálido criminal (1990), Heydrich vuelve a complicarle la vida a Bernie Gunther. En esta ocasión le obliga a regresar a la Kripo para investigar los asesinatos y violaciones en serie de jóvenes arias que alguien quiere hacer creer son obra de algún judío.

Las dos primeras novelas de Berlin Noir se caracterizan por tres cualidades. En primer lugar, la poderosa y absorbente personalidad del protagonista. Un personaje bien construido, reacio a seguir las indicaciones ajenas, duro, violento a veces, ambiguo en su relación con los nazis cuando se trata de “pasar desapercibido y de evitar problemas”, con buen ojo y éxito con las mujeres, y, sobre todo, tremendamente cínico.

En segundo lugar, la extraordinaria documentación realizada por Philip Kerr, perfecta para profundizar en una época crucial de la historia europea.

Por último, la ágil prosa del autor, en la que destaca sobre todo un humor cáustico, en muchos casos surrealista, en la línea del Groucho Marx más inspirado. Un par de ejemplos:

“Según mi experiencia nunca se puede elogiar demasiado a una mujer, del mismo modo que nunca se le pueden dar demasiadas galletas a un perro.”

“Todavía tengo que encontrar un abogado que no sea capaz de robarle los ahorros a su madre; los ahorros y el colchón donde los esconde.”

Sorprende encontrar un sentido del humor, tan particular, tan negro en ocasiones, en la narración de la tragedia y del horror de la época nazi, que Kerr denuncia con firmeza.

En resumen, magnífico y adictivo inicio de la serie Berlin Noir, editada por RBA.