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30 de junio de 2009

Stieg Larsson: La reina en el palacio de las corrientes de aire



En agosto de 2008 apareció en Microscopio del Dr. Winter la primera entrada sobre Stieg Larsson. Se acababa de publicar en España Los hombres que no amaban a las mujeres. Menos de un año después, se repite sin cesar la palabra "fenómeno" para describir el extraordinario, inesperado, éxito de ventas de la serie Millennium. La versión cinematográfica de la primera novela ha conseguido, además, que muchas personas que no conocían la existencia de los libros decidieran leerlos.

De forma paralela a este enorme éxito popular (digno de análisis sociológico) han ido arreciando las críticas, más o menos fundamentadas, que coinciden en señalar la pobreza literaria de la trilogía. El argumento esgrimido, perfumado de naftalina, se basa en el rancio y soterrado prejuicio de que la plebe no posee el don de la capacidad crítica ni del olfato artístico.

Sin ánimo de entrar en la polémica diré que en mi opinión Stieg Larsson ocupa un notable lugar en el género policíaco. Incluso a un nivel superior al de algunos autores consagrados (me ahorro los nombres) que no cometen la osadía de vender millones de ejemplares. Se me ocurre recomendar a quienes busquen la densidad literaria que relean, si es que lo han leído previamente, a William Faulkner.


Pero vayamos a la tercera novela de Stieg Larsson. La reina en el palacio de las corrientes de aire comienza justo donde acaba La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Lisbeth Salander ha resultado herida. Tiene, entre otras lesiones, una bala de pequeño calibre alojada en su cerebro. Tras la complicada intervención quirúrgica se recupera en el hospital antes de afrontar el juicio que pesa sobre ella por una buena colección de cargos de la fiscalía. La casualidad ha querido que en el mismo pasillo del hospital esté también internado Alexander Zalachenko, que, además de su enemigo declarado, es, como ya todo el mundo sabe, su padre. Por otro lado, Ronald Niedermann, su hermanastro, ha conseguido escapar de la policía dejando a su paso más cadáveres en su sangrienta lista.

Mientras tanto, la policía secreta sueca, la Säpo, ve peligrar su propia existencia. Teme que toda esta situación saque a la luz pública las ilegalidades cometidas durante largos años para ocultar al mafioso Zalachenko. La Säpo se pone en acción para silenciar a Salander y a su padre.

Mikael Blomkvist es la única persona que puede proteger a Lisbeth Salander, aunque ella no lo desee, de los múltiples peligros que la acechan. El periodista, que ha añadido una nueva mujer a su vida, la atlética policía Monica Figuerola, ve peligrar su vida en su intento de ayuda.

De forma paralela a la principal línea argumental, Erika Berger ha dejado la revista Millennium y toma posesión de su cargo como redactora jefe del importante diario en crisis SMP, pero sólo encontrará obstáculos en su nuevo destino.

En conjunto, la tercera entrega de Millennium, a pesar de ofrecernos menos acción que las dos anteriores, confirma el buen dominio del ritmo narrativo de su autor. En cuanto al tema, no encontramos novedades: "Esta historia no va de espías y sectas estatales, sino de la violencia que se comete habitualmente contra las mujeres y de los hombres que lo hacen posible." (página 790)


En las últimas semanas se extiende el rumor de que Stieg Larsson dejó casi acabada una cuarta novela antes de morir. Al parecer, con el fin de negociar su parte de la suculenta herencia dejada por el escritor sueco, su pareja oculta el ordenador en el que se encuentra el archivo original. Quizá se trate de una inédita campaña de marketing, pero si existe la cuarta entrega de la serie Millennium nos esperan, sin duda, más horas de amena y ávida lectura. Y es esto, tan simple, y tan complicado, de lograr lo que explica el éxito de las novelas de Stieg Larsson.

31 de mayo de 2009

Millennium I. La película.



Acompañada por una insistente campaña publicitaria ya está en nuestros cines Millennium I. Los hombres que no amaban a las mujeres. Mi primera sorpresa fue observar que en la sala sólo había unas cien personas. Me esperaba un gran lleno. A pesar de ello, supongo que esta película será una de las grandes triunfadoras de la temporada.

¿Qué decir sobre la adaptación cinematográfica de la primera novela de Stieg Larsson? Ante todo, que es correcta, pero que no provoca grandes emociones, ni siquiera en algunas escenas de supuesta gran crudeza.

Para quien haya leído previamente la obra, quizá el mayor defecto de la película resida en la simplificación de su contenido. Las 665 páginas del libro se han comprimido en dos horas y media, que no cansan en ningún momento, a base de aligerar el argumento.

Como consecuencia de este proceso desaparecen totalmente algunos personajes, se difuminan los rasgos priscológicos de los protagonistas y las relaciones que se establecen entre ellos, o se despachan en breves alusiones algunos de los temas claves de la novela, por ejemplo el nazismo.

Tras la proyección un comentario unánime: todos se habían imaginado a un Mikael Blomkvist mucho más atractivo que el que aparece en pantalla y a una Lisbeth Salander menos pasada de rosca.

En conclusión, una película para pasar el rato.

18 de abril de 2009

Tokio Blues, The Lincoln Lawyer y Los hombres que no amaban a las mujeres van al cine

Varias novelas de autores habituales en Microscopio del Dr. Winter son noticia por sus adaptaciones cinematográficas. Aquí tenéis un rápido avance:

Tokio Blues. Norwegian Wood. La famosa novela de Haruki Murakami será llevada al cine por el director Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde o Cyclo). Tras diversas propuestas siempre rechazadas, el autor japonés ha aceptado que su obra más conocida y emblemática se adapte al lenguaje cinematográfico. El estreno se espera para mediados de 2010.

Matthew McConaughey, actor de no muy memorables comedias, será el encargado de representar a Mickey Haller, el protagonista de The Lincoln Lawyer, la novela de Michael Connelly. A pesar de su popularidad, las obras de Connelly no gozan del favor de Hollywood. Anteriormente, sólo Blood Work (Deuda de sangre) ha sido llevada al cine: correctamente dirigida e interpretada por el siempre solvente Clint Eastwood.

Por último, la más esperada. El 29 de mayo llegará a nuestros cines la versión cinematográfica de Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor), la primera parte de la popular trilogía Millennium de Stieg Larsson. La película fue rodada en Suecia y España por Niels Arden Oplev, y está protagonizado por Michael Nyqvist y Noomi Rapace, quien interpreta a la singular Lisbeth Salander.



24 de noviembre de 2008

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina


Estaba atada con correas de cuero a una estrecha litera con una estructura de acero templado. El correaje le oprimía el tórax. Se hallaba boca arriba. Tenía las manos esposadas paralelamente al cuerpo.

Hacía mucho tiempo que había desistido de todo intento de soltarse. Estaba despierta pero con los ojos cerrados. Si los abriera sólo vería la oscuridad; la única luz existente era un tímido rayo que se filtraba por encima de la puerta. Tenía mal sabor de boca y ansiaba lavarse los dientes.

Estos son los dos primeros párrafos de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Flickan som lekte med elden), la esperada segunda entrega de la serie Millennium del escritor sueco Stieg Larsson.

11 de noviembre de 2008

Trailers de Los hombres que no amaban a las mujeres

Ya se conocen los trailers de la adaptación cinematográfica de Män som hatar kvinnor, la primera novela de Stieg Larsson, traducida en las ediciones en inglés como The Girl with the Dragon Tattoo, y en español como Los hombres que no amaban a las mujeres. La película se anuncia para febrero o marzo de 2009.




27 de octubre de 2008

Próxima publicación de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Ediciones Destino anuncia en su página web que el 25 de noviembre de 2008 se pondrá a la venta La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, la segunda entrega de la trilogía Millennium del novelista sueco Stieg Larsson (Suecia, 1954-2004).
Sin duda alguna, la lectura de Los hombres que no amaban a las mujeres nos ha dejado impacientes por seguir las andanzas de la insólita pareja Lisbeth Salander-Mikael Blomkvist.

Destino facilita el siguiente resumen de la novela:
Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos placeres en una playa del Caribe.
¿Y Mikael? El gran héroe, Súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional por parte de colegas y otros medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le han propuesto una pareja, Dag y Mia.
Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.

9 de agosto de 2008

Stieg Larsson: Los hombres que no amaban a las mujeres


Entusiastas críticas y ventas millonarias en Europa precedían a la edición española de Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera novela de la trilogía Millennium, del escritor sueco Stieg Larsson.

Del autor se sabía que había fallecido de un ataque cardiaco cuando tenía 50 años y estaba a punto de ver publicada su primera obra. Larson era un periodista especializado en temas sociales y políticos (la extrema derecha, la violencia contra las mujeres, la corrupción financiera…), gran aficionado al género negro, que cuando cumplió 47 años se decidió a escribir su primera novela. Al parecer, lo hacía compulsivamente en sus ratos libres. Tras su muerte, sus herederos se disputan la herencia. Todo muy novelesco, en efecto.

Con tales precedentes (“La novela de la década”, «figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI... Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes.») afronté la lectura de las 665 páginas de Los hombres que no amaban a las mujeres con la lógica cautela, el inevitable recelo, ¿una atinada campaña publicitaria más?

Los primeros capítulos y la trama remiten a lo más clásico de la novela policíaca europea: P. D. James, Henning Mankell, por supuesto, e incluso, sí, Agatha Christie. Por este lado, nada sorprendente ni extraordinario. El argumento, incluso, deja una sensación de déjà vu: tras treinta y seis años continúa sin resolverse el misterio de la desaparición de una joven perteneciente a una rica familia de empresarios suecos. Además, el suceso tuvo lugar en una isla propiedad de esta familia. Encontramos, así, otro ingrediente clásico: el caso de la habitación cerrada, a lo que se alude explícitamente en la novela.

La lectura transcurre si mayores emociones ni sobresaltos hasta que hacia la mitad de la obra encontramos el que considero el mayor logro del autor: el encuentro entre los dos protagonistas de la serie Millennium que sitúa al lector en una nueva dimensión argumental y que acelera la máquina narrativa.

Por un lado, encontramos al muy ortodoxo Mikael Blomkvist, periodista y fundador de la revista Millennium, especializado en la investigación de trapos sucios empresariales. Por otro lado, su contrapunto: la muy heterodoxa Lisbeth Salander, que trabaja en una empresa de seguridad haciendo uso de una pericia informática nada legal.

En mi opinión, lo mejor de la novela está en esta pareja de personajes y en su crítica social. Destaca, en este sentido, la denuncia de la violencia contra las mujeres, de la corrupción de los nuevos empresarios sin escrúpulos a los que nuestra sociedad capitalista ha puesto en bandeja el pelotazo, o del fascismo que acecha oculto. Precisamente, los mismos temas que el Stieg Larsson periodista dominaba.

En definitiva, correcto inicio novelístico de Stieg Larsson. Da la impresión de que Los hombres que no amaban a las mujeres promete más de lo que ofrece, que se trata de un buen aperitivo que anticipa las delicias que se nos servirán a continuación. Mientras tanto, esperamos con impaciencia la siguiente entrega de la serie: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina que nos devolverá a la insólita pareja formada por Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander.

Stieg Larsson: Los hombres que no amaban a las mujeres, Ediciones Destino, junio de 2008.