29 de mayo de 2011

Thomas Pynchon: Vicio propio


Recordemos, para calibrar su importancia, que Thomas Pynchon (1937) es un novelista estadounidense que, aun estando vivo, aparece en los manuales de literatura universal y cuya obra se estudia en las universidades. Hasta la fecha es autor de siete novelas cuya dificultad formal se equipara a la de la prosa de James Joyce. Una de ellas, El arco iris de la gravedad (1973), es considerada por la crítica como una de las mejores novelas norteamericanas del siglo XX. A pesar de ello, fue rechazada para el Premio Pulitzer por "ilegible, sobreescrita y obscena." Cuando esa obra obtuvo el National Book Award, envió a recoger el premio a un payaso. Y es que su fobia a los medios de comunicación, a la promoción editorial y a los devaneos de la fama es similar a la de J. D. Salinger. No se conocen imágenes suyas desde hace décadas, y en sus libros, en vez de fotografía, aparece un rectángulo en blanco tachado por un aspa.

Para sorpresa de sus seguidores y de la crítica, Vicio propio (Inherent Vice, 2009), su última novela, adopta las estructuras de la novela negra; pero que nadie espere un relado estándar de detectives, policías y malhechores porque más bien parece que Pynchon pretenda dinamitar el género o, al menos, desteñirlo con su prolongada y ácida ironía.

La acción transcurre en Los Angeles de la psicodelia de finales de los años 60. Doc Sportello, el protagonista, es un detective hippy propietario y único empleado de la agencia LSD INVESTIGATIONS. Acostumbrado a partirse “el culo por tipos que, si alguna vez llegaban a pagarle algo, sería media onza de maría o puede que una breve sonrisa, tan prolongada como verdadera.”

Tras un año sin verla, recibe la visita de Shasta, su anterior novia, que le pide que busque a su desaparecido amante, millonario promotor inmobiliario. Fumando canuto tras canuto, intentando no perder el buen karma, acompañado por sus alucinados colegas, preguntando por aquí y por allá a una larga serie de personajes más o menos colgados, tocando las narices a los inevitables agentes del LAPD y del FBI, Doc inicia una investigación laberíntica con una decena de ramificaciones y con la permanente sensación de estar “haciendo el gilipollas”.

Vicio propio es una magistral recreación de la California hippy del haz el amor y no la guerra, de la época del gobernador Ronald Reagan, del presidente Nixon, de la guerra de Vietnam, de los asesinatos de Charles Manson, de la música surf...

Una novela sorprendente de magnífica prosa que tan pronto provoca la carcajada como el desconcierto, exigente con el lector, al que obliga a un esfuerzo mantenido por no perder la coherencia de la narración.

Thomas Pynchon: Vicio propio, Tusquets Editores, 2011.

3 de mayo de 2011

Tokio Blues (Norwegian wood)


En el inicio de la novela, mientras el avión desciende para aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo, suena una versión de Norwegian Wood de los Beatles que conmociona a Toru Watanabe, el protagonista. Su memoria retrocede dieciocho años hasta recordar con nitidez un verde prado en el que paseaba con Naoko, para recobrar sentimientos que pensaba jamás volverían.

El ejercicio de recuperación del tiempo perdido que es Tokio Blues (Norwegian Wood) se difumina en la versión cinematográfica, centrada en el final de la adolescencia de los protagonistas. A pesar de esta importante diferencia estructural la película es fiel al espíritu de la novela y a su galería de personajes solitarios.

Veinticuatro años después de su publicación, y tras haberse negado una y otra vez, Haruki Murakami ha aceptado por fin que su novela sea adaptada al cine, e incluso ha colaborado en el guion. Quien ha conseguido realizar el proyecto, con indudable acierto, es el director franco-vietnamita Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde, Cyclo, Pleno verano). El resultado es un película excelente, de dolorosa belleza, empapada de trágica melancolía, destinada a espíritus sensibles.

Especial mención merece la fotografía. Dominan los primerísimos planos que penetran en el alma de los protagonistas o las secuencias que reflejan una naturaleza que participa de las emociones de los personajes y que reproducen de manera sorprendentemente fiel las imágenes imaginadas al leer la novela. 

En cuanto a la banda sonora, destacan las composiciones de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, o los temas del rescatado grupo alemán Can.

Muy recomendable.


Título: Tokio Blues (Norwegian Wood)
Título original: Noruwei no mori
Dirección: Anh Hung Tran
País: Japón
Año: 2010
Fecha de estreno: 29/04/2011
Duración: 100 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Rinko Kikuchi, Ken'ichi Matsuyama, Kiko Mizuhara, Kengo Kora, Tetsuji Tamayama, Reika Kirishima, Eriko Hatsune
Guión: Anh Hung Tran
Web: www.norway-mori.com
Distribuidora: Vertigo Films
Productora: Toho Company, Fuji Television Network, Asmik Ace Entertainment


Jeff Buckley: Grace

1 de mayo de 2011

Philip Roth: Némesis


Tras las encontradas opiniones que suscitó La humillación (2009), la anterior novela de Philip Roth, Némesis (2010) ha sido recibida con muy elogiosas críticas y también, cómo no, alguna disidencia.

En Némesis la peste asola la ciudad; pero la acción no transcurre en Tebas, sino en Newark (Nueva Jersey) durante el sofocante verano de 1944. Una epidemia de poliomielitis se está cebando con los niños. El número de fallecidos crece alarmantemente y el pánico se extiende entre la población. Y con el miedo afloran los prejuicios, el odio y la ignorancia, ¿no es en definitiva todo lo mismo? Los transmisores de la enfermedad, se dice, son los judíos, o los italianos, o los helados, o el correo, o el dinero, o la leche, o las granjas de cerdos, o un disminuido mental que no se lava las manos. 

El héroe protagonista, a pesar de no haber conocido a sus padres y de, ironía, sus problemas de visión, poco tiene en común con Edipo. Se trata de Eugene Bucky Cantor, profesor de educación física que dirige una centro de verano para niños judíos. Joven frustrado y avergonzado por haber sido declarado no apto al día siguiente del ataque japonés a Pearl Harbor debido a su miopía cuando pretendió alistarse como soldado para defender a su país en la guerra. 

Dista mucho Bucky Cantor del héroe trágico clásico, a pesar de su corrección y de su admirable entrega como defensor en contra de la epidemia de los mejores niños del mundo (el inevitable patriotismo estadounidense). Entonces, ¿por qué sufre la némesis de los dioses? ¿En qué consiste su desmesura (la hybris de la tragedia griega)? ¿Quizá porque su cólera va dirigida “contra Dios, que creó los virus” y que se complace en matar y en lisiar niños? Víctima del destino, no acierta a comprender Cantor lo que ocurre porque en realidad no hay dioses, nos viene a decir Roth, como tampoco hay héroes. 
“Unas veces tienes suerte y otras no. Toda biografía está sujeta al azar y, empezando por la misma idea, el azar –la tiranía de la contingencia- lo es todo... El señor Cantor se refería al azar cuando censuraba aquello que él llamaba Dios.” (p.182)

En su desasosegante reflexión existencial sobre la enfermedad y la muerte se acerca Némesis a algunas de las más cercanas novelas de Roth (Elegía, El animal moribundo). Formalmente, avanza la narración de forma lineal y precisa hasta un brillante quiebro en la voz narrativa, recurso habitual en la prosa de Roth, que nos remite directamente a sus mejores novelas (Me casé con un comunista, La mancha humana o Sale el espectro).

Muy recomendable.

PHILIP ROTH: Némesis, Mondadori, Barcelona, 2011.

River Man

Nick Drake publicó en 1969 Five Leaves Left (Island Records). El disco incluía River Man, una auténtica maravilla.     




Está es la versión de River Man de Brad Mehldau, pieza habitual en sus conciertos. Brad Mehldau (piano) está acompañado por Larry Grenadier (contrabajo) y Jeff Ballard (batería).

23 de abril de 2011

Brad Mehldau: Live in Marciac

Live in Marciac es la última joya publicada por Brad Mehldau. Se trata de un doble CD y DVD (el primero de su carrera) que registra la actuación del pianista en el Marciac Jazz Festival (Francia) del año 2006.

La lista de temas incluye, como es habitual, composiciones del propio Mehldau con versiones de estándars y canciones pop.

01. Storm (Mehldau)
02. It’s All Right with Me (Cole Porter)
03. Secret Love (Fain/Webster)
04. Unrequited (Mehldau)
05. Resignation (Mehldau)
06. Trailer Park Ghost (Mehldau)
07. Goodbye Storyteller (for Fred Myrow) (Mehldau)
08. Exit Music (for a Film) (Radiohead)
09. Things Behind the Sun (Nick Drake)
10. Lithium (Kurt Cobain)
11. Lilac Wine (James Alan Shelton)
12. Martha My Dear (Lennon/McCartney)
13. My Favorite Things (Rodgers/Hammerstein)
14. Dat Dere (Bobby Timmons) (CD only
)


22 de abril de 2011

Ricardo Piglia: Blanco nocturno

El escritor argentino Ricardo Piglia (1940) ha obtenido recientemente el prestigioso Premio Nacional de narrativa 2010 con Blanco Nocturno. Se trata de la cuarta novela de este autor que es, además, profesor de literatura en la Universidad de Princenton. 

Blanco nocturno contiene los ingredientes clásicos del género negro. Un forastero asesinado, un pueblo blindado en sus secretos, bellas mujeres amorales, un policía intuitivo que desoye los dictados de sus superiores, un fiscal que se apresura a cerrar el caso con una falsa acusación, un periodista que no se conforma con la versión oficial, y el dinero como combustible de la trama. 

En concreto, Tony Duran, mulato puertorriqueño, aventurero y jugador profesional, es asesinado en una habitación de hotel de “un pueblo de mierda” de la provincia de Buenos Aires. Desde los casinos de Atlantic City el exótico forastero había seguido a Ada y Sofía Belladona, hermanas gemelas, hijas del hombre más poderoso de la comarca, para escandalizar durante meses a los lugareños con un ménage à trois indisimulado y con una sospechosa relación de amistad con el japonés Yoshio, conserje de noche del hotel. A pesar de que el comisario Croce descubre que se trata de un asesinato por encargo con un móvil económico, el fiscal Cueto impone su tesis de que ha sido “una pelea de maricas” y aprovecha la ocasión para cesar al policía. El periodista y aspirante a escritor Emilio Renzi (habitual en las novelas de Piglia) es enviado al pueblo para cubrir la noticia. Compartiendo cama con Sofía Belladona se adentra en la historia de la familia y conoce a Luca Belladona, alucinado inventor inspirado en un primo del autor, que resulta ser la pieza clave de todo el asunto.

A pesar de todo ello, reducir Blanco nocturno a una simple novela de género sería miope. Hay en la torrencial narración huellas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett como también hay raíces que se nutren tanto de la narrativa norteamericana del siglo XX (Faulkner, Scott Fittzgerald...) como de la sudamericana (Roberto Arlt, Onetti, García Márquez...)

Como buen prestidigitador agita Piglia en su chistera muy diversos elementos para atrapar al lector con un inquietante juego de falsas apariencias, gemelas idénticas y protagonistas alternantes (Duran, Croce, Renzi, Luca Belladona) que pretende provocar más dudas que certidumbres. Desde la parodoja del título de la novela nos advierte el autor sobre una realidad que nos habla de forma confusa y que los prejuicios nos impiden entender. El enajenado comisario Croce, clarividente en su locura y a quien nadie quiere escuchar, lo ilustra con la imagen del pato-conejo de la página 142. “Las cosas que parecen lo mismo son en realidad diferentes.” Descubrir la esencia es, nos dice, “ver de otro modo lo que nadie ha percibido.”

RICARDO PIGLIA: Blanco nocturno, Editorial Anagrama, Barcelona, 2010

7 de febrero de 2011

Henning Mankell: TEA-BAG

El protagonista de Tea-Bag es Jesper Humlin, prestigioso poeta sueco de vida superficial que vive más preocupado por el valor en bolsa de sus acciones o por su bronceado que por el fracaso de sus relaciones personales o por la realidad social que le rodea.

La peripecia en su confortable vida tiene lugar cuando en una lectura poética, Tea-Bag, una chica de piel oscura le pregunta si alguna vez ha escrito algo sobre alguien como ella. Humlin no sabe qué contestarle. Nunca ha escrito ni un solo verso sobre personas que tienen que abandonar sus países buscando unas mínimas condiciones de dignidad. En realidad, incluso ha ignorado que existan hasta ese mismo día.

La joven que pone en aprietos al poeta es Tea-Bag. Como tantos otros africanos llegada a Europa en patera. En un campo de atención a los refugiados en España, un funcionario le pregunta su nombre mientras se prepara un té. Ella mira la bebida. "Tea-Bag", se le ocurre contestarle en ese momento. Será su nuevo nombre europeo. Un nombre impersonal que oculta una identidad marcada por la explotación y los abusos.

Curiosamente lo único que une a personajes tan distintos es el miedo. El miedo de Humlin procede de ser una persona sin pasiones ni carácter. El de Tea-Bag es un miedo arraigado en lo más profundo de su ser, el miedo de una emigrante sin papeles que huye de la explotación y los abusos para ser víctima de nuevas formas de humillación en la sociedad occidental más próspera.

Uno de los detales más comentados de Tea-Bag es la ironía de Mankell sobre la novela policíaca. Cierto día el poeta acude a la editorial para entrevistarse con su editor, que le pide la redacción de una novela policiaca: la poesía no vende. Humlin se niega, considera absurdo y aburrido el género. “No me interesa leer algo que sólo trata de que se adivine erróneamente quién es el asesino.”

Este guiño irónico de Mankell (hasta la madre del poeta, de 87 años, está escribiendo una en los ratos libres que le deja su floreciente empresa de sexo telefónico) alcanza, en realidad, al funcionamiento de todo un negocio editorial basado en presupuestos meramente mercantilistas.

Alguien, que evidentemente no ha leído esta novela, ha escrito que Mankell, tras retirar a su inspector Wallander, reniega del género policiaco. En realidad, esta es una novela escrita en 2001, pero que nos llega con nueve años de retraso. Es anterior por tanto a El hombre inquieto (2009), la despedida de su principal personaje.

A pesar de las diferencias estructurales, en Tea-Bag encontramos una tesis recurrente en las novelas de Wallander. Tea-Bag ve en la televisión una película sueca de los años 50. Jesper Humlin piensa que está mirando una película sobre una especie extinta. Una Suecia que ya no existe por mucho que se empeñen los nostálgicos.

En conjunto, se trata de una novela solidaria, cargada de buenas intenciones, en la que Mankell muestra su compromiso con las mujeres (doblemente marginadas) del tercer mundo. Desgraciadamente, la irreprochable denuncia del autor no consigue una buena calificación literaria.

Henning Mankell: Tea-Bag, Tusquets Editores, Colección Andanzas, octubre de 2010.

7 de enero de 2011

Paul Auster: Sunset Park


En 2007 Paul Auster (1947) afirmaba encontrarse agotado y no saber si sería capaz de volver a escribir. Felizmente desde entonces nos ha obsequiado con tres novelas más. La ultima, Sunset Park.

Miles Heller tiene todos los ases en su mano para llegar a ser un triunfador. Su padre es editor literario; su madre, una actriz prestigiosa. Es atractivo, inteligente y un brillante estudiante universitario. A los veinte años decide, sin despedirse de nadie, cortar sus raíces y abandonarlo todo. Durante ocho años anda errante intentando inútilmente escapar de sus fantasmas. El azar (siempre el azar en las novelas de Paul Auster; un simple giro del destino, en la canción de Bob Dylan) quiere que una tarde a última hora conozca en un parque de Florida a Pilar Sánchez. Ambos leen el Gran Gatsby. En ese momento, sin él saberlo todavía, inicia una nueva huida que le devolverá a casa. Como se alude explícitamente en la novela, más que un nuevo Odiseo es un joven Telémaco que en su viaje de regreso hace escala en una decrépita casa de ocupas en Sunset Park, un barrio de Nueva york sometido por la crisis económica.

Sunset Park, hay que decirlo ya, es una excelente novela emparentada directamente con las mejores creaciones de Paul Auster. Por ejemplo con Brooklyn Follies (2005) por su humanidad, por su mirada esperanzada, por su optimismo contenido, por las tramas familiares, por los espacios físicos y existenciales recorridos... y, cómo no, por la calidad de su prosa.

En esta ocasión Paul Auster ha abandonado el manierismo formal de sus últimas novelas y dejado a un lado sus habituales  juegos metatextuales. Cada uno de los capítulos está narrado desde el punto de vista de los distintos personajes. Entrañables, memorables cada uno de ellos a su manera. El argumento, bastante esquemático, avanza desde el puzzle colectivo que conforman estos personajes a los que vamos conociendo conforme bucean en sus recuerdos, esbozan sus preocupaciones y trazan sus planes de futuro.

Sunset Park, ambientada en nuestros inciertos días, viene a decirnos que a pesar de la crisis económica provocada por los especuladores, a pesar de los avatares personales, de las desgracias con las que nos obsequia la existencia... hay esperanza y estamos obligados a abrazarnos a ella.

Paul Auster: Sunset Park, Editorial Anagrama, 2010. Traducción de Benito Gómez Ibáñez

Últimas novelas de Paul Auster en Microscopio del Dr. Winter:
Viajes por el Scriptorium (Travels in the Scriptorium, 2006)
Un hombre en la oscuridad (Man in the Dark, 2008)
Invisible (Invisible, 2009)
Sunset Park (Sunset Park, 2010)

6 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano

Patricia Highsmith no se consideraba una escritora de género negro. En su última novela, Small g: a Summer Idyll (1955), publicada un mes después de su fallecimiento, juega irónicamente con esta etiqueta literaria haciendo creer en las primeras páginas al lector (y a los bibliotecarios que se equivocan al catalogarla) que está leyendo una novela policíaca. 

Un joven sale de un cine de Zurich alrededor de la medianoche. En un callejón oscuro es absurda y brutalmente apuñalado durante un atraco. A partir de aquí la novela toma un rumbo inesperado que desconcertará a quien espere un relato criminal o una amable crónica burguesa. Si la homosexualidad es un motivo latente en las primeras obras de Patricia Highsmith, en sus últimas publicaciones se hizo totalmente explícito. En Small g: un idilio de verano, es uno de los temas centrales.

El título de la novela se refiere a la “g” minúscula que en las guías de Zurich califica a los locales de ambiente gay no exclusivo. En Jakob’s, uno de estos bares, se reúne una variada diversidad de personajes no solo homosexuales. El protagonista es Rickie Markwalder, el maduro amante del joven asesinado al que recuerda con más nostalgia que verdadero dolor y que se siente atraído por otro joven, pero que inesperadamente encuentra como amante a un policía casado. La protagonista femenina es Luisa, una joven modista tiranizada por Renate, su jefa, que intenta aclarar las dudas propias de su edad acerca de su futuro vital y de su sexualidad.

Frente a la opresiva amenaza del puritanismo social o el pánico al SIDA, en Samll g: un idilio de verano acaba imponiéndose una visión optimista, abierta y tolerante de las relaciones sexuales o, en un sentido más amplio, de las relaciones personales. La infidelidad consentida dentro del matrimonio se considera, por ejemplo, una oportunidad de autoenriquecimiento.

Desde su primera novela, Extraños en un tren, hasta Small g: un idilio de verano, la última, Patricia Highsmith se muestra como una autora en contra de la moralidad convencional. Sus ideas no recibieron muy buena acogida en EEUU, su país de nacimiento. Debido a ello, vivió los últimos treinta y dos años de su vida en Europa. Significativamente, Small g: un idilio de verano tardó nueve años en ser publicada en EEUU. 

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano, Anagrama.

Nina Simone: My baby just cares for me

27 de noviembre de 2010

Cormac McCarthy: No es país para viejos

La crítica literaria más exigente ha elevado a Cormac McCarthy (Providence, 1933) a la cima de la narrativa estadounidense contemporánea. A pesar de no permitir la mínima concesión al lector, lo cierto es que se trata de un autor bastante popular. La paradoja se explica por los premios literarios recibidos y por las adaptaciones cinematográficas de sus dos últimas novelas, No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005) y La carretera (The Road, 2006, Premio Pulitzer en 2007). Ambas, son obras duras y estremecedoras que muestran una visión desolada del mundo y de la existencia humana.

El gran éxito de la película de los hermanos Coen ha conseguido que el argumento de No es país para viejos sea muy conocido. Tras una carnicería entre traficantes de drogas en el desierto de Texas, Llewelyn Moss se apropia de más de dos millones de dólares. Desde el primer momento sabe que está obligado a abandonar a su joven mujer y a huir porque si alguien pierde esa cantidad no la dará por perdida fácilmente.

Anton Chigurh, asesino profesional sin escrúpulos, desalmado psicópata aficionado a las divagaciones metafísicas (memorable la recreación en la pantalla de Javier Bardem), y Carson Wells, Teniente Coronel en la Guerra de Vietnam, reciben el encargo de recuperar el dinero. Se inicia de esta forma una persecución despiadada que genera una violencia volcánica y delirante.

Ed Tom Bell, “un sheriff paleto de una ciudad cateta de un condado cateto. De un estado cateto,” es el veterano y estupefacto representante del orden que intenta comprender qué está ocurriendo, pero que sólo consigue perseguir impotente un rastro de cadáveres.

El distanciamiento del autor, la alternancia narrativa entre la tercera y la primera persona, las prolijas descripciones, los crudos diálogos y el desprecio a buena parte de las convenciones del género configuran un estilo descarnado y áspero. Cormac McCarthy renuncia a cualquier adorno retórico más allá de un persistente y obsesivo polisíndeton que provoca el malestar del lector:

“Cuando se decidió por fin a cogerlo retrocedió unos pasos y se sentó en la hierba y se descolgó el rifle y lo dejó a un lado. Estaba sentado con las piernas separadas y la H&K en el regazo y el maletín entre las rodillas. Soltó las dos correas y abrió el pestillo de latón y levantó la solapa y la dobló hacia atrás.”

No es país para viejos es una novela impactante y sobrecogedora. ¿Es ya nuestro mundo tal y como lo representa Cormac McCarthy?

13 de noviembre de 2010

Aung San Suu Kyi ha sido liberada

Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, ha sido liberada tras su último arresto domiciliario, que ha durado más de siete años, por su oposición a la Junta militar de Myanmar (Birmania) que ejerce un poder represor desde 1988.
Microscopio del Dr. Winter, que desde 2007 ha expresado su solidaridad con Aung San Suu Kyi, expresa su alegría por esta esperanzadora noticia.



26 de octubre de 2010

Michael Connelly: Nueve dragones


Uno de los rasgos más característicos de la narrativa de Michael Connelly es hacer que coincidan en sus obras personajes de sus diferentes novelas. A lo largo de su ya larga trayectoria Harry Bosch se ha encontrado y reencontrado en muy variadas circunstancias con Terry McCaleb, Roy Lindell, Rachel Walling, Jerry Edgar, Jack McEvoy, o, incluso, Cassie Black (Luna funesta). Recordemos cómo en El veredicto aparecen incluso tres de sus protagonistas: Harry Bosch, Mickey Haller y Jack McEvoy

Michael Connelly ha ido tejiendo en su mundo literario, por tanto, una densa red de relaciones interpersonales entre sus personajes, y de referencias entre sus novelas. De este juego intertextual, tan típico también de Paul Auster, por ejemplo, surge Nueve dragones (Nine Dragons, 2009).


En los últimos capítulos de El vuelo del ángel (1999) Harry Bosch se ve inmerso en los disturbios raciales de South Bay, al sur de Los Ángeles. Tras haber estado a punto de perder la vida, Bosch necesita fumar. Entra en Fortune Liquors, una tienda de licores que ha sido saqueada. Las estanterías están vacías. El suelo está sembrado de botellas rotas y el sitio apesta a alcohol. Los asaltantes no han dejado ni una sola cajetilla de tabaco. El propietario asiático de la tienda ofrece a Bosch el último cigarrillo Camel que le queda. El detective agradece el detalle y recoge unas cerillas con publicidad de la tienda. Ya en la calle, fuma satisfecho de seguir vivo. Abre el librillo de cerillas y encuentra en su interior un aforismo: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo”. Guarda las cerillas en un bolsillo y al hacerlo encuentra arroz del día de su boda con Eleanor Wish.

Doce años después, en Nueve dragones, Harry Bosch no fuma desde hace tiempo. Le crujen las rodillas cuando se agacha y necesita gafas para leer. Su hija tiene ya trece años y vive con su madre en Hong Kong. Continúa trabajando en Homicidios Especiales. Su joven compañero Ignacio Ferras le decepciona cada día más debido a su falta de compromiso desde que fue herido (El observatorio) y a que sus obligaciones familiares han aumentado. Tras unas semanas de tranquilidad Bosch se reencuentra con el pasado. John Li, el anciano propietario de Fortune Liquors, ha sido asesinado.

Cuando, acompañado por Ferras, llega al lugar del crimen lo primero que hace es sacar de un bolsillo de su chaqueta un librito de fósforos viejo y gastado. Sólo falta una cerilla y en el interior aparece el aforismo ya conocido: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo.” Bosch había llevado en el bolsillo aquellas cerillas en el bolsillo durante años, “no tanto porque creyera que eso le daría buena fortuna, sino porque creía en lo que decía.”

Con su pasado siempre a cuestas, no tiene mucho tiempo para la nostalgia. Promete a los hijos de la víctima resolver el asesinato. Aparentemente se trata de un atraco, pero una grabación de las cámaras de seguridad del local prueba que la víctima estaba siendo extorsionada por la mafia china, la Tríada. Pronto se detiene a un sospechoso; pero Bosch recibe el aviso de que su hija ha sido secuestrada en lo que parece un intento por detener la investigación. El detective viaja a Hong Kong para salvar a Maddie mientras la ciudad celebra el festival del Espíritu Hambriento. Su vida dará un giro totalmente inesperado.

En su decimocuarta novela como protagonista Harry Bosch continúa siendo un solitario policía aficionado al jazz que sigue fiel a su misión. A lo que él llama la "religión azul", la fe en que los crímenes no quedarán impunes; pero cuando ya su carrera está llegando a su fin encuentra una nueva misión: el cuidado de su hija.

La mejor de las tres últimas novelas protagonizadas por Harry Bosch, pero lejos de la intensidad de sus primeras apariciones.

Michael Connelly: Nueve dragones, Roca Editorial, 2010.

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