24 de septiembre de 2007

Aung Sang Suu Kyi

En enero, en una entrada sobre Damien Rice, comentaba que su canción Unplayed piano (pincha en el enlace para escucharla) está dedicada a la líder birmana Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz, en arresto domiciliario por su oposición a la Junta Militar en el poder desde 1988.

Birmania (ahora Myanmar), país aliado de Corea del Norte, invierte más dinero en comprar armamentos que en educación y salud conjuntamente. Con ese dato ya está dicho casi todo.
En los últimos días, Suu Kyi y la remota Birmania ocupan minutos en los informativos por las pacíficas y multitudinarias manifestaciones de miles de monjes budistas que se iniciaron como protesta a las agresiones que las fuerzas de seguridad ocasionaron a varios monjes.

Hoy se ha conocido que la Junta Militar ha amenazado con tomar medidas si no se suspenden las manifestaciones. Las potencias mundiales han pedido tibiamente prudencia y diálogo.

Me temo que alguna mañana nos desayunaremos con imágenes de sangre corriendo por las calles birmanas y permaneceremos tan indiferentes como siempre. En nuestros "muy civilizados" países estamos vacunados contra el espanto que gobierna el mundo. Me temo que ya sólo nos conmocionamos cuando el que muere es un jugador de fútbol.

¿Nos vamos a quedar tan tranquilos?


1 comentario:

Nieves Soriano Nieto dijo...

Desgraciadamente sí, mientras tomamos nuestro desayuno observando la sangre corriendo por las calles de Myanmar, haremos algún pequeño comentario entre legañas antes de ir a trabajar. Todo quedará en ese comentario, quizás en el reconocimiento, ante las desgracias del mundo, de lo bonita que es nuestra vida, constructo interpretativo. Y todo quedará en eso, quizás en algún comentario añadido de autopatriotismo para defendernos de cualquier intento de curiosidad de salir y conocer. Espero que cambiemos esto, todo empieza con las pequeñas revoluciones de posts como éste, Dr. Winter.