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21 de enero de 2012

El topo, la película de Tomas Alfredson

La adaptación cinematográfica de la novela El topo que firma Tomas Alfredson es, en su conjunto, una más que correcta película en la que destacan poderosamente la solidez interpretativa de sus principales actores y, sobre todo, la ambientación tétrica y taciturna de los años de la guerra fría conseguida por la dirección artística de Maria Djurkovic. 
Cualquiera que conozca la magnífica novela de John Le Carré entiende el gran reto que significa resumir su denso laberinto argumental en dos horas de imágenes. Como inevitable referente recordemos que la estupenda adaptación para la televisión de El topo que realizó en 1979 la BBC dura unas siete horas. La dificultad, por tanto, es evidente. Tomas Alfredson y sus guionistas han optado por aligerar la trama, lo cual es lógico, pero en su intento han provocado incoherencias argumentales y, de paso, han mutilado las aristas psicológicas y vitales de los principales personajes. Ese es, en mi opinión, el gran error que provoca la incomprensión en aquellos espectadores que desconocían la historia de Calderero, sastre, soldado, espía.
Un ejemplo al respecto. La profundidad de la relación entre Jim Prideaux y Bill Haydon se difumina hasta quedar reducida a una aparente atracción homosexual con lo que se pierde por el camino el verdadero alcance de la traición. Otro: George Smiley conoce la infidelidad de Anna cuando observa cómo se deja meter mano frívolamente durante una fiesta de fin de año.
Por todo ello, acabada la película, en el momento en que se encienden las luces de la sala, comienzan los créditos y (horror) escuchamos a Julio Iglesias cantar La mer, oímos a nuestros vecinos de butaca decir que no han entendido nada.
Pero, más allá del riesgo que supone condensar la compleja trama, lo que de verdad chirría son esas gratuitas licencias de cine de autor que no aportan nada a la película y que convierten a Peter Guillam en homosexual o a George Smiley en un arribista que estalla de satisfacción cuando alcanza la dirección del Circus. En ese momento final de la película (sí, cuando está a punto de sonar la voz de Julio Iglesias) la personalidad del protagonista queda totalmente desvirtuada. Porque ya sabemos que George Smiley prefiere a sus poetas alemanes antes que la vanidad del poder.
En definitiva, una interesante, recomendable, película que deleitará principalmente a los que ya conozcan las novelas de John Le Carré que componen la serie Smiley.
Y por último, duda resuelta. O mejor, intuición confirmada. Gary Oldman no nos hace olvidar en ningún momento al magistral Alec Guinness.

3 de mayo de 2011

Tokio Blues (Norwegian wood)


En el inicio de la novela, mientras el avión desciende para aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo, suena una versión de Norwegian Wood de los Beatles que conmociona a Toru Watanabe, el protagonista. Su memoria retrocede dieciocho años hasta recordar con nitidez un verde prado en el que paseaba con Naoko, para recobrar sentimientos que pensaba jamás volverían.

El ejercicio de recuperación del tiempo perdido que es Tokio Blues (Norwegian Wood) se difumina en la versión cinematográfica, centrada en el final de la adolescencia de los protagonistas. A pesar de esta importante diferencia estructural la película es fiel al espíritu de la novela y a su galería de personajes solitarios.

Veinticuatro años después de su publicación, y tras haberse negado una y otra vez, Haruki Murakami ha aceptado por fin que su novela sea adaptada al cine, e incluso ha colaborado en el guion. Quien ha conseguido realizar el proyecto, con indudable acierto, es el director franco-vietnamita Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde, Cyclo, Pleno verano). El resultado es un película excelente, de dolorosa belleza, empapada de trágica melancolía, destinada a espíritus sensibles.

Especial mención merece la fotografía. Dominan los primerísimos planos que penetran en el alma de los protagonistas o las secuencias que reflejan una naturaleza que participa de las emociones de los personajes y que reproducen de manera sorprendentemente fiel las imágenes imaginadas al leer la novela. 

En cuanto a la banda sonora, destacan las composiciones de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, o los temas del rescatado grupo alemán Can.

Muy recomendable.


Título: Tokio Blues (Norwegian Wood)
Título original: Noruwei no mori
Dirección: Anh Hung Tran
País: Japón
Año: 2010
Fecha de estreno: 29/04/2011
Duración: 100 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Rinko Kikuchi, Ken'ichi Matsuyama, Kiko Mizuhara, Kengo Kora, Tetsuji Tamayama, Reika Kirishima, Eriko Hatsune
Guión: Anh Hung Tran
Web: www.norway-mori.com
Distribuidora: Vertigo Films
Productora: Toho Company, Fuji Television Network, Asmik Ace Entertainment


17 de agosto de 2010

La interpretación de los sueños. (Christopher Nolan: Origen)

Una recomendación: no dejes de acudir al cine para disfrutar de la última película de Christopher Nolan. El director que nos dejó boquiabiertos con Memento (2000) consigue ahora alucinarnos con su última obra.

Afirma Nolan que Origen (Inception, 2010) es en realidad una película de ladrones. En efecto, una banda comandada por Leonardo DiCaprio se dedica a robar sueños, pero también a introducirlos en la mente de sus víctimas.

Una película sobre sueños que consigue lo mismo que nuestros sueños: sin demasiada coherencia lógica, nos sorprende, nos maravilla, nos llena de desasosiego...

El argumento, en cambio, es endeble, adornado de palabrería y conceptos pseudometafísicos un tanto tramposos. Disfruta, por tanto, de la magia de las imágenes, de su enorme poder de sugestión visual, y deja la interpretación de los sueños para los psicoanalistas.

30 de mayo de 2010

The Ballad of Lucy Jordan

La película Thelma y Louise (no dejes de consultar la bien documentada entrada en Wikipedia) dirigida en 1991 por Ridley Scott contaba en su banda sonora con una conocida canción interpretada por Marianne Faithfull: The Ballad of Lucy Jordan.



Lo que no todo el mundo sabe es que la canción, que aparecía en su disco Broken English (1979), no es original de Marianne Faithfull, sino del poeta y compositor estadounidense Shel Silverstein.

La balada de Lucy Jordan

El sol de la mañana acariciaba suavemente
Los ojos de Lucy Jordan
En un blanco dormitorio suburbano
En una blanca ciudad suburbana
Mientras estaba acostada bajo las mantas
Soñando con miles de amantes
Hasta que el mundo se volvió naranja
Y la habitación comenzó a dar vueltas

A los 37 años
Se daba cuenta de que nunca
Conduciría por París en un coche deportivo
Con el cálido viento en su pelo
Así que dejó el teléfono sonar
Y estaba sentada cantando dulcemente
Cancioncillas infantiles que había aprendido
En la butaca de su papá.

Su marido está en el trabajo
Los niños están en el colegio
Y hay, oh, tantas maneras
Para ella de pasar el día
Podría limpiar la case durante horas
O trasplantar las flores
O correr desnuda por las calles sombrías
Gritando todo el tiempo.

A los 37 años
Se daba cuenta de que nunca
Conduciría por París en un coche deportivo
Con el cálido viento en su pelo
Así que dejó el teléfono sonar
Mientras estaba sentada cantando dulcemente
Bonitas canciones infantiles que había aprendido
En la butaca de su papá.

El sol de la tarde acariciaba dulcemente
Los ojos de Lucy Jordan
En el tejado al que subió
Cuando las risas fueron estridentes
Y ella se inclinó e hizo una reverencia al hombre
Que llegó y le ofreció su mano,
Y la llevó hasta el largo coche blanco
Que esperaba más allá de la multitud.
A los 37 años
Supo que lo había encontrado para siempre
Mientras conducía por París
Con el cálido viento en su pelo.


The Ballad of Lucy Jordan

The mornin' sun touched lightly
On the eyes of Lucy Jordan
In her white suburban bedroom
In her white suburban town
As she lay there, neath the covers
Dreamin' of a thousand lovers'
Til the world turned orange
And the room went spinnin' round

At the age of thirty-seven
She realised she'd never ride
Through Paris in a sportscar
With the warm wind in her hair
So she let the phone keep ringing
As she sat there softly singin'
Pretty nurs'ry rhymes she'd memorised
In her daddy's easy chair

Her husband he was off to work
And the kids were off to school
And there were on so many ways
For her to spend the day
She could clean the house for hours
Or rearrange the flowers
Or run naked down the shady street
Screamin' all the way

At the age of thirty-seven
She realised she'd never ride
Through Paris in a sportscar
With the warm wind in her hair
So she let the phone keep ringing
As she sat there softly singin'
Pretty nurs'ry rhymes she'd memorised
In her daddy's easy chair

The evenin' sun touched gently on
The eyes of Lucy Jordan
On the rooftop where she climbed
When all the laughter grew too loud
And she bowed and curtseyed to the man
Who reached and offered her his hand
And led her down to the long white car
That waited past the crowd

At the age of thirty-seven
She knew she'd found forever
As she rode along through Paris
with the warm wind in her hair ...

8 de marzo de 2010

La dama y la muerte


El cortometraje The Lady and the Reaper (La dama y la muerte), escrito y dirigido por Javier Recio Gracia y producido por Antonio Banderas y Kandor Moon (productora granadina) ganó el Goya a la mejor animación. Ha sido también candidato, sin suerte, al Óscar en su categoría.

En un tono distendido plantea una cuestión ética: el derecho a una muerte digna.



Puedes verlo en mayor formato pinchando en este enlace

16 de enero de 2010

Teddy Pendergrass: Choose Me

Un recuerdo para Teddy Pendergrass (1950) que ha fallecido el 13 de enero. Entre sus canciones mi preferida es Choose Me compuesta en 1984 para la película de idéntico título de Alan Rudolph.
De esta forma memorable comenzaba el film. El neón del bar de Eve en la noche, los títulos de crédito, la música de Teddy Pendergrass, bailes en la calle. El plano secuencia nos acerca a Eve, la protagonista. La voz en el programa de radio de la Doctora Amor...


10 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio


De entrada, hago constar mi admiración por las películas de Isabel Coixet, a la que últimamente se está atacando sin sentido, incluso por algo tan absurdo como el tipo de gafas que usa.

En el ámbito estrictamente cinematográfico, Isabel Coixet con Cosas que nunca te dije (1996) o A los que aman (1998) nos demostró que otra forma de hacer cine en España era posible. En los últimos años con Mi vida sin mí (2003) y la sobrecogedora La vida secreta de las palabras (2005) nos había confirmado su madurez, talento y sensibilidad.

En su última película, Mapa de los sonidos de Tokio (2009), Min Tanaka, técnico de sonido, nos narra su silenciosa relación platónica y zen con Ryu, una solitaria joven que trabaja en el mercado del pescado de Tokio y que además ejerce a ratos libres como asesina a sueldo. Por ello, es contratada por un poderoso empresario para que mate a David, un catalán que regenta una tienda de vinos, ya que lo cree responsable del suicidio de su hija Midori (evidente referencia al personaje de Haruki Murakmi). Ryu no puede cumplir el encargo porque se enamora del desolado (¿?) David.

Coixet ha catalogado Mapa de los sonidos de Tokio como thriller romántico y sentimental y como la más trágica de sus obras. A ratos es una película sugerente, pero en su conjunto es fallida y en gran medida decepcionante. Y es decepcionante sobre todo porque no consigue emocionarnos en ningún momento, a pesar de su intención sentimental.

La película es un drama poblado de personajes solitarios que sufren. Sin embargo, tanto dolor sin esperanza nos deja, ¿cómo puede ser posible?, indiferentes. Asistimos impasibles a la desesperación del padre que ha perdido a su única hija, al impostado dolor del protagonista masculino cuya novia se ha suicidado, a la herida sangrante de Ryu que ama sin ser correspondida, y al autismo platónico de otros dos personajes.

Elegy (2008), la anterior película de Coixet, también trataba, aunque de forma más reflexiva, sobre la vida y la muerte, sobre el sexo, sobre el amor y el desamor, sobre el sufrimiento… y conseguía transmitirnos pasión e intensidad mientras nos sumergía en las oscuras aguas de la tragedia de vivir. ¿Por qué en esta película no consigue hacer hago semejante?

Quizá la diferencia resida en la solidez del guión de Elegy, basado en la novela breve de Philiph Roth El animal moribundo (The Dying Animal, 2001) en la que el profesor Kepesh es la viva representación del animal moribundo que es toda persona es. Nada que ver con la endeblez argumental de Mapa de los sonidos de Tokio, más esquemática y de previsible desenlace. Chirría especialmente la caracterización del protagonista masculino, nada hondo ni creíble. La interpretación de Sergi López contribuye en buena medida a ello.

En mi opinión, lo peor de todo es que la séptima película de Coixet se consume en su apuesta por un esteticismo formal y un manierismo inane muy habitual en el cine de autor y cuyo rasgo más significativo es la acumulación de referentes personales y culturales queridos por el director, pero que en ocasiones poco dicen al espectador, y que en este caso resultan ser triviales.

Dos ejemplos de esta afirmación. Por un lado, la evidente referencia al cine de Wong Kar Wai, por el que Isabel Coixet ha manifestado en ocasiones debilidad. Formalmente hay bastante del cineasta honkonés en esta película, pero a un nivel muy superficial y evidente: las escenas nocturas, los neones, la gama de colores, los movimientos de la cámara al hombro, el tipo de encuadre…

Por otro lado, el pretendido homenaje a Tokio y a la cultura japonesa se queda en lo más tópico: el karaoke (gratuita interpretación de Enjoy The Silence, de Depeche Mode), el sushi, el ramen, los love hotels, las aglomeraciones, las tragaperras (pachinko), hasta los paraguas para perro…

En fin, una película que no funciona. Incluso One Dove la canción de Anthony and the Johnsons que cierra el filme parece fuera de sitio.

31 de mayo de 2009

Millennium I. La película.



Acompañada por una insistente campaña publicitaria ya está en nuestros cines Millennium I. Los hombres que no amaban a las mujeres. Mi primera sorpresa fue observar que en la sala sólo había unas cien personas. Me esperaba un gran lleno. A pesar de ello, supongo que esta película será una de las grandes triunfadoras de la temporada.

¿Qué decir sobre la adaptación cinematográfica de la primera novela de Stieg Larsson? Ante todo, que es correcta, pero que no provoca grandes emociones, ni siquiera en algunas escenas de supuesta gran crudeza.

Para quien haya leído previamente la obra, quizá el mayor defecto de la película resida en la simplificación de su contenido. Las 665 páginas del libro se han comprimido en dos horas y media, que no cansan en ningún momento, a base de aligerar el argumento.

Como consecuencia de este proceso desaparecen totalmente algunos personajes, se difuminan los rasgos priscológicos de los protagonistas y las relaciones que se establecen entre ellos, o se despachan en breves alusiones algunos de los temas claves de la novela, por ejemplo el nazismo.

Tras la proyección un comentario unánime: todos se habían imaginado a un Mikael Blomkvist mucho más atractivo que el que aparece en pantalla y a una Lisbeth Salander menos pasada de rosca.

En conclusión, una película para pasar el rato.

18 de abril de 2009

Tokio Blues, The Lincoln Lawyer y Los hombres que no amaban a las mujeres van al cine

Varias novelas de autores habituales en Microscopio del Dr. Winter son noticia por sus adaptaciones cinematográficas. Aquí tenéis un rápido avance:

Tokio Blues. Norwegian Wood. La famosa novela de Haruki Murakami será llevada al cine por el director Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde o Cyclo). Tras diversas propuestas siempre rechazadas, el autor japonés ha aceptado que su obra más conocida y emblemática se adapte al lenguaje cinematográfico. El estreno se espera para mediados de 2010.

Matthew McConaughey, actor de no muy memorables comedias, será el encargado de representar a Mickey Haller, el protagonista de The Lincoln Lawyer, la novela de Michael Connelly. A pesar de su popularidad, las obras de Connelly no gozan del favor de Hollywood. Anteriormente, sólo Blood Work (Deuda de sangre) ha sido llevada al cine: correctamente dirigida e interpretada por el siempre solvente Clint Eastwood.

Por último, la más esperada. El 29 de mayo llegará a nuestros cines la versión cinematográfica de Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor), la primera parte de la popular trilogía Millennium de Stieg Larsson. La película fue rodada en Suecia y España por Niels Arden Oplev, y está protagonizado por Michael Nyqvist y Noomi Rapace, quien interpreta a la singular Lisbeth Salander.



12 de abril de 2009

Antes que el diablo sepa que has muerto

Sidney Lumet, el mismo cineasta que debutó en 1957 con la clásica y conocidísima Doce hombres sin piedad, dirigió con más de 80 años Before the Devil Knows You're Dead (2007).
Se trata en mi opinión de una película totalmente recomendable. Un magnífico guión, excelentes intérpretes (Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Marisa Tomei, Albert Finney...), una austera y magistral dirección, y, sobre todo, un punto de vista poliédrico, distanciado y objetivo crean en su conjunto un filme impactante.
El argumento es sencillo: dos hermanos, con apremiantes problemas económicos, atracan la joyería de sus padres. El golpe sale tan rematadamente mal que no sólo no consiguen ni un dólar, sino que incluso provocan la muerte de su madre.
Antes que el diablo sepa que has muerto disecciona fríamente el lado más oscuro de la naturaleza humana. Las reflexiones provocadas en el espectador son, os aseguro, profundas, intensas y duraderas.


20 de marzo de 2009

When You're Strange


When You're Strange es un documental sobre The Doors dirigido por Tom DiCillo que se ha estrenado en el Festival de Sundance. El film ha contado con la colaboración y las buenas críticas de los compañeros de Jim Morrison. Buena señal.






25 de diciembre de 2008

El intercambio


Un consejo: acércate al cine, que de momento es donde mejor se disfrutan las películas, a ver El intercambio (Changeling), la película de Clint Eastwood basada en un suceso real ocurrido en 1928.
Sin caer nunca en el melodrama, en el que se hubiesen zambullido con placer otros cineastas, Clint Eastwood, ya un clásico, narra con fluidez y maestría una historia que ochenta años después todavía nos emociona. Nos conmueve porque apela a nuestros sentimientos más íntimos y porque nos recuerda que en el mundo siguen reinando la injusticia, la barbaridad, la arbitrariedad y los intereses personales.
Correcta interpretación de Angelina Jolie en su papel de madre atormentada. Sugestiva fotografía con claro gusto por el contraluz, aunque no acabo de entender el propósito del abuso del tono sepia.





23 de diciembre de 2008

Por fin My Blueberry Nights

Tras una filmografía rodada y centrada casi exclusivamente en China, esperábamos impacientes My Blueberry Nights, el resultado de la incursión de Wong Kar-Wai en Estados Unidos. La película inauguró en 2007 el Festival de Cine de Cannes, donde diez años antes había obtenido el premio al mejor director con Happy Together.

Más de un año y medio después llega My Blueberry Nights a nuestros cines, y ello nos permite reflexionar sobre el verdadero alcance de una industria tan gris y complaciente que llena las carteleras de productos comerciales a la vez que margina cualquier película con un mínimo de riesgo que se aparte del estándar. No hace muchos años el cine era todavía considerado como un arte. Ahora se está convirtiendo sólo en un eslabón más del negocio del entretenimiento.
Wong Kar-Wai, a pesar de la aventura norteamericana, sigue siendo fiel a su cine. Sin duda, se puede hablar de continuidad creativa. En My Blueberry Nights destacan las mismas cualidades que nos maravillaron en In the Mood for Love o en 2064. Se trata de una narración intimista protagonizada por seres solitarios que buscan el amor perdido. Formalmente dominan los primerísimos planos, los fondos desenfocados, la constante presencia del grano, los colores primarios, los reflejos, las estelas de trenes que surcan la noche. Como novedad, las carreteras y los inmensos espacios del paisaje estadonuidense coloreados de manera casi irreal.

Además, como es habitual en las obras de Wong Kar-Wai, una magnífica banda sonora en la que vuelve a brillar una versión de Yumeji's Theme del compositor japonés Shigeru Umebayashi junto a temas de Ry Cooder, Gustavo Santaolalla o canciones de Cat Power, Casandra Wilson, Amos Lee o la propia Norah Jones, que protagoniza el film.

En conjunto es una película muy cuidada estéticamente, muy bella, ¿por qué no decirlo? Las interpretaciones son creíbles y nos sumergen en la historia. La música es extraordinaria... pero, a pesar de todos estos hallazgos, a pesar de la profundidad, trágica por momentos, de su temática, My blueberry Nights no consigue conmovernos. ¿Tal vez pedimos demasiado? No, porque Wong Kar-Wai lo ha logrado anteriormente.

2 de diciembre de 2008

Wong Kar-Wai: My Blueberry Nights

Esperábamos desde abril de 2007, y hoy, por fin, nos hemos desayunado con la noticia de que se estrena en España My Blueberry Nights, la última película de Wong Kar-Wai, autor de la maravillosa In the Mood for Love y uno de los directores de cine favoritos de Microscopio del Dr. Winter.
Un poco de historia. Esta película, que supuso el debut en el cine de la cantante Norah Jones, inauguró la 60ª edición del Festival de Cannes. Las críticas consideraron en su momento que se trataba de una película decepcionante. Ahora tendremos la ocasión de formarnos nuestra propia opinión personal.
De momento, un par de aperitivos. La canción que suena en los dos vídeos es The Greatest de Cat Power.




11 de noviembre de 2008

Trailers de Los hombres que no amaban a las mujeres

Ya se conocen los trailers de la adaptación cinematográfica de Män som hatar kvinnor, la primera novela de Stieg Larsson, traducida en las ediciones en inglés como The Girl with the Dragon Tattoo, y en español como Los hombres que no amaban a las mujeres. La película se anuncia para febrero o marzo de 2009.




28 de agosto de 2008

El diario de Woody Allen



Lo más ingenioso y divertido que he leído este verano en la prensa es obra de Woody Allen. The New York Times encargó al director un diario del rodaje de Vicky Cristina Barcelona, su última película (recibida, por cierto, con positivas críticas).

Selecciono algunos fragmentos de Dear Spanish diary... Love, Woody Allen:

–El dinero. 2 de enero: “Recibo una oferta para escribir y dirigir una película en Barcelona. Debo ser cauto. España es un país soleado y a mí me salen pecas. El dinero tampoco es gran cosa, pero mi agente se las arregló para conseguir un diez por ciento de un uno por ciento de cualquier cantidad que la película recaudara por encima de los 400 millones de dólares...”.

- 15 de junio. He rodado una tórrida escena de amor entre Scarlett y Javier. Hace unos años hubiese interpretado yo su papel. Cuando se lo he dicho a Scarlett, ha soltado un enigmático "uh-huh". Scarlett llegó tarde al set y la he regañado..., explicándole que no tolero retrasos de mis actores. Ha escuchado con respeto, aunque me ha parecido que mientras yo hablaba, ella ha encendido su iPod.

3 de julio: “Scarlett se me acercó con una de esas típicas preguntas de actor: ‘¿Qué es lo que debe motivarme?’ Le contesté rápido: ‘Lo que cobras’. Dijo que de acuerdo, pero que necesitaba más motivación para seguir. Como el triple. Si no se la dábamos, amenazaba con irse...”.

- El director. 15 de julio: “De nuevo tuve que ayudar a Javier en las escenas amorosas. La secuencia exigía que tomara a Penélope, le arrancara el vestido y se la llevara a la alcoba. Habrá ganado un Oscar, pero este hombre todavía me necesita para que le indique cómo se interpreta una escena apasionada. De modo que tomé a Penélope y, de un solo golpe, le arranqué el vestido. El destino quiso que todavía no se hubiera cambiado para la toma, así que el vestido que destrocé era suyo y muy caro...”.

- 10 de agosto. Escena emocional de Javier. He tenido que darle unas pautas. Mientras me imita, todo va bien, pero en el momento en que intenta su propia actuación, se pierde. Entonces solloza y se pregunta cómo sobrevivirá cuando ya no le dirija. Intento explicarle con educación y firmeza que debe hacerlo lo mejor que pueda sin mí y que debe intentar recordar mis consejos. Sé que le he animado, porque al dejar su camerino he escuchado sus risas y las de sus amigos.


2 de abril de 2008

I’m not there


I’m not there es el título de una reciente película sobre el inagotable Bob Dylan. En ella, seis intérpretes diferentes (Richard Gere y, sí, Cate Blanchett, entre ellos) recrean otros tantos momentos de su vida.

Mientras nos llega este poco convencional film, alejado de las biopic (del inglés biografic picture, biografía) al uso, te recomiendo algo ya disponible, su impresionante banda sonora.

Según Todd Haynes, el director, la idea musical estaba clara: versiones contemporáneas de algunas de las canciones clásicas de Bob Dylan junto a rarezas, como la que da título a la película. I’m not there es una canción descartada del álbum The Basement tapes (1975).

El catálogo de colaboradores es impresionante. Destaco, por ejemplo, a Eddie Vedder en una enérgica versión de All Along The Watchtower, a una esta vez ortodoxa Cat Power recreando Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again, a un tétrico Antony & The Johnsons en Knockin’ On Heaven’s Door, a Iron & Wine y Calexico en una hipnótica Dark Eyes...

Además, Tom Verlaine, Roger McGuinn, Richie Havens, Yo La Tengo, John Doe, Los Lobos, The Black Keys y muchos más.

5 de febrero de 2008

Shine a light

Ya circula por internet la presentación de Shine a light la película sobre los decrépitos Rolling Stones que ha realizado Martin Scorsese y que se presentará en el Festival de Berlín dentro de unos días.

Pégale un vistazo en www.shinealightmovie.com/

7 de enero de 2008

Ridley Scott

"He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

Recientemente se han cumplido veinticinco años de Blade Runner. Me ahorraré el trabajo de buscar adjetivos para alabar este brillante hito de la historia del cine. Todos los elogios están ya formulados, todos los análisis están ya escritos. Un ejemplo: si realizas una búsqueda en Internet encontrarás 8.340.000 webs dedicadas a esta obra. Otro ejemplo: se ha dicho que Roy, el replicante interpretado por Rutger Hauer constituye un nuevo cristo que redime a su pueblo, y que incluso al morir, su mano atravesada por un clavo, libera la paloma blanca del Espíritu Santo.

Ridley Scott, alquimista él, tuvo el acierto de combinar con maestría un guión libremente basado en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas ? de Philip K. Dick con referencias tan dispersas como Metrópolis de Fritz Lang, el espíritu de Nighthawks de Edward Hopper, la mitología prometeica o los cómics de Moebius para crear una memorable fábula futurista narrada en clave de western y de cine negro.

Pues bien, el mismo Ridley Scott nos ofrece ahora American gangster. Se trata de una película sólida, bien realizada, que, a pesar de sus casi tres horas y algunas notables digresiones, discurre con fluidez. Además, es una película atrevida. Es todo un riesgo competir en un género que cuenta con maestros tan luminosos con Coppola o Scorsese y no salir del todo malparado.

Pero cuando acaba la película uno sale del cine preguntándose por qué el mismo director de la ya mítica Blade Runner sólo nos brinda ahora una película correcta. Esa misma pregunta se hace Carlos Boyero, uno de los críticos de cine que más admiro, sobre todo desde que ha abandonado El Mundo (cada vez me quedan menos argumentos para leer ese periódico que se prodiga en continuas loas a cierta autodenominada diseñadora de moda). He de añadir que Boyero pone a parir la nueva película de Scott y no encuentra respuesta a la pregunta. No creo que nadie la encuentre. Al menos contamos con un buen motivo para la reflexión: ¿dónde reside la inefable magia de algunas obras artísticas?

10 de diciembre de 2007

Paul Auster, amado y odiado


Entrevista en El País de Borja Hermoso (como Carlos Boyero ha abandonado El Mundo) a Paul Auster. El novelista y director de cine ocasional responde sobre todo preguntas relacionadas con su última película, La vida interior de Martin Frost, no muy bien recibida por los críticos.


Además, hay algunas reflexiones interesantes sobre su obra literaria. Selecciono un ejemplo.


Pregunta: Siempre habla usted de su cine como algo que o bien se ama o bien se odia. ¿Por qué hay que ser tan radicales, es que no hay término medio?


Respuesta: Bueno, eso es algo que también sucede con mis libros, se aman o se odian... y la verdad es que ya estoy acostumbrado. Es una manera dolorosa de vivir, pero es la historia de mi vida (risas).


Nota final: En Microscopio del Dr. Winter se ama a Paul Auster.