23 de enero de 2007

Closer

Damien Rice & Closer

Estos días se representa en Madrid Closer, obra teatral de Patrick Marber. Si viste Closer en el cine (dirigida por Mike Nichols, interpretada por Julia Roberts, Jude Law, Natalie Portman y Clive Owen), esa fábula con final moral sobre las relaciones amorosas, quizá estés de acuerdo conmigo en que lo mejor de la película es la música de Damien Rice. La canción The Blower's Daugther hipnotiza a lo largo de la primera escena en la que dos desconocidos caminan hacia su encuentro. Después, ya nada será igual para ellos.

Abro paréntesis. Escribió Paul Auster: "Algo sucede y, desde el momento en que empieza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo." Fin del paréntesis.


Además de varias recopilaciones, el irlandés Damien Rice ha publicado dos discos. El primero es O (2002). El segundo, 9 (2006). La brevedad de los títulos ya nos da una pauta sobre lo que nos espera: música y canciones esenciales, sin ornamentos estériles.


Debo decir que prefiero O: una magnífica colección de canciones destiladas con los materiales más íntimos de su alma, y cantadas con una hipersensibilidad contagiosa.


9, su álbum más reciente, ha obtenido críticas del tipo "demasiado meláncolico", "para escuchar en los días tristes y lluviosos". Es decir, los tópicos al uso para clasificar una obra intimista con pocas concesiones comerciales que nunca competirá con Bisbal por el número 1 de los más vendidos.


Hace unas semanas hablábamos Trini y yo sobre la maravillosa voz de Lisa Hannigan, su colaboradora habitual. Por cierto, ambos participan habitualmente en campañas en defensa de los derechos humanos. Su canción Unplayed piano está dedicada a la líder birmana Aung San Suu Kyi. premio Nobel de la Paz, detenida por la dictadura militar de su país.

Si pinchas sobre el vídeo de más arriba podrás ver algunas escenas de Closer y, sobre todo, escuchar las conmovedoras voces de Damien y de Lisa en The Blower's Daugther.



Si quieres conocer más: http://www.damienrice.com/

Viajes por el Scriptorium

En los próximos días Anagrama publicará en España la última novela de Paul Auster, Viajes por el Scriptorium. Según los comentarios del propio autor se trata de la obra más extraña que ha escrito. Al parecer, Viajes por el Scriptorium reúne buena parte de los ingredientes del universo de Auster, lo que seguramente hará las delicias de sus seguidores, pero que desconcertará a los lectores que lo han descubierto recientemente con la maravillosa Brooklyn Follies o con la repercusión del premio Príncipe de Asturias.

Me propongo volver más adelante en esta bitácora con alguna reflexión personal sobre Paul Auster, al que leo sin parar estos días. Mientras tanto, te dejo un fragmento de la Invención de la soledad, obra en la que el autor ajusta cuentas pendientes con la memoria de su padre. Recordemos, de paso, que la búsqueda de la figura paterna es una de las claves recurrentes de su narrativa.



Tres días antes de su muerte, mi padre se había comprado un coche nuevo. Lo había conducido una vez, tal vez dos, y cuando volví a su casa después del funeral lo vi en el garaje. Ya difunto, como una enorme criatura nacida muerta. Más tarde, ese mismo día, me fui al garaje para estar un rato solo y me senté al volante de su coche, inhalando su extraño olor a nuevo. El odómetro marcaba sesenta y siete millas, justo la edad de mi padre al morir, sesenta y siete años. Aquella brevedad me deprimió, como si se tratara de la distancia entre la vida y la muerte. Un pequeño viaje, apenas un poco más largo que un viaje en coche hasta el pueblo siguiente.

(Paul Auster: La invención de la soledad, Editorial Anagrama.)

Clara Janés

Clara Janés: Los números oscuros, Ediciones Siruela.


Ha relatado Clara Janés que paseando por un bosque vio cómo caían cortezas de los árboles mientras mariposas negras volaban hacia lo alto. «Aquel paisaje me hizo pensar en el contraste entre lo que es la elevación, y por tanto el sentimiento más puro del hombre, con lo que cae, que es lo oscuro.”

Ése fue el origen de su libro Los números oscuros, colección de poemas en prosa que obtuvo el XXI Premio Internacional de Poesía Barcarola.


Para Clara Janés la poesía es secreto. Los números, las cifras, las metáforas intentan expresar nuestro precario conocimiento de los secretos del universo y de los misterios, más insondables incluso, del alma humana.

Hojeo Los números secretos (puedo sentir el tacto de un ejemplar en rústica de El libro de los pájaros que guardo en la memoria) y elijo este poema:

Del espejismo

Brillaban las Pléyades y con sus destellos borraban la sangre. Toda la noche estuvieron así, purificando la tierra. Y las arenas quedaron limpias y su blancura emanó la posibilidad tras el olvido. “Vuela”, dije a la rosa, armada con sus espinas. Y voló con su envoltura de aire. Y vi la ecuación oculta claramente dibujada en su centro y entendí las cifras.

(Clara Janés)

21 de enero de 2007

17 de enero de 2007

Podría habérsela hecho con los manifestantes

¡Casualidades! Unos días después de escribir sobre La vida secreta de las palabras, Tim Robbins, protagonista masculino de la película, es motivo de polémica en los medios de comunicación patrios.

Vamos, primero, a situarnos. Resulta que Robbins está promocionando en Europa su último film, Atrapa el fuego (Catch a fire). En Berlín aprovechó la ocasión para pedir que tanto Bush como Cheney sean sometidos a un "impeachment" con la siguiente argumentación:
"¿Cómo es posible que se le hiciera juicio a un presidente (Bill Clinton) por haber mentido en un caso de sexo oral y no se le inicie a otro por haber mentido con informaciones que llevaron a la guerra, la destrucción, el caos y la muerte de más de 100.000 personas?"



Unos días después, con ocasión del I Festival Internacional de Cine Solidario de Madrid, Tim Robbins criticó al alcalde Ruiz Gallardón por hacerse una foto no prevista con él y añadió: "Mi intención era apoyar el festival, no posar con él. Me parece curioso que siendo un festival sobre solidaridad el alcalde encuentre la manera de sacarse la foto y, sin embargo, no sea capaz de solidarizarse con una manifestación en la que 150.000 ciudadanos piden la paz. A lo mejor alguien me lo puede explicar".



Hasta aquí la noticia. El director de Pena de Muerte o el actor de Mystic River (la excelente adaptación al lenguaje cinematográfico que hizo Clint Eastwood de la gran novela de Dennis Lehane) conocido por sus ideas izquierdistas aprovecha la ocasión para convertirse en flagelo de políticos de derecha. Lo curioso es que la polémica se ha creado por su desgana en estrechar la mano del alcalde. O, tal vez, ¿el forzado saludo sea la excusa para criticar que un extranjero opine sobre la política local? La mayoría de artículos que he leído sobre el asunto fustigan sin piedad a Robbins con argumentos de una pobreza bochornosa. Ejemplos: “Lo único que le salva es que se tira a la Sarandon”, “O eres de izquierdas y compartes todo, o eres un mierda”, “¿Por qué no se manifiesta él contra ETA?”, “Quién le ha dado vela en este entierro?”
Además, le acusan de ser un maleducado, un necio de Hollywood, de no leer más que los guiones que le presentan, y de que los dolares le salen por las orejas. ¡Muy pobre todo!



Opino que esta polémica es una cortina de humo para difuminar la contundencia de la afirmación de Tim Robbins: “Es curioso que un alcalde pueda hacer el esfuerzo de venir a hacerse una foto con un actor norteamericano pero no lo haga para unirse a la ciudadanía en una manifestación.” Declaro mi simpatía por Robbins, aunque sea millonario y viva en una mansión en Beverly Hills donde tiene un óscar en alguno de sus infinitos salones. Y me resulta simpático porque, además de criticar la guerra de Irak, además de luchar contra la pena de muerte, además de defender la paz, además de ser un buen actor, formula en voz alta la pregunta clave que muchos nos hacemos: ¿Dónde estaba el alcalde de Madrid mientras miles de sus conciudadanos se manifestaban contra el terror que unos días antes había machacado salvajemente su ciudad?

10 de enero de 2007

Antony and the Johnsons: I fell in love with a dead boy

El 18 de agosto de 2005 hubo luna llena. Lo recuerdo bien no sólo porque yo sea un cáncer lunático, sino porque, extasiado, la miraba reflejada en el Mediterráneo mientras Antony & The Johnsons cantaba en su concierto de Cartagena.

Al día siguiente, un periodista tituló su crítica “Antony y la belleza”. A continuación, escribía: “La noche del lunes la belleza se instaló durante hora y media en el auditorio del Parque Torres por cortesía de Antony & The Johnsons. Hablo de una belleza frágil y turbadora, tal como son las canciones de este inglés afincado en Nueva York...”

En lo que a mí respecta, puedo afirmar que fue un espectáculo conmovedor, uno de los mejores conciertos a los que he asistido, una ceremonia repleta de sensibilidad.

La primera canción que escuché de Antony, y que literalmente me sobrecogió, fue I fell in love with a dead boy (Me enamoré de un chico muerto), curiosamente el single que descubrió Hal Willner, productor de Lou Reed, en una tienda de discos y que compró sorprendido, como yo mismo, como cualquiera, por su extraño título. Este productor puso en contacto a Antony y a Lou Reed. A partir de entonces se sucedieron colaboraciones y giras conjuntas, y... la popularidad.

Escribo sobre Antony, además de porque me apetece y porque es uno de mis favoritos, porque recientemente he leído que pronto aparecerá un nuevo disco suyo. Hasta ahora existen dos CDs: Antony & The Johnsons (2000) y I am a bird now (2005. Mejor disco de ese año según varias revistas musicales. Mojo, por ejemplo).

All the world is green, una de las canciones de su último disco aparece en la magnífica La vida secreta de las palabras, la película de Isabel Coixet. Cuenta la directora de cine que la primera canción que escuchó de Antony fue (¿cómo no?) I fell in love with a dead boy y añade: “un escalofrío me recorrió la espalda. Esa sensación que uno tiene al leer ciertos libros o al ver ciertas películas que te hacen sentir como si de repente el autor y tú estuvierais solos en el mundo...”

Cuando Isabel Coixet viajó a Nueva York para pedirle permiso para que su canción apareciera en la película, tuvo la oportunidad de asistir a un concierto de Antony & The Johnsons. Antony le dedicó a la directora una canción, You are my sister, en la que canta: “Tú eres mi hermana y te amo. Que todos tus sueños se hagan realidad.” Días después Antony llamó por teléfono a Isabel, a su hermana, a su alma gemela, para decirle que había llorado viendo la escena de la película en la que suena su canción.

Inciso: ¿Por qué será que cuando escucho You are my sister recuerdo a Lord Byron, que escribió a su hermanastra: “Me dormiré pensando en ti, queridísima Augusta.”?

Para acabar, me permito publicar la traducción de la letra de la canción que he citado varias veces. Te animo a escucharla. Si así lo haces y si todavía no la conocías, te arriesgas a quedar, como yo, como Isabel Coixet, como tantos otros, definitivamente atrapado por el mundo dolorido, sensible, atormentado, inquietante... de Antony.


I FELL IN LOVE WITH A DEAD BOY

Te encuentro con lágrimas rojas en tus ojos
y te pregunto tu nombre.
Tú no me contestas.
¿Debería llamar al médico
por si acaso estuvieras muerto?
Pero sólo me acuesto a tu lado
y cojo tu mano.

Me enamoré de un chico muerto.
Ahora eres mi amor, mi único amor
porque toda mi vida he estado tan triste
pero en aquel momento me colmaste.

Ahora les diré a todos mis amigos
que me enamoré de un chico muerto.
Ahora le diré a mi familia
que ojalá tú pudieras haberla conocido.

Ahora escribo cartas a Australia.
Ahora arrojo botellas al mar.
Le susurro el secreto a la tierra:
Nadie va a separarte de mí.

Me enamoré de un chico muerto.
Oh, de un chico tan hermoso.
Me enamoré de un chico muerto.
Oh, de un chico tan hermoso.

Oh, de un chico tan hermoso.
Me pregunto:
¿Eres un chico o una chica?
¿Eres un chico o eres una chica?
¿Eres un chico o eres una chica?

http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/isabelcoixet/vida_secreta/