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21 de enero de 2012

El topo, la película de Tomas Alfredson

La adaptación cinematográfica de la novela El topo que firma Tomas Alfredson es, en su conjunto, una más que correcta película en la que destacan poderosamente la solidez interpretativa de sus principales actores y, sobre todo, la ambientación tétrica y taciturna de los años de la guerra fría conseguida por la dirección artística de Maria Djurkovic. 
Cualquiera que conozca la magnífica novela de John Le Carré entiende el gran reto que significa resumir su denso laberinto argumental en dos horas de imágenes. Como inevitable referente recordemos que la estupenda adaptación para la televisión de El topo que realizó en 1979 la BBC dura unas siete horas. La dificultad, por tanto, es evidente. Tomas Alfredson y sus guionistas han optado por aligerar la trama, lo cual es lógico, pero en su intento han provocado incoherencias argumentales y, de paso, han mutilado las aristas psicológicas y vitales de los principales personajes. Ese es, en mi opinión, el gran error que provoca la incomprensión en aquellos espectadores que desconocían la historia de Calderero, sastre, soldado, espía.
Un ejemplo al respecto. La profundidad de la relación entre Jim Prideaux y Bill Haydon se difumina hasta quedar reducida a una aparente atracción homosexual con lo que se pierde por el camino el verdadero alcance de la traición. Otro: George Smiley conoce la infidelidad de Anna cuando observa cómo se deja meter mano frívolamente durante una fiesta de fin de año.
Por todo ello, acabada la película, en el momento en que se encienden las luces de la sala, comienzan los créditos y (horror) escuchamos a Julio Iglesias cantar La mer, oímos a nuestros vecinos de butaca decir que no han entendido nada.
Pero, más allá del riesgo que supone condensar la compleja trama, lo que de verdad chirría son esas gratuitas licencias de cine de autor que no aportan nada a la película y que convierten a Peter Guillam en homosexual o a George Smiley en un arribista que estalla de satisfacción cuando alcanza la dirección del Circus. En ese momento final de la película (sí, cuando está a punto de sonar la voz de Julio Iglesias) la personalidad del protagonista queda totalmente desvirtuada. Porque ya sabemos que George Smiley prefiere a sus poetas alemanes antes que la vanidad del poder.
En definitiva, una interesante, recomendable, película que deleitará principalmente a los que ya conozcan las novelas de John Le Carré que componen la serie Smiley.
Y por último, duda resuelta. O mejor, intuición confirmada. Gary Oldman no nos hace olvidar en ningún momento al magistral Alec Guinness.

15 de agosto de 2011

1Q84


1Q84 se compone de tres libros y más de 1000 páginas. Tusquets Editores ha publicado los dos primeros libros en la edición española. Para enero de 2012 se anuncia la tercera parte.
Haruki Murakami nos ha dado pistas para entender esta ambiciosa novela. De entrada, como resulta evidente, el título remite directamente a 1984, la famosa ficción futurista de George Orwell. Ya conocemos todos algo de fonética japonesa: el número 9 y la letra q se pronuncian igual. Por otro lado, el papel de Gran Hermano se concreta aquí en el integrismo de siniestras y violentas sectas religiosas que aluden directamente a la secta Aum responsable del ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995.En cuanto a su estructura, el autor ha dado a conocer que la novela sigue la forma de El clave bien temperado de Bach, obra en la que cada libro tiene 24 partes.
En cada uno de los 24 capítulos de cada una de las partes se alternan narradas en 3ª persona las historias de los protagonistas: Aomame (monitora de artes marciales y asesina por encargado de hombres maltratadores) y Tengo Kawana (profesor de matemáticas en una academia y aspirante a escritor). Ambos habían coincidido brevemente en el colegio cuando tenían diez años. En 1984, unos veinte años después, están a punto de volver a encontrarse en un mundo paralelo de dos lunas que discurre en 1Q84. O, en realidad, “no se trata de que ambos se desarrollen de forma paralela. El año 1984 ya no existe... Ahora mismo solo existe 1Q84.”
La novela contiene las constantes habituales de Murakami. Una prosa ágil y fácil, personajes solitarios con un pasado atormentado a sus espaldas, múltiples referencias musicales y literarias... Además, como en las películas de David Lynch, oculto tras la realidad cotidiana, un mundo ominoso, extraño y amenazante que nos vigila, pero que apenas llegamos a comprender. Es en este punto donde 1Q84 se puebla de elementos esotéricos: la crisálida del aire, la Little People, la mother, la daughter, perceivers, receivers, el pueblo de los gatos... Y es precisamente aquí donde el edificio narrativo se tambalea, se hace repetitivo y pierde interés. Algo totalmente inesperado porque Murakami nos tiene acostumbrados a resolver con maestría el reto que supone la complejidad de su universo literario. Como señalé a propósito de After Dark, tampoco encontramos en 1Q84 el lirismo de Sputnik, mi amor, ni la arriesgada magia de Kafka en la orilla, ni la profundidad de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, ni la redonda construcción de Tokio Blues.
Personalmente opino que en 1Q84, pese a sus indudables aciertos, pese a su impresionante éxito popular, el método Murakami no acaba de funcionar.

Haruki Murakami: 1Q84 (Libros 1 y 2), Tusquets Editores, 2011.

29 de mayo de 2011

Thomas Pynchon: Vicio propio


Recordemos, para calibrar su importancia, que Thomas Pynchon (1937) es un novelista estadounidense que, aun estando vivo, aparece en los manuales de literatura universal y cuya obra se estudia en las universidades. Hasta la fecha es autor de siete novelas cuya dificultad formal se equipara a la de la prosa de James Joyce. Una de ellas, El arco iris de la gravedad (1973), es considerada por la crítica como una de las mejores novelas norteamericanas del siglo XX. A pesar de ello, fue rechazada para el Premio Pulitzer por "ilegible, sobreescrita y obscena." Cuando esa obra obtuvo el National Book Award, envió a recoger el premio a un payaso. Y es que su fobia a los medios de comunicación, a la promoción editorial y a los devaneos de la fama es similar a la de J. D. Salinger. No se conocen imágenes suyas desde hace décadas, y en sus libros, en vez de fotografía, aparece un rectángulo en blanco tachado por un aspa.

Para sorpresa de sus seguidores y de la crítica, Vicio propio (Inherent Vice, 2009), su última novela, adopta las estructuras de la novela negra; pero que nadie espere un relado estándar de detectives, policías y malhechores porque más bien parece que Pynchon pretenda dinamitar el género o, al menos, desteñirlo con su prolongada y ácida ironía.

La acción transcurre en Los Angeles de la psicodelia de finales de los años 60. Doc Sportello, el protagonista, es un detective hippy propietario y único empleado de la agencia LSD INVESTIGATIONS. Acostumbrado a partirse “el culo por tipos que, si alguna vez llegaban a pagarle algo, sería media onza de maría o puede que una breve sonrisa, tan prolongada como verdadera.”

Tras un año sin verla, recibe la visita de Shasta, su anterior novia, que le pide que busque a su desaparecido amante, millonario promotor inmobiliario. Fumando canuto tras canuto, intentando no perder el buen karma, acompañado por sus alucinados colegas, preguntando por aquí y por allá a una larga serie de personajes más o menos colgados, tocando las narices a los inevitables agentes del LAPD y del FBI, Doc inicia una investigación laberíntica con una decena de ramificaciones y con la permanente sensación de estar “haciendo el gilipollas”.

Vicio propio es una magistral recreación de la California hippy del haz el amor y no la guerra, de la época del gobernador Ronald Reagan, del presidente Nixon, de la guerra de Vietnam, de los asesinatos de Charles Manson, de la música surf...

Una novela sorprendente de magnífica prosa que tan pronto provoca la carcajada como el desconcierto, exigente con el lector, al que obliga a un esfuerzo mantenido por no perder la coherencia de la narración.

Thomas Pynchon: Vicio propio, Tusquets Editores, 2011.

3 de mayo de 2011

Tokio Blues (Norwegian wood)


En el inicio de la novela, mientras el avión desciende para aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo, suena una versión de Norwegian Wood de los Beatles que conmociona a Toru Watanabe, el protagonista. Su memoria retrocede dieciocho años hasta recordar con nitidez un verde prado en el que paseaba con Naoko, para recobrar sentimientos que pensaba jamás volverían.

El ejercicio de recuperación del tiempo perdido que es Tokio Blues (Norwegian Wood) se difumina en la versión cinematográfica, centrada en el final de la adolescencia de los protagonistas. A pesar de esta importante diferencia estructural la película es fiel al espíritu de la novela y a su galería de personajes solitarios.

Veinticuatro años después de su publicación, y tras haberse negado una y otra vez, Haruki Murakami ha aceptado por fin que su novela sea adaptada al cine, e incluso ha colaborado en el guion. Quien ha conseguido realizar el proyecto, con indudable acierto, es el director franco-vietnamita Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde, Cyclo, Pleno verano). El resultado es un película excelente, de dolorosa belleza, empapada de trágica melancolía, destinada a espíritus sensibles.

Especial mención merece la fotografía. Dominan los primerísimos planos que penetran en el alma de los protagonistas o las secuencias que reflejan una naturaleza que participa de las emociones de los personajes y que reproducen de manera sorprendentemente fiel las imágenes imaginadas al leer la novela. 

En cuanto a la banda sonora, destacan las composiciones de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, o los temas del rescatado grupo alemán Can.

Muy recomendable.


Título: Tokio Blues (Norwegian Wood)
Título original: Noruwei no mori
Dirección: Anh Hung Tran
País: Japón
Año: 2010
Fecha de estreno: 29/04/2011
Duración: 100 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Rinko Kikuchi, Ken'ichi Matsuyama, Kiko Mizuhara, Kengo Kora, Tetsuji Tamayama, Reika Kirishima, Eriko Hatsune
Guión: Anh Hung Tran
Web: www.norway-mori.com
Distribuidora: Vertigo Films
Productora: Toho Company, Fuji Television Network, Asmik Ace Entertainment


1 de mayo de 2011

Philip Roth: Némesis


Tras las encontradas opiniones que suscitó La humillación (2009), la anterior novela de Philip Roth, Némesis (2010) ha sido recibida con muy elogiosas críticas y también, cómo no, alguna disidencia.

En Némesis la peste asola la ciudad; pero la acción no transcurre en Tebas, sino en Newark (Nueva Jersey) durante el sofocante verano de 1944. Una epidemia de poliomielitis se está cebando con los niños. El número de fallecidos crece alarmantemente y el pánico se extiende entre la población. Y con el miedo afloran los prejuicios, el odio y la ignorancia, ¿no es en definitiva todo lo mismo? Los transmisores de la enfermedad, se dice, son los judíos, o los italianos, o los helados, o el correo, o el dinero, o la leche, o las granjas de cerdos, o un disminuido mental que no se lava las manos. 

El héroe protagonista, a pesar de no haber conocido a sus padres y de, ironía, sus problemas de visión, poco tiene en común con Edipo. Se trata de Eugene Bucky Cantor, profesor de educación física que dirige una centro de verano para niños judíos. Joven frustrado y avergonzado por haber sido declarado no apto al día siguiente del ataque japonés a Pearl Harbor debido a su miopía cuando pretendió alistarse como soldado para defender a su país en la guerra. 

Dista mucho Bucky Cantor del héroe trágico clásico, a pesar de su corrección y de su admirable entrega como defensor en contra de la epidemia de los mejores niños del mundo (el inevitable patriotismo estadounidense). Entonces, ¿por qué sufre la némesis de los dioses? ¿En qué consiste su desmesura (la hybris de la tragedia griega)? ¿Quizá porque su cólera va dirigida “contra Dios, que creó los virus” y que se complace en matar y en lisiar niños? Víctima del destino, no acierta a comprender Cantor lo que ocurre porque en realidad no hay dioses, nos viene a decir Roth, como tampoco hay héroes. 
“Unas veces tienes suerte y otras no. Toda biografía está sujeta al azar y, empezando por la misma idea, el azar –la tiranía de la contingencia- lo es todo... El señor Cantor se refería al azar cuando censuraba aquello que él llamaba Dios.” (p.182)

En su desasosegante reflexión existencial sobre la enfermedad y la muerte se acerca Némesis a algunas de las más cercanas novelas de Roth (Elegía, El animal moribundo). Formalmente, avanza la narración de forma lineal y precisa hasta un brillante quiebro en la voz narrativa, recurso habitual en la prosa de Roth, que nos remite directamente a sus mejores novelas (Me casé con un comunista, La mancha humana o Sale el espectro).

Muy recomendable.

PHILIP ROTH: Némesis, Mondadori, Barcelona, 2011.

22 de abril de 2011

Ricardo Piglia: Blanco nocturno

El escritor argentino Ricardo Piglia (1940) ha obtenido recientemente el prestigioso Premio Nacional de narrativa 2010 con Blanco Nocturno. Se trata de la cuarta novela de este autor que es, además, profesor de literatura en la Universidad de Princenton. 

Blanco nocturno contiene los ingredientes clásicos del género negro. Un forastero asesinado, un pueblo blindado en sus secretos, bellas mujeres amorales, un policía intuitivo que desoye los dictados de sus superiores, un fiscal que se apresura a cerrar el caso con una falsa acusación, un periodista que no se conforma con la versión oficial, y el dinero como combustible de la trama. 

En concreto, Tony Duran, mulato puertorriqueño, aventurero y jugador profesional, es asesinado en una habitación de hotel de “un pueblo de mierda” de la provincia de Buenos Aires. Desde los casinos de Atlantic City el exótico forastero había seguido a Ada y Sofía Belladona, hermanas gemelas, hijas del hombre más poderoso de la comarca, para escandalizar durante meses a los lugareños con un ménage à trois indisimulado y con una sospechosa relación de amistad con el japonés Yoshio, conserje de noche del hotel. A pesar de que el comisario Croce descubre que se trata de un asesinato por encargo con un móvil económico, el fiscal Cueto impone su tesis de que ha sido “una pelea de maricas” y aprovecha la ocasión para cesar al policía. El periodista y aspirante a escritor Emilio Renzi (habitual en las novelas de Piglia) es enviado al pueblo para cubrir la noticia. Compartiendo cama con Sofía Belladona se adentra en la historia de la familia y conoce a Luca Belladona, alucinado inventor inspirado en un primo del autor, que resulta ser la pieza clave de todo el asunto.

A pesar de todo ello, reducir Blanco nocturno a una simple novela de género sería miope. Hay en la torrencial narración huellas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett como también hay raíces que se nutren tanto de la narrativa norteamericana del siglo XX (Faulkner, Scott Fittzgerald...) como de la sudamericana (Roberto Arlt, Onetti, García Márquez...)

Como buen prestidigitador agita Piglia en su chistera muy diversos elementos para atrapar al lector con un inquietante juego de falsas apariencias, gemelas idénticas y protagonistas alternantes (Duran, Croce, Renzi, Luca Belladona) que pretende provocar más dudas que certidumbres. Desde la parodoja del título de la novela nos advierte el autor sobre una realidad que nos habla de forma confusa y que los prejuicios nos impiden entender. El enajenado comisario Croce, clarividente en su locura y a quien nadie quiere escuchar, lo ilustra con la imagen del pato-conejo de la página 142. “Las cosas que parecen lo mismo son en realidad diferentes.” Descubrir la esencia es, nos dice, “ver de otro modo lo que nadie ha percibido.”

RICARDO PIGLIA: Blanco nocturno, Editorial Anagrama, Barcelona, 2010

7 de febrero de 2011

Henning Mankell: TEA-BAG

El protagonista de Tea-Bag es Jesper Humlin, prestigioso poeta sueco de vida superficial que vive más preocupado por el valor en bolsa de sus acciones o por su bronceado que por el fracaso de sus relaciones personales o por la realidad social que le rodea.

La peripecia en su confortable vida tiene lugar cuando en una lectura poética, Tea-Bag, una chica de piel oscura le pregunta si alguna vez ha escrito algo sobre alguien como ella. Humlin no sabe qué contestarle. Nunca ha escrito ni un solo verso sobre personas que tienen que abandonar sus países buscando unas mínimas condiciones de dignidad. En realidad, incluso ha ignorado que existan hasta ese mismo día.

La joven que pone en aprietos al poeta es Tea-Bag. Como tantos otros africanos llegada a Europa en patera. En un campo de atención a los refugiados en España, un funcionario le pregunta su nombre mientras se prepara un té. Ella mira la bebida. "Tea-Bag", se le ocurre contestarle en ese momento. Será su nuevo nombre europeo. Un nombre impersonal que oculta una identidad marcada por la explotación y los abusos.

Curiosamente lo único que une a personajes tan distintos es el miedo. El miedo de Humlin procede de ser una persona sin pasiones ni carácter. El de Tea-Bag es un miedo arraigado en lo más profundo de su ser, el miedo de una emigrante sin papeles que huye de la explotación y los abusos para ser víctima de nuevas formas de humillación en la sociedad occidental más próspera.

Uno de los detales más comentados de Tea-Bag es la ironía de Mankell sobre la novela policíaca. Cierto día el poeta acude a la editorial para entrevistarse con su editor, que le pide la redacción de una novela policiaca: la poesía no vende. Humlin se niega, considera absurdo y aburrido el género. “No me interesa leer algo que sólo trata de que se adivine erróneamente quién es el asesino.”

Este guiño irónico de Mankell (hasta la madre del poeta, de 87 años, está escribiendo una en los ratos libres que le deja su floreciente empresa de sexo telefónico) alcanza, en realidad, al funcionamiento de todo un negocio editorial basado en presupuestos meramente mercantilistas.

Alguien, que evidentemente no ha leído esta novela, ha escrito que Mankell, tras retirar a su inspector Wallander, reniega del género policiaco. En realidad, esta es una novela escrita en 2001, pero que nos llega con nueve años de retraso. Es anterior por tanto a El hombre inquieto (2009), la despedida de su principal personaje.

A pesar de las diferencias estructurales, en Tea-Bag encontramos una tesis recurrente en las novelas de Wallander. Tea-Bag ve en la televisión una película sueca de los años 50. Jesper Humlin piensa que está mirando una película sobre una especie extinta. Una Suecia que ya no existe por mucho que se empeñen los nostálgicos.

En conjunto, se trata de una novela solidaria, cargada de buenas intenciones, en la que Mankell muestra su compromiso con las mujeres (doblemente marginadas) del tercer mundo. Desgraciadamente, la irreprochable denuncia del autor no consigue una buena calificación literaria.

Henning Mankell: Tea-Bag, Tusquets Editores, Colección Andanzas, octubre de 2010.

7 de enero de 2011

Paul Auster: Sunset Park


En 2007 Paul Auster (1947) afirmaba encontrarse agotado y no saber si sería capaz de volver a escribir. Felizmente desde entonces nos ha obsequiado con tres novelas más. La ultima, Sunset Park.

Miles Heller tiene todos los ases en su mano para llegar a ser un triunfador. Su padre es editor literario; su madre, una actriz prestigiosa. Es atractivo, inteligente y un brillante estudiante universitario. A los veinte años decide, sin despedirse de nadie, cortar sus raíces y abandonarlo todo. Durante ocho años anda errante intentando inútilmente escapar de sus fantasmas. El azar (siempre el azar en las novelas de Paul Auster; un simple giro del destino, en la canción de Bob Dylan) quiere que una tarde a última hora conozca en un parque de Florida a Pilar Sánchez. Ambos leen el Gran Gatsby. En ese momento, sin él saberlo todavía, inicia una nueva huida que le devolverá a casa. Como se alude explícitamente en la novela, más que un nuevo Odiseo es un joven Telémaco que en su viaje de regreso hace escala en una decrépita casa de ocupas en Sunset Park, un barrio de Nueva york sometido por la crisis económica.

Sunset Park, hay que decirlo ya, es una excelente novela emparentada directamente con las mejores creaciones de Paul Auster. Por ejemplo con Brooklyn Follies (2005) por su humanidad, por su mirada esperanzada, por su optimismo contenido, por las tramas familiares, por los espacios físicos y existenciales recorridos... y, cómo no, por la calidad de su prosa.

En esta ocasión Paul Auster ha abandonado el manierismo formal de sus últimas novelas y dejado a un lado sus habituales  juegos metatextuales. Cada uno de los capítulos está narrado desde el punto de vista de los distintos personajes. Entrañables, memorables cada uno de ellos a su manera. El argumento, bastante esquemático, avanza desde el puzzle colectivo que conforman estos personajes a los que vamos conociendo conforme bucean en sus recuerdos, esbozan sus preocupaciones y trazan sus planes de futuro.

Sunset Park, ambientada en nuestros inciertos días, viene a decirnos que a pesar de la crisis económica provocada por los especuladores, a pesar de los avatares personales, de las desgracias con las que nos obsequia la existencia... hay esperanza y estamos obligados a abrazarnos a ella.

Paul Auster: Sunset Park, Editorial Anagrama, 2010. Traducción de Benito Gómez Ibáñez

Últimas novelas de Paul Auster en Microscopio del Dr. Winter:
Viajes por el Scriptorium (Travels in the Scriptorium, 2006)
Un hombre en la oscuridad (Man in the Dark, 2008)
Invisible (Invisible, 2009)
Sunset Park (Sunset Park, 2010)

6 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano

Patricia Highsmith no se consideraba una escritora de género negro. En su última novela, Small g: a Summer Idyll (1955), publicada un mes después de su fallecimiento, juega irónicamente con esta etiqueta literaria haciendo creer en las primeras páginas al lector (y a los bibliotecarios que se equivocan al catalogarla) que está leyendo una novela policíaca. 

Un joven sale de un cine de Zurich alrededor de la medianoche. En un callejón oscuro es absurda y brutalmente apuñalado durante un atraco. A partir de aquí la novela toma un rumbo inesperado que desconcertará a quien espere un relato criminal o una amable crónica burguesa. Si la homosexualidad es un motivo latente en las primeras obras de Patricia Highsmith, en sus últimas publicaciones se hizo totalmente explícito. En Small g: un idilio de verano, es uno de los temas centrales.

El título de la novela se refiere a la “g” minúscula que en las guías de Zurich califica a los locales de ambiente gay no exclusivo. En Jakob’s, uno de estos bares, se reúne una variada diversidad de personajes no solo homosexuales. El protagonista es Rickie Markwalder, el maduro amante del joven asesinado al que recuerda con más nostalgia que verdadero dolor y que se siente atraído por otro joven, pero que inesperadamente encuentra como amante a un policía casado. La protagonista femenina es Luisa, una joven modista tiranizada por Renate, su jefa, que intenta aclarar las dudas propias de su edad acerca de su futuro vital y de su sexualidad.

Frente a la opresiva amenaza del puritanismo social o el pánico al SIDA, en Samll g: un idilio de verano acaba imponiéndose una visión optimista, abierta y tolerante de las relaciones sexuales o, en un sentido más amplio, de las relaciones personales. La infidelidad consentida dentro del matrimonio se considera, por ejemplo, una oportunidad de autoenriquecimiento.

Desde su primera novela, Extraños en un tren, hasta Small g: un idilio de verano, la última, Patricia Highsmith se muestra como una autora en contra de la moralidad convencional. Sus ideas no recibieron muy buena acogida en EEUU, su país de nacimiento. Debido a ello, vivió los últimos treinta y dos años de su vida en Europa. Significativamente, Small g: un idilio de verano tardó nueve años en ser publicada en EEUU. 

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano, Anagrama.

26 de octubre de 2010

Michael Connelly: Nueve dragones


Uno de los rasgos más característicos de la narrativa de Michael Connelly es hacer que coincidan en sus obras personajes de sus diferentes novelas. A lo largo de su ya larga trayectoria Harry Bosch se ha encontrado y reencontrado en muy variadas circunstancias con Terry McCaleb, Roy Lindell, Rachel Walling, Jerry Edgar, Jack McEvoy, o, incluso, Cassie Black (Luna funesta). Recordemos cómo en El veredicto aparecen incluso tres de sus protagonistas: Harry Bosch, Mickey Haller y Jack McEvoy

Michael Connelly ha ido tejiendo en su mundo literario, por tanto, una densa red de relaciones interpersonales entre sus personajes, y de referencias entre sus novelas. De este juego intertextual, tan típico también de Paul Auster, por ejemplo, surge Nueve dragones (Nine Dragons, 2009).


En los últimos capítulos de El vuelo del ángel (1999) Harry Bosch se ve inmerso en los disturbios raciales de South Bay, al sur de Los Ángeles. Tras haber estado a punto de perder la vida, Bosch necesita fumar. Entra en Fortune Liquors, una tienda de licores que ha sido saqueada. Las estanterías están vacías. El suelo está sembrado de botellas rotas y el sitio apesta a alcohol. Los asaltantes no han dejado ni una sola cajetilla de tabaco. El propietario asiático de la tienda ofrece a Bosch el último cigarrillo Camel que le queda. El detective agradece el detalle y recoge unas cerillas con publicidad de la tienda. Ya en la calle, fuma satisfecho de seguir vivo. Abre el librillo de cerillas y encuentra en su interior un aforismo: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo”. Guarda las cerillas en un bolsillo y al hacerlo encuentra arroz del día de su boda con Eleanor Wish.

Doce años después, en Nueve dragones, Harry Bosch no fuma desde hace tiempo. Le crujen las rodillas cuando se agacha y necesita gafas para leer. Su hija tiene ya trece años y vive con su madre en Hong Kong. Continúa trabajando en Homicidios Especiales. Su joven compañero Ignacio Ferras le decepciona cada día más debido a su falta de compromiso desde que fue herido (El observatorio) y a que sus obligaciones familiares han aumentado. Tras unas semanas de tranquilidad Bosch se reencuentra con el pasado. John Li, el anciano propietario de Fortune Liquors, ha sido asesinado.

Cuando, acompañado por Ferras, llega al lugar del crimen lo primero que hace es sacar de un bolsillo de su chaqueta un librito de fósforos viejo y gastado. Sólo falta una cerilla y en el interior aparece el aforismo ya conocido: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo.” Bosch había llevado en el bolsillo aquellas cerillas en el bolsillo durante años, “no tanto porque creyera que eso le daría buena fortuna, sino porque creía en lo que decía.”

Con su pasado siempre a cuestas, no tiene mucho tiempo para la nostalgia. Promete a los hijos de la víctima resolver el asesinato. Aparentemente se trata de un atraco, pero una grabación de las cámaras de seguridad del local prueba que la víctima estaba siendo extorsionada por la mafia china, la Tríada. Pronto se detiene a un sospechoso; pero Bosch recibe el aviso de que su hija ha sido secuestrada en lo que parece un intento por detener la investigación. El detective viaja a Hong Kong para salvar a Maddie mientras la ciudad celebra el festival del Espíritu Hambriento. Su vida dará un giro totalmente inesperado.

En su decimocuarta novela como protagonista Harry Bosch continúa siendo un solitario policía aficionado al jazz que sigue fiel a su misión. A lo que él llama la "religión azul", la fe en que los crímenes no quedarán impunes; pero cuando ya su carrera está llegando a su fin encuentra una nueva misión: el cuidado de su hija.

La mejor de las tres últimas novelas protagonizadas por Harry Bosch, pero lejos de la intensidad de sus primeras apariciones.

Michael Connelly: Nueve dragones, Roca Editorial, 2010.

Todo sobre Harry Bosch y Michael Connelly en woodrowwilsondrive.es

23 de septiembre de 2010

Patricia Highsmith: Mar de fondo




¿Cómo reaccionarías si tu pareja te fuese infiel una y otra vez sin disimulo, con distintas personas, en tu propia casa o en las fiestas? ¿Qué harías si todos tus amigos y vecinos lo supieran escandalizados? ¿Solicitarías el divorcio o le pedirías discreción al menos? ¿Asesinarías a sus amantes?

Mar de fondo nos sumerge en estas insólitas dudas.

Las novelas de Patricia Highsmith (1921-1995) nunca son amables. Consiguen irritarnos porque, enfrentados a situaciones poco habituales, acabamos sin querer sometidos a un test que consigue que revisemos nuestros propios códigos. En ese proceso de instrospección el desasosiego proviene del hecho de pensar que nunca actuaríamos como lo hacen sus ambiguos personajes, movidos por principios morales que nunca compartiríamos, ¿o sí?

En Mar de fondo, Victor Van Allen vive de las rentas mientras practica sus aficiones: la impresión y la encuadernación de libros, la cría de caracoles, la cultura de las abejas, hacer queso, la carpintería, la música y la pintura, mirar las estrellas con su telescopio. A su mujer, Melinda, le aburre todo eso. Ella prefiere bailar, tomar copas, ir de fiestas, o, como nueva Emma Bovary del siglo XX, entregarse a sus amantes mientras ignora a su hija y a su marido. Patricia Highsmith realiza un explícito guiño literario al personaje de Flaubert. Cuando Melinda duda sobre su disfraz para asistir a un fiesta, su marido le sugiere con ironía el personaje de Madame Bovary.

Ante todo ello, Vic asume con deportividad olímpica los constantes amoríos y desplantes de su Melinda a la que simplemente considera una inmadura (la habitual misogina de Patricia Highsmith). Incluso hubiera sido capaz de llegar a un acuerdo razonable si “ella estuviera con un hombre de cierta talla y dignidad, que tomase por amante a un hombre con ideas en la cabeza... Era capaz de imaginar una especie de arreglo caritativo, imparcial y civilizado en que los tres podrían ser felices. Dostoievski sabía lo que quería decir. Y Goethe también podría haberlo entendido.”

Vic le propone claramente: “Me gustaría que eligieses un hombre –incluso varios si quisieras- que tuviera un poco de cerebro. ¿No lo ves posible?” Ella, por su parte, no parece escuchar ni siquiera esta tan poco frecuente proposición.




Patricia Highsmith había publicado su primera novela, Extraños en un tren, en 1950. La adaptación al cine realizado por Alfred Hitchcock le supuso la fama inmediata. Mar de fondo (1957) es su quinta novela, escrita tras El talento de Mr. Ripley la primera entrega de su personaje universal Tom Ripley.

Mar de fondo, además de una prosa precisa, nos ofrece grandes dosis de tensión psicológica mientras propicia nuestra reflexión sobre las pautas morales, y las convenciones sociales.

Un magistral paseo por la delgada línea entre la normalidad y la patología criminal.

6 de septiembre de 2010

En noviembre Sunset Park de Paul Auster


"Durante casi un año, ha estado tomando fotografías de cosas abandonadas."
"For almost a year now, he has been taking photographs of abandoned things."

Así comienza Sunset Park que en noviembre, al mismo tiempo que en EEUU, aparecerá en España publicada por Anagrama. Tras Invisible encontraremos una novela colectiva protagonizada por el mismo número de hombres que de mujeres.

La nueva novela de Auster se está promocionando en EEUU de la siguiente manera, y alguna pista nos da sobre su contenido:

Sunset Park sigue las esperanzas y los temores de un elenco de personajes inolvidables reunidos por el misterioso Miles Heller durante los meses oscuros del colapso económico de 2008.

Un enigmático joven empleado como basurero en el sur de Florida que fotografía obsesivamente miles de objetos abandonados por las familias desalojadas.

Un grupo de jóvenes en cuclillas en Sunset Park, Brooklyn.
Un hospital de Cosas Rotas, especializado en la reparación de los artefactos de un mundo desaparecido.
El clásico del año 1946 de William Wyler Los mejores años de nuestra vida.
Una famosa actriz que prepara su regreso a Broadway.
Un editor independiente que trata desesperadamente de salvar su negocio y su matrimonio.

Estos son sólo algunos de los elementos que Auster mágicamente entreteje en este inmenso movimiento novela sobre la América contemporánea y sus fantasmas. Sunset Park es una sorprendente partida que confirma a Paul Auster como uno de nuestros escritores vivos más importantes.

Además, La Vanguardia ha publicado una entrevista con Paul Auster realizada por Antonio Lozano.

Esta es una de las respuestas del autor estadounidense:

¿Qué le condujo a escoger un barrio tan degradado como Sunset Park como escenario?

Cuando la economía empezó a colapsarse allá por el verano del 2008, no cesaba de encontrarme en las noticias con historias de gente que perdía su hogar. Decidí que quería escribir sobre alguien que es expulsado de su casa, tratar el tema de la desposesión. Una amiga que vive en Sunset Park me estaba dando un tour por el barrio cuando nos encontramos con una enorme casa abandonada que me llamó poderosamente la atención y de la que tomé muchas fotos. Para escribir siempre necesito contar con un espacio muy específico y delimitado sobre el que proyectar mi imaginación, aunque luego apenas aparezca en el libro o al lector le importe bien poco. Y en esa casa, que al poco demolieron, metí a mis okupas.

Lee la entrevista completa en La Vanguardia

Lee los primeros párrafos de Sunset Park en ¡Esto es Brooklyn!

5 de septiembre de 2010

Kalpana Swaminathan: Los crímenes de Ardeshir Villa


Kalpana Swaminathan (1956) es cirujana pediátrica en Bombay. Como novelista ha publicado Ambrosia for Afters (2003) y Bougainvillea House (2006).

Los crímenes de Ardeshir Villa (The Page 3 Murders, 2006) es la primera novela de una serie policiaca protagonizada por la policía jubilada Lalli cuyas hazañas deductivas son narradas por su anónima sobrina de 33 años, aspirante a escritora. La canción del jardinero (The Gardener’s Song, 2007) es la segunda entrega. Monochrome Madonna (2010), la tercera.

Los crímenes de Ardeshir Villa pertenece a esa clase de relatos que Raymond Chandler criticó por su "poca conciencia de lo que sucede en el mundo" (El simple arte de matar), que plantean al lector el enigma más o menos ingenioso de un asesinato cometido en un lugar cerrado por alguno de los variopintos personajes agrupados allí que tendrán que rendir cuentas a un agudísimo e infalible detective. Relatos que nos presentan "misterios perfumados con capullos de magnolia" (en este caso, con aroma a curry) y cuya más conocida representante es Agatha Christie.

En esta ocasión, Kalpana Swaminathan, ignorando la realidad social de la India, encierra en la mansión de Bombay que da título a la versión española a una serie de celebridades locales para celebrar una fiesta de varios días y para descubrir que comparten más de un secreto inconfesable. Disfrutarán principalmente de sofisticados menús culinarios que la autora se complace en describir con detalle sin ahorrar páginas; pero alguien no parece apreciar las delicias de la cocina hindú y asesina al cocinero.

Dora Sales, la traductora de la novela, en un generoso e interesante epílogo realiza con notable autoridad un comentario de texto de la novela. Justifica, además, una decisión personal que afecta irreparablemente a la traducción de la obra. Resulta que Los crímenes de Ardeshir Villa está escrita en inglés en el original, pero contiene innumerables palabras indias, sobre todo términos gastronómicos. La traductora ha preferido, al contrario que en otros casos semejantes, no incluir un glosario con la traducción de esas palabras, sino explicar su significado mediante la aposición explicativa. En mi opinión, ello desvirtúa el texto y lo hace totalmente artificial, incluso ilegible por momentos. Más próximo al recetario de cocina que a la narrativa. Un ejemplo:

"Kandivli me ofrecía khandvi -un aperitivo gujarati hecho con harina de garbanzos y leche ácida- y Dombivli me daba avial, un plato de Kerala compuesto por verduras variadas con salsa condimentada con coco y cuajada. Como entrantes tomé sol kadi, sopa de fruta ácida, de Mahim, y de postre lagan nu custard, tarta nupcial de crema, de Churchgate, que está tan cerca como la línea de Colaba." (p.147)

Si aplicásemos el mismo criterio a las primeras líneas de El Quijote ecnontraríamos lo siguiente:

"En un lugar de la Mancha, esa región natural e histórica situada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en el centro de España, que ocupa buena parte de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo, una de esas personas que por su sangre es de una clase noble y distinguida, de los de lanza en astillero, que es una percha en que se ponen las armas, adarga, o escudo de cuero, ovalado o de forma de corazón, antigua, rocín flaco y galgo corredor."

Absurdo, ¿no?

En conclusión, una novela sin interés, de planteamiento caduco, que no aporta nada al género, más allá del exotismo costumbrista. Recomendada sólo para aficionados a la cocina hindú.

Kalpana Swaminathan: Los crímenes de Ardeshir Villa, Ediciones Siruela, 2009.

21 de junio de 2010

Obrigado, José Saramago


José Saramago ha sido uno de mis autores preferidos desde que leí El año de la muerte de Ricardo Reis (1984). Luego vendría El evangelio según Jesucristo (1991), una novela deslumbrante cuya lectura siempre he recomendado. Despues, tantas novelas memorables hasta llegar a Caín, que comenté hace pocos meses en este blog.

Supongo que El evangelio según Jesucristo y Caín estarían bien presentes en la mente del articulista asalariado del Vaticano que aprovechó la muerte de Saramago para cargar contra él con manoseados tópicos, trasnochados argumentos y nula elegancia. Debería la Iglesia Católica Apostólica Romana, cada vez más alejada de la realidad social, dedicar con humildad sus esfuerzos críticos a analizar su recorrido histórico y su propia actuación, aunque sólo fuera durante el siglo XX.

Predicó Saramago el respeto con la misma fuerza que denunció la barbaridad y el horror cometidos en nombre de cualquier religión, de cualquier dios. El Vaticano se sintió aludido. Por algo será. Entre la prepotente intolerancia de la Iglesia y la lúcida mirada de Saramago tengo clara mi elección.

Se ha repetido que el mejor homenaje que podemos hacer a Saramago, a cualquier autor, es leer sus obras. Estoy de acuerdo. Aquí va mi recuerdo. La elección de este fragmento de El evangelio según Jesucristo no es casual.

Entonces volvió Jesús lentamente el rostro hacia ella y le dijo, No conozco mujer. María le tomó las manos, Así tenemos que empezar todos, hombres que no conocían mujer, mujeres que no conocían hombre, un día el que sabía enseñó, el que no sabía aprendió, Quieres enseñarme tú, Para que tengas otro motivo de gratitud, Así nunca acabaré de agradecerte, Y yo nunca acabaré de enseñarte.

María se levantó, fue a cerrar la puerta del patio, pero primero colgó cualquier cosa por el lado de fuera, señal que sería de entendimiento para los clientes que vinieran por ella, de que había cerrado su puerta porque llegó la hora de cantar, Levántate, viento del norte, ven tú, viento del mediodía, sopla en mi jardín para que se dispersen sus aromas, entre mi amado en su jardín y coma de sus deliciosos frutos. Luego, juntos, Jesús amparado, como antes hiciera, en el hombro de María, prostituta de Magdala que lo curó y lo va a recibir en su cama, entraron en la casa, en la penumbra propicia de un cuarto fresco y limpio.

La cama no es aquella rústica estera tendida en el suelo, con un cobertor pardo encima que Jesús siempre vio en casa de sus padres mientras allí vivió, éste es un verdadero lecho como aquel del que alguien dijo, Adorné mi cama con cobertores, con colchas bordadas de lino de Egipto, perfumé mi lecho con mirra, aloes y cinamomo. María de Magdala llevó a Jesús hasta un lugar junto al horno, donde era el suelo de ladrillo, y allí, rechazando el auxilio de él, con sus manos lo desnudó y lavó, a veces tocándole el cuerpo, aquí y aquí, y aquí, con las puntas de los dedos, besándolo levemente en el pecho y en los muslos, de un lado y del otro. Estos roces delicados hacían estremecer a Jesús, las uñas de la mujer le causaban escalofríos cuando le recorrían la piel, No tengas miedo, dijo María de Magdala.

16 de mayo de 2010

Fred Vargas: Un lugar incierto


En Un lugar incierto (Un lieu incertain, 2008) el comisario Jean-Baptiste Adamsberg, debido a su cargo de Director de la Brigada Criminal de París, asiste a un coloquio internacional en Londres sobre gestión de flujos migratorios. El tema no le interesa y no sabe ni una palabra de inglés (de la cuestión lingüística se encarga el anglófilo comandante Danglard), pero viaja con el propósito de pasear junto al Támesis para comprobar si tiene el mismo olor a colada enmohecida que el Sena y si las gaviotas gritan en inglés.

Durante un paseo nocturno con un colega inglés, Adamsberg y Danglard asisten al descubrimiento junto a la entrada del cementerio de Highgate de diecisiete zapatos con sus mutilados pies dentro. Los policías franceses se desentienden de tan inquietante asunto, pero tras regresar a casa se enfrentan a un horroroso crimen. Un periodista jubilado de 78 años ha sido despedazado a conciencia en más de cuatrocientos trozos que posteriormente han sido machacados. El nombre del principal sospechoso se filtra de forma interesada a la prensa y los siguientes acontecimientos confirman que alguien ha tendido una trampa a Adamsberg para que sea apartado de la investigación. Y en este punto Fred Vargas aprovecha para salpimentar la trama con una dosis de denuncia de la corrupción judicial.

En cualquier caso, las pistas conducen al comisario hasta Kiseljevo, un pequeño pueblo de Serbia, donde pasea junto al Danubio, consigue sorprendemente aprender algunas palabras de serbio y con gran peligro de su vida consigue establer la conexión entre tan extraños casos: alguien está exterminando a los descendientes de un vampiro del siglo XVIII.

Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, es una autora francesa que escribe por afición novela de enigmas. Rechaza calificar su obra como novela policíaca, y la verdad es que cuanto más se aleja de los formalismos del género más interesante resulta, aunque se pliegue a los ortodoxos finales en los que el lector recibe la convencional explicación racional a las intrigas planteadas.

Un lugar incierto da continuidad a los aciertos de las anteriores obras de Fred Vargas: originales argumentos, agilidad narrativa, personajes fuera de catálogo, y, como principal virtud, un atípico protagonista con la cabeza en las nubes y cuyo método policial consiste en la ausencia de todo método que no sea la intuición, el paseo inspirador y el pausado diálogo.

Entretenida, pero la fórmula Vargas comienza a repetirse.

Fred Vargas: Un lugar incierto, Siruela Policiaca, 2010

Otras novelas de Fred Vargas:

La tercera virgen
Más allá a la derecha

11 de mayo de 2010

Philip Roth: La humillación


La humillación (The Humbling, 2009) es la última novela de Philip Roth (1933). El protagonista, Simon Axler, un prestigioso actor norteamericano de teatro clásico pierde a sus más de sesenta años su talento para interpretar. De repente, ha fracasado, su magia se ha esfumado. Su desmoronamiento es “colosal”. Todos los días piensa en suicidarse con la Remington 870 que guarda en el desván, pero incluso eso le parece una mala actuación.

Desde que tenía tres o cuatro años, a lo largo de toda su vida, ha tenido “la sensación de que se hallaba en una representación teatral.” El teatro es el único sentido de su vida y ahora, cuando comprende como en el poema de Jaime Gil de Biedma que “envejecer, morir, es el único argumento de la obra”, se encuentra vacío y literalmente solo.

La terapia psiquiátrica apenas le procura un leve consuelo. En estas circunstancias reaparece en su vida una joven, hija de unos amigos, con la que recupera la pasión sexual. Encuentra en la pulsión primordial del deseo erótico su única esperanza. Y como náufrago que es, se aferra a su última oportunidad con desesperación, sin condiciones, con ciego abandono, aunque no ignora que el fracaso, ahora sí, puede ser definitivo. Al final, su última representación teatral resulta patética (el inexorable pathos de la tragedia).

Ya en su primera obra publicada, la colección de relatos Goodbye, Columbus (1959), Philip Roth marcaba dos de los ejes temáticos de su narrativa: el deseo sexual y la identidad cultural judía. Con El mal de Portnoy (1969), su novela más conocida y la que le dio fama de la noche al día, ahondaba de forma lúcida, hilarante y corrosiva en ambos temas. Si en sus obras de madurez el deseo erótico era para Roth un caudal vital irrefrenable, en sus últimas novelas, cumplidos ya 70 años, la pasión sexual resulta ser la única tabla de salvación, la justificación, incluso, de la existencia.

En la no muy lejana El animal moribundo (2001, llevada al cine por Isabel Coixet como Elegía) Roth narra, nos hace reflexionar, sobre el deseo, la vejez, la enfermedad y la muerte. Cuando al final de la partida el jaque mate de Tánatos es inevitable, Eros se niega a abandonar porque “El sexo no es solo fricción y diversión superficial. El sexo es también la venganza contra la muerte. No te le olvides de la muerte. No la olvides jamás. Sí, también el poder del sexo es limitado. Sé muy bien lo limitado que es. Pero, dime, ¿qué poder es mayor que el suyo?”

Coinciden El animal moribundo y La humillación en esta idea; pero si en la primera había una agridulce reflexión sobre la naturaleza humana, en la segunda domina una crudeza desolada y una amargura que se manifiesta, por ejemplo, en un claro distanciamiento del autor con su personaje, que en definitiva es alguien sin verdadera identidad, un actor que al final de la obra descubre ser “un pequeño ser ridículo, débil y desacreditado.”

Philip Roth, un referente indiscutible de la narrativa actual, demuestra, aunque le duela a cierta crítica, no haber perdido su magia.

Philip Roth: La humillación, Mondadori, Barcelona, 2010

27 de febrero de 2010

The Reversal, la próxima novela de Michael Connelly


Michael Connelly trabaja en su nueva novela, The Reversal ("la revocación"), que se espera aparezca a final de 2010 en los países de lengua inglesa. Su página web oficial ofrece el siguiente resumen del argumento:

El abogado Mickey Haller cambia de bando. Ha sido propuesto para procesar en un nuevo juicio a Jason Jessup, condenado como brutal asesino de un niño y liberado tras 24 años de prisión debido a las pruebas de ADN. Haller acepta con la condición de que su investigador sea Harry Bosch. Ambos están convencidos de que Jessup es culpable y de que volverá a asesinar.

Tras El veredicto (2008) volveremos a encontrarde nuevo juntos a Harry Bosch y a Mickey Haller.

Todo lo relacionado con Harry Bosch y Michael Connelly en woodrowwilsondrive.es

2 de febrero de 2010

Antonio Muñoz Molina: La noche de los tiempos



La noche de los tiempos (2009) es una novela ambiciosa y, no sólo por sus mil páginas, monumental. Muñoz Molina, dotado de excelente prosa, se ha propuesto una enorme tarea: narrar el cruento período que supuso en España el final de la II República y el comienzo de la Guerra Civil. Para hacerlo ha elegido a un protagonista desbordado por su propia existencia y por los acontecimientos que le toca vivir. Un muñeco, como tantos, ahogado en el vértigo de la historia fratricida. Por acción y por omisión, un personaje roído por la culpa.

Ignacio Abel es un arquitecto de origen humilde e ideas socialistas que ha conseguido ganarse un buen prestigio profesional y que confía en el progreso de la nación. Está casado con Adela, mayor que él, perteneciente a una rancia y castiza familia conservadora. Cuando conoce a Judith, una estadounidense (de "América" según empeño del académico Muñoz Molina) que viaja por Europa, se sumerge en una pasión ciega, absorbente, aniquiladora. El comienzo de la Guerra coincide con la pérdida de Judith, que es sólo el inicio de la pérdida de su familia, de su trabajo, casi de su vida, incluso de su país. Con una maleta como única posesión logra llegar a la estación de Pennsylvania para emprender un viaje en tren durante el que obsesivamente recuerda los últimos meses vividos.

La noche de los tiempos ha cosechado extraordinarias críticas. Voces más cualificadas que la mía la han ensalzado; pero en mi humilde opinión se trata de una novela víctima de su propia ambición, de su desmesura. Su intento casi enciclopédico de recrear una época trascendente acaba afectando a la narración. Chirrían tanta referencia cultural y tanto personaje ilustre introducido como con calzador. Zenobia Camprubí, Juan Ramón Jiménez, Menéndez Pidal, Ramón y Cajal, Buñuel, Alberti, García Lorca, Salinas... entre otros muchos, sólo falta Dalí, aparecen de forma postiza sin aportar nada al relato. Un único ejemplo: Manhattan Transfer de John Doss Passos resulta ser en la obra un plagio de una novela escrita por el ex marido de Judith.

La obsesión del recuerdo de Ignacio Abel, el fluir de su pensamiento, la libre asociación de ideas, acaban condicionando un estilo reiterativo, redundante y lleno de fórmulas.


Antonio Muñoz Molina: La noche de los tiempos, Seix Barral, 2009.

31 de enero de 2010

Luis Landero: Retrato de un hombre inmaduro


Retrato de un hombre inmaduro, la sexta novela de Luis Landero. nos presenta a uno de sus habituales antihéroes. A lo largo de toda una noche de hospital, el anónimo protagonista resume su vida a una desconocida interlocutora. El protagonista, que paradójicamente afirma amar el silencio, habla y habla sin cesar de los nimios sucesos que ensamblan su existencia, "el cuento de los que nada tienen que contar."

La novela se puebla de dispersos recuerdos, de pequeñas anécdotas, de pintorescos personajes que de forma aislada producen cierta complacencia; pero que en su conjunto acaban aburriendo de la misma forma que cansa la implacable verborrea de ese desconocido compañero de vagón que todos hemos sufrido que aprovecha un largo trayecto en tren para compartir con los demás pasajeros sus más insignificantes rutinas.

Es cierto que Luis Landero demuestra maestría en la narración, que domina de forma ejemplar el difícil género del monólogo, digresiones, saltos temporales y anacolutos incluidos, pero el lector se pregunta una y otra vez por qué el autor derrocha su tiempo y su arte en cuestión tan intrascendente.

Luis Landero: Retrato de un hombre inmaduro, Tusquets Editores, 2009.

16 de enero de 2010

Cómo escribir novela policíaca


How to write... Crime Fiction es el título de un interesante artículo publicado el 10 de septiembre de 2009 en el periódico digital Telegraph.co.uk. Es obra del novelista Mark Sanderson, autor de Snow Hill, primera parte de una trilogía policíaca. Nos ofrece una guía para crear y llegar a publicar con éxito novela negra.
Traduzco, a continuación, de forma resumida algunas de las ideas principales de este artículo:

1. "Ten algo que decir", dice Ian Rankin, el creador de John Rebus. "Puede ser un argumento ingenioso, o un asunto polémico. Debes tener una necesidad imperiosa de colaborar con los lectores, de lo contrario ¿por qué escribir?" Su nueva novela, The Complaints, recién publicada, es un ejemplo perfecto.
2. "Pienso que una novela de delitos -como cualquier relato- tiene éxito o no dependiendo del personaje", dice Michael Connelly, el creador del detective Harry Bosch. "Crear y mantener un personaje principal con el que el lector empatice es la bola más importante con la que se debe hacer malabarismo cuando se escribe. También es la tarea más difícil. Tu protagonista es el conductor de tu coche. El lector tiene que querer entrar en el coche con él y confiar en él, pero sin saber dónde va ir el coche ".

3. Una trama enrevesada no es esencial. "Estoy cada vez más convencido de que el suspense genuino no es creado con sorpresas y giros inesperados, sino con personajes que importen al lector", dice Mark Billingham, creador del detective inspector Thorne, cuyo último caso, Blood Line, se publicó el mes pasado. "Un buen escritor de novela negra necesita un par de trucos, por supuesto, pero el personaje lo es todo."

4. "Compromete al lector desde el principio, sorpréndelo al final," dice Kathy Reichs, creadora de la antropóloga forense Temperance Brennan, cuyo 12º caso, 206 huesos, acaba de ser publicado. "Siempre tengo en mente un comentario de Mickey Spillane de que la gente no lee libros para llegar a la mitad, sino que lee libros para llegar al final", dice Jeffrey Deaver, cuya última novela, Cruces de carretera, se publicó el mes pasado.
5. Trabajo duro. No hay substituto para el talento, pero cuanto más se cultiva más se desarrolla. Anthony Burgess decía que los libros están escritos con "quemaduras en las sillas y con plumas en el papel".

6. Habilidades supremas de organización. Una novela negra es como un castillo de naipes: haz una alteración en el último momento, mueve una cosa, y todo el edificio puede venirse abajo. P.D. James, cuyo Talking About Detective Fiction se ha publicado recientemente, ha llegado a la siguiente conclusión: "La novela policíaca debe tener un argumento convincente y creíble, personajes que sean más que estereotipos, buena escritura y la integración creativa de ambiente, narrativa, caracterización y tema. Para decirlo simplemente, una buena historia de detectives debería ser una buena novela."

7. Previsión. Lee Child, creador del popular y mítico vagabundo Jack Reacher, dice: "No dé a sus lectores lo que les gustaba el año pasado, déles lo que van a disfrutar el próximo año." Gone Tomorrow, por ejemplo, publicado a principios de este año, exploró el fenómeno terrible de los terroristas suicidas en Nueva York.
8. Suerte.
Puedes leer el artíiculo How to write... Crime Fiction completo en inglés pinchando en este vínculo.