22 de noviembre de 2007

Portadas casposas

Girando mi habitual visita a la revista digital efe eme descubro un blog (Péinate que viene gente) y una web (Welcome to the Museum of Bad Album Covers) dedicados a las más casposas y horribles portadas de discos. Carcajadas aseguradas. Como aperitivo pongo una muestra del fino y elegante diseño que podrás encontrar si entras.

21 de noviembre de 2007

Shine y River

Coinciden estos días en el mercado y en los medios dos discos protagonizados por Joni Mitchell. Por un lado, Shine: su última obra, sobre la que ya comentábamos hace unos meses. Por otro, River: The Joni letters, un homenaje que le brinda el genio del jazz Herbie Hancock. Dato enciclopédico: ambos trabajaron juntos en Mingus (1979) , un álbum emblemático, magnífico, que la canadiense dedicó a Charles Mingus. Vayamos por partes.

El disco de Joni Mitchell ha sido recibido con división de opiniones, como las faenas taurinas. Más críticas malas que buenas he leído y oído yo. Dicen, por ejemplo, los nostálgicos que su voz ya no es la que era. ¡Por supuesto!, subrayo. Joni tiene ahora 64 años y me temo que ya no podemos esperar que cante como en Hejira.

Por ello, reconozco que comencé a escuchar Shine con cierto prejuicio. La portada es más bien fea y el primer tema, instrumental en el que ella toca todo salvo el saxo alto, es anodino; pero el disco va ganando fuerza y nos deja, entre otras buenas canciones, una actualización de Big yellow taxi, uno de sus clásicos, y una auténtica joya llamada Night of the iguana, que para mí es la cima del CD.

Así que discrepo de la mayoría de las críticas. Shine es una obra notable. Es cierto que Joni ha perdido voz; pero nos ha dejado claro que su creatividad sigue intacta. Ya quisieran muchos simplemente acercarse a su nivel en estos tiempos tan estériles en los que se idolatra a los ganadores de los Grammy (exacto, esos premios tan festejados que se reparten cual churros) como si fueran clones de Beethoven.
En cuanto a River: The Joni letters no hay discusión. Se trata de un monumento prodigioso. Acaba el disco y uno pide más. Es todo un regalo y una garantía de por vida escuchar los temas de Joni Mitchell recreados por extraordinarios músicos de jazz como Herbie Hancock, Wayne Shorter y Dave Holland. Además, cantan la propia Mitchell, Norah Jones, Luciana Sousa y ¡Tina Turner! (la única pega que le pongo al CD, pero se trata de una manía muy personal).


Conclusión, dos recomendaciones más del Dr. Winter. Haz caso.

14 de noviembre de 2007

A Dream of Her

Esta vez os contaré una historia sobre alguien que nació en Memphis el mismo día, 30 de marzo de 1981, en que Ronald Reagan (mediocre actor y delator que llegó a Presidente) sufrió un atentado junto al Hotel Hilton de Washington. Cuando ya era adolescente se trasladó junto a sus padres, fundamentalistas cristianos, a Abilene, Texas.

Allí hizo sus primeras incursiones musicales en la escena country y llamó con perseverancia (digna de mejor causa) a las puertas de la desdicha cuando, de entre todas las mujeres del lugar, eligió para enamorarse a una modelo, viuda de un rockero local (“la viuda negra”, la llama él) que lo inició en el consumo de valium y otras píldoras y lo condujo. alevosa, por el tortuoso camino de la perdición.

En la primavera de 2000 fue detenido por falsificar recetas. Cuentan las crónicas especializadas que el paso por la cárcel, además de aumentar su repertorio anecdótico e inspirar las letras de sus canciones, le reportó la pérdida de automóvil, casa, dinero, instrumentos musicales y el repudio sobrevenido de su estricta familia. “Yo era un pequeño bastardo destructivo”, afirma si le preguntas por esos tiempos.

A salir de la cárcel, trabaja en lo que sale, vive como mendigo, duerme en la calle, y compone compulsivamente canciones de contenido autobiográfico. Como quiera que en la vida no todo son penas, y que Dios aprieta, pero no ahoga, uno de sus amigos músicos (John Mark Lapham, del grupo The Earlies) envió a la BBC una de sus maquetas. Una discográfica inglesa se interesa rápidamente por él. Le paga el billete de avión y en menos de dos semanas graba su primer disco. Estamos en 2004. De pronto se ve haciendo giras acompañando, entre otros, a nuestro querido Antony, o a Devendra Banhart. Es el comienzo de la caprichosa fama.

Su siguiente episodio biográfico nos lleva a una fiesta en un hotel escocés. Hay gaitas sonando. Junto con sus amigos, está borracho. Uno de ellos, el batería de su banda, le golpea de broma la espalda y lo deja inválido durante dos semanas. Viene después la operación, que no resulta un éxito precisamente. Dolores y la necesidad de una nueva operación. “Bastardos”, proclama.

Durante la convalecencia graba en su casa su segundo álbum. Así que sus dos discos largos nacen del dolor. En una entrevista le preguntan si el sufrimiento le inspira. Él responde: “No quise decir que el sufrimiento me inspira. No necesito cierta clase de dolor en mi vida para hacer música. Es sólo que por alguna razón la vida me encuentra en lugares extraños atravesando cosas extrañas y al fin del día, yo sólo escribo sobre lo que sentí y presencié. No tienen que estar atadas al dolor. Honestamente no me importaría tener una vida normal, ocasionalmente. Pero este es el apremio con el que los dioses me agraciaron, entonces hago lo mejor que puedo con lo que tengo.”

El protagonista de esta historia se llama Micah P. Hinson. Compone canciones desgarradas e intensas que se inician con unos sencillos acordes de guitarra. A continuación comienza a cantar. Sorprende su voz, profunda y áspera, impropia de un veinteañero. Luego vienen unos arreglos de cuerdas o piano que desarrollan una melodía casi minimalista. El resultado final son canciones esenciales, intensas, tristes, conmovedoras, diferentes de todo lo que has escuchado.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque Micah P. Hinson ha publicado hace poco su último trabajo. Un EP que contiene una canción preciosa llamada A Dream of Her que me tiene hipnotizado y que te recomiendo ya mismo.

Sus discos
2004. Micah P. Hinson and The Gospel of Progress.
2005. The Baby and The Satellite. (EP)
2006. Micah P. Hinson and The Opera Circuit.
2007. Micah P. Hinson presents A Dream of Her. (EP)

13 de noviembre de 2007

Micah P Hinson - Beneath the Rose

It is said
that you cannot be found
under rocks or broken skull
I will lay down
I can be found beneath the rose
alone

Safe to say
that I'll never be found
broken bones holding loose
you will be crowned
queen of all you have found
alone

1 de noviembre de 2007

Cro-Magnons

Instalados en nuestro confortable sopor nos habíamos olvidado de Myanmar (Birmania); pero los monjes budistas vuelven a manifestarse para recordarnos que no sólo nada ha cambiado, sino que la situación ha empeorado.
Según los datos oficiales, en el último mes han muerto 10 personas y 3000 han sido detenidas. La oposición al Régimen habla de 200 muertos y 6000 detenidos como sangriento cómputo de la represión.
Además, Human Rights Watch ha denunciado que la Junta Militar está comprando o secuestrando a menores de edad (¡¡¡¡¡¡de incluso diez años!!!!!!) para alistarlos en el ejército.

Leo en el Informe 2007 de Amnistía Internacional que en Myanmar se cometen “violaciones sistemáticas y generalizadas del derecho internacional humanitario” a una escala equivalente a crímenes contra la humanidad;
que la mayor parte de las principales figuras de la oposición están encarceladas, entre ellos Aung San Suu Kyi, y que se ha prorrogado el período de detención sin cargos ni juicio de destacados presos de conciencia, algunos recluidos desde octubre de 1977;
que se consideran delito los comentarios adversos a la Constitución;
que aumentaron las desapariciones, los trabajos forzosos, las torturas y las ejecuciones extrajudiciales de civiles;
que ha aumentado el uso de las minas terrestres;
que hay escasez de alimentos porque se prohibe salir de los poblados para cultivar o comprar comida o se corta el acceso a las poblaciones;
que se queman pueblos enteros;
que se producen detenciones sin orden judicial y a los acusados se les niega el derecho a la asistencia letrada y se les somete a incomunicación;
que en las cárceles las condiciones son inhumanas, que la tortura, la alimentación deficiente y la precaria asistencia médica han provocado la muerte de al menos seis presos políticos;
que se restringe el derecho a la libertad de información, expresión, reunión y asociación...

Leo el sobrecogedor catálogo de la barbarie y me levanto a mirar un calendario. No, no estamos en la Edad Media. Estamos en el civilizado y muy globalizado siglo XXI. Estamos en la resplandeciente época de las TIC, de los bits y de los píxels; pero seguimos siendo cro-magnons.


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