1 de noviembre de 2007

Cro-Magnons

Instalados en nuestro confortable sopor nos habíamos olvidado de Myanmar (Birmania); pero los monjes budistas vuelven a manifestarse para recordarnos que no sólo nada ha cambiado, sino que la situación ha empeorado.
Según los datos oficiales, en el último mes han muerto 10 personas y 3000 han sido detenidas. La oposición al Régimen habla de 200 muertos y 6000 detenidos como sangriento cómputo de la represión.
Además, Human Rights Watch ha denunciado que la Junta Militar está comprando o secuestrando a menores de edad (¡¡¡¡¡¡de incluso diez años!!!!!!) para alistarlos en el ejército.

Leo en el Informe 2007 de Amnistía Internacional que en Myanmar se cometen “violaciones sistemáticas y generalizadas del derecho internacional humanitario” a una escala equivalente a crímenes contra la humanidad;
que la mayor parte de las principales figuras de la oposición están encarceladas, entre ellos Aung San Suu Kyi, y que se ha prorrogado el período de detención sin cargos ni juicio de destacados presos de conciencia, algunos recluidos desde octubre de 1977;
que se consideran delito los comentarios adversos a la Constitución;
que aumentaron las desapariciones, los trabajos forzosos, las torturas y las ejecuciones extrajudiciales de civiles;
que ha aumentado el uso de las minas terrestres;
que hay escasez de alimentos porque se prohibe salir de los poblados para cultivar o comprar comida o se corta el acceso a las poblaciones;
que se queman pueblos enteros;
que se producen detenciones sin orden judicial y a los acusados se les niega el derecho a la asistencia letrada y se les somete a incomunicación;
que en las cárceles las condiciones son inhumanas, que la tortura, la alimentación deficiente y la precaria asistencia médica han provocado la muerte de al menos seis presos políticos;
que se restringe el derecho a la libertad de información, expresión, reunión y asociación...

Leo el sobrecogedor catálogo de la barbarie y me levanto a mirar un calendario. No, no estamos en la Edad Media. Estamos en el civilizado y muy globalizado siglo XXI. Estamos en la resplandeciente época de las TIC, de los bits y de los píxels; pero seguimos siendo cro-magnons.


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Escalofriante la información sobre el secuestro y alistamiento de los niños birmanos.
¡Menos mal que los medios de comunicación nos refrescan la memoria en estos temas!
Una vez más, GRACIAS a AI y a las demás organizaciones que trabajan por los derechos humanos.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Tétrica, triste, terrorífica, tupida situación la de Myanmar a la hora de violar tan brutalmente los derechos de las personas. Sí, estamos en el siglo XXI, sin embargo, como en la historia humana, repetimos ciclos que miran el pasado. No es posible que progresemos los seres humanos con nuestra historia, porque al final siempre llegamos, entre otras cosas, a la misma situación: asesinatos, maltratos, violaciones, atentados, y tantas otras cosas de cerebros atravesados por la condición humana y su origen evolutivo. Magnánima magnitud la del cro-magnon.