22 de abril de 2011

Ricardo Piglia: Blanco nocturno

El escritor argentino Ricardo Piglia (1940) ha obtenido recientemente el prestigioso Premio Nacional de narrativa 2010 con Blanco Nocturno. Se trata de la cuarta novela de este autor que es, además, profesor de literatura en la Universidad de Princenton. 

Blanco nocturno contiene los ingredientes clásicos del género negro. Un forastero asesinado, un pueblo blindado en sus secretos, bellas mujeres amorales, un policía intuitivo que desoye los dictados de sus superiores, un fiscal que se apresura a cerrar el caso con una falsa acusación, un periodista que no se conforma con la versión oficial, y el dinero como combustible de la trama. 

En concreto, Tony Duran, mulato puertorriqueño, aventurero y jugador profesional, es asesinado en una habitación de hotel de “un pueblo de mierda” de la provincia de Buenos Aires. Desde los casinos de Atlantic City el exótico forastero había seguido a Ada y Sofía Belladona, hermanas gemelas, hijas del hombre más poderoso de la comarca, para escandalizar durante meses a los lugareños con un ménage à trois indisimulado y con una sospechosa relación de amistad con el japonés Yoshio, conserje de noche del hotel. A pesar de que el comisario Croce descubre que se trata de un asesinato por encargo con un móvil económico, el fiscal Cueto impone su tesis de que ha sido “una pelea de maricas” y aprovecha la ocasión para cesar al policía. El periodista y aspirante a escritor Emilio Renzi (habitual en las novelas de Piglia) es enviado al pueblo para cubrir la noticia. Compartiendo cama con Sofía Belladona se adentra en la historia de la familia y conoce a Luca Belladona, alucinado inventor inspirado en un primo del autor, que resulta ser la pieza clave de todo el asunto.

A pesar de todo ello, reducir Blanco nocturno a una simple novela de género sería miope. Hay en la torrencial narración huellas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett como también hay raíces que se nutren tanto de la narrativa norteamericana del siglo XX (Faulkner, Scott Fittzgerald...) como de la sudamericana (Roberto Arlt, Onetti, García Márquez...)

Como buen prestidigitador agita Piglia en su chistera muy diversos elementos para atrapar al lector con un inquietante juego de falsas apariencias, gemelas idénticas y protagonistas alternantes (Duran, Croce, Renzi, Luca Belladona) que pretende provocar más dudas que certidumbres. Desde la parodoja del título de la novela nos advierte el autor sobre una realidad que nos habla de forma confusa y que los prejuicios nos impiden entender. El enajenado comisario Croce, clarividente en su locura y a quien nadie quiere escuchar, lo ilustra con la imagen del pato-conejo de la página 142. “Las cosas que parecen lo mismo son en realidad diferentes.” Descubrir la esencia es, nos dice, “ver de otro modo lo que nadie ha percibido.”

RICARDO PIGLIA: Blanco nocturno, Editorial Anagrama, Barcelona, 2010

7 de febrero de 2011

Henning Mankell: TEA-BAG

El protagonista de Tea-Bag es Jesper Humlin, prestigioso poeta sueco de vida superficial que vive más preocupado por el valor en bolsa de sus acciones o por su bronceado que por el fracaso de sus relaciones personales o por la realidad social que le rodea.

La peripecia en su confortable vida tiene lugar cuando en una lectura poética, Tea-Bag, una chica de piel oscura le pregunta si alguna vez ha escrito algo sobre alguien como ella. Humlin no sabe qué contestarle. Nunca ha escrito ni un solo verso sobre personas que tienen que abandonar sus países buscando unas mínimas condiciones de dignidad. En realidad, incluso ha ignorado que existan hasta ese mismo día.

La joven que pone en aprietos al poeta es Tea-Bag. Como tantos otros africanos llegada a Europa en patera. En un campo de atención a los refugiados en España, un funcionario le pregunta su nombre mientras se prepara un té. Ella mira la bebida. "Tea-Bag", se le ocurre contestarle en ese momento. Será su nuevo nombre europeo. Un nombre impersonal que oculta una identidad marcada por la explotación y los abusos.

Curiosamente lo único que une a personajes tan distintos es el miedo. El miedo de Humlin procede de ser una persona sin pasiones ni carácter. El de Tea-Bag es un miedo arraigado en lo más profundo de su ser, el miedo de una emigrante sin papeles que huye de la explotación y los abusos para ser víctima de nuevas formas de humillación en la sociedad occidental más próspera.

Uno de los detales más comentados de Tea-Bag es la ironía de Mankell sobre la novela policíaca. Cierto día el poeta acude a la editorial para entrevistarse con su editor, que le pide la redacción de una novela policiaca: la poesía no vende. Humlin se niega, considera absurdo y aburrido el género. “No me interesa leer algo que sólo trata de que se adivine erróneamente quién es el asesino.”

Este guiño irónico de Mankell (hasta la madre del poeta, de 87 años, está escribiendo una en los ratos libres que le deja su floreciente empresa de sexo telefónico) alcanza, en realidad, al funcionamiento de todo un negocio editorial basado en presupuestos meramente mercantilistas.

Alguien, que evidentemente no ha leído esta novela, ha escrito que Mankell, tras retirar a su inspector Wallander, reniega del género policiaco. En realidad, esta es una novela escrita en 2001, pero que nos llega con nueve años de retraso. Es anterior por tanto a El hombre inquieto (2009), la despedida de su principal personaje.

A pesar de las diferencias estructurales, en Tea-Bag encontramos una tesis recurrente en las novelas de Wallander. Tea-Bag ve en la televisión una película sueca de los años 50. Jesper Humlin piensa que está mirando una película sobre una especie extinta. Una Suecia que ya no existe por mucho que se empeñen los nostálgicos.

En conjunto, se trata de una novela solidaria, cargada de buenas intenciones, en la que Mankell muestra su compromiso con las mujeres (doblemente marginadas) del tercer mundo. Desgraciadamente, la irreprochable denuncia del autor no consigue una buena calificación literaria.

Henning Mankell: Tea-Bag, Tusquets Editores, Colección Andanzas, octubre de 2010.

7 de enero de 2011

Paul Auster: Sunset Park


En 2007 Paul Auster (1947) afirmaba encontrarse agotado y no saber si sería capaz de volver a escribir. Felizmente desde entonces nos ha obsequiado con tres novelas más. La ultima, Sunset Park.

Miles Heller tiene todos los ases en su mano para llegar a ser un triunfador. Su padre es editor literario; su madre, una actriz prestigiosa. Es atractivo, inteligente y un brillante estudiante universitario. A los veinte años decide, sin despedirse de nadie, cortar sus raíces y abandonarlo todo. Durante ocho años anda errante intentando inútilmente escapar de sus fantasmas. El azar (siempre el azar en las novelas de Paul Auster; un simple giro del destino, en la canción de Bob Dylan) quiere que una tarde a última hora conozca en un parque de Florida a Pilar Sánchez. Ambos leen el Gran Gatsby. En ese momento, sin él saberlo todavía, inicia una nueva huida que le devolverá a casa. Como se alude explícitamente en la novela, más que un nuevo Odiseo es un joven Telémaco que en su viaje de regreso hace escala en una decrépita casa de ocupas en Sunset Park, un barrio de Nueva york sometido por la crisis económica.

Sunset Park, hay que decirlo ya, es una excelente novela emparentada directamente con las mejores creaciones de Paul Auster. Por ejemplo con Brooklyn Follies (2005) por su humanidad, por su mirada esperanzada, por su optimismo contenido, por las tramas familiares, por los espacios físicos y existenciales recorridos... y, cómo no, por la calidad de su prosa.

En esta ocasión Paul Auster ha abandonado el manierismo formal de sus últimas novelas y dejado a un lado sus habituales  juegos metatextuales. Cada uno de los capítulos está narrado desde el punto de vista de los distintos personajes. Entrañables, memorables cada uno de ellos a su manera. El argumento, bastante esquemático, avanza desde el puzzle colectivo que conforman estos personajes a los que vamos conociendo conforme bucean en sus recuerdos, esbozan sus preocupaciones y trazan sus planes de futuro.

Sunset Park, ambientada en nuestros inciertos días, viene a decirnos que a pesar de la crisis económica provocada por los especuladores, a pesar de los avatares personales, de las desgracias con las que nos obsequia la existencia... hay esperanza y estamos obligados a abrazarnos a ella.

Paul Auster: Sunset Park, Editorial Anagrama, 2010. Traducción de Benito Gómez Ibáñez

Últimas novelas de Paul Auster en Microscopio del Dr. Winter:
Viajes por el Scriptorium (Travels in the Scriptorium, 2006)
Un hombre en la oscuridad (Man in the Dark, 2008)
Invisible (Invisible, 2009)
Sunset Park (Sunset Park, 2010)

6 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano

Patricia Highsmith no se consideraba una escritora de género negro. En su última novela, Small g: a Summer Idyll (1955), publicada un mes después de su fallecimiento, juega irónicamente con esta etiqueta literaria haciendo creer en las primeras páginas al lector (y a los bibliotecarios que se equivocan al catalogarla) que está leyendo una novela policíaca. 

Un joven sale de un cine de Zurich alrededor de la medianoche. En un callejón oscuro es absurda y brutalmente apuñalado durante un atraco. A partir de aquí la novela toma un rumbo inesperado que desconcertará a quien espere un relato criminal o una amable crónica burguesa. Si la homosexualidad es un motivo latente en las primeras obras de Patricia Highsmith, en sus últimas publicaciones se hizo totalmente explícito. En Small g: un idilio de verano, es uno de los temas centrales.

El título de la novela se refiere a la “g” minúscula que en las guías de Zurich califica a los locales de ambiente gay no exclusivo. En Jakob’s, uno de estos bares, se reúne una variada diversidad de personajes no solo homosexuales. El protagonista es Rickie Markwalder, el maduro amante del joven asesinado al que recuerda con más nostalgia que verdadero dolor y que se siente atraído por otro joven, pero que inesperadamente encuentra como amante a un policía casado. La protagonista femenina es Luisa, una joven modista tiranizada por Renate, su jefa, que intenta aclarar las dudas propias de su edad acerca de su futuro vital y de su sexualidad.

Frente a la opresiva amenaza del puritanismo social o el pánico al SIDA, en Samll g: un idilio de verano acaba imponiéndose una visión optimista, abierta y tolerante de las relaciones sexuales o, en un sentido más amplio, de las relaciones personales. La infidelidad consentida dentro del matrimonio se considera, por ejemplo, una oportunidad de autoenriquecimiento.

Desde su primera novela, Extraños en un tren, hasta Small g: un idilio de verano, la última, Patricia Highsmith se muestra como una autora en contra de la moralidad convencional. Sus ideas no recibieron muy buena acogida en EEUU, su país de nacimiento. Debido a ello, vivió los últimos treinta y dos años de su vida en Europa. Significativamente, Small g: un idilio de verano tardó nueve años en ser publicada en EEUU. 

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano, Anagrama.

Nina Simone: My baby just cares for me

27 de noviembre de 2010

Cormac McCarthy: No es país para viejos

La crítica literaria más exigente ha elevado a Cormac McCarthy (Providence, 1933) a la cima de la narrativa estadounidense contemporánea. A pesar de no permitir la mínima concesión al lector, lo cierto es que se trata de un autor bastante popular. La paradoja se explica por los premios literarios recibidos y por las adaptaciones cinematográficas de sus dos últimas novelas, No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005) y La carretera (The Road, 2006, Premio Pulitzer en 2007). Ambas, son obras duras y estremecedoras que muestran una visión desolada del mundo y de la existencia humana.

El gran éxito de la película de los hermanos Coen ha conseguido que el argumento de No es país para viejos sea muy conocido. Tras una carnicería entre traficantes de drogas en el desierto de Texas, Llewelyn Moss se apropia de más de dos millones de dólares. Desde el primer momento sabe que está obligado a abandonar a su joven mujer y a huir porque si alguien pierde esa cantidad no la dará por perdida fácilmente.

Anton Chigurh, asesino profesional sin escrúpulos, desalmado psicópata aficionado a las divagaciones metafísicas (memorable la recreación en la pantalla de Javier Bardem), y Carson Wells, Teniente Coronel en la Guerra de Vietnam, reciben el encargo de recuperar el dinero. Se inicia de esta forma una persecución despiadada que genera una violencia volcánica y delirante.

Ed Tom Bell, “un sheriff paleto de una ciudad cateta de un condado cateto. De un estado cateto,” es el veterano y estupefacto representante del orden que intenta comprender qué está ocurriendo, pero que sólo consigue perseguir impotente un rastro de cadáveres.

El distanciamiento del autor, la alternancia narrativa entre la tercera y la primera persona, las prolijas descripciones, los crudos diálogos y el desprecio a buena parte de las convenciones del género configuran un estilo descarnado y áspero. Cormac McCarthy renuncia a cualquier adorno retórico más allá de un persistente y obsesivo polisíndeton que provoca el malestar del lector:

“Cuando se decidió por fin a cogerlo retrocedió unos pasos y se sentó en la hierba y se descolgó el rifle y lo dejó a un lado. Estaba sentado con las piernas separadas y la H&K en el regazo y el maletín entre las rodillas. Soltó las dos correas y abrió el pestillo de latón y levantó la solapa y la dobló hacia atrás.”

No es país para viejos es una novela impactante y sobrecogedora. ¿Es ya nuestro mundo tal y como lo representa Cormac McCarthy?

13 de noviembre de 2010

Aung San Suu Kyi ha sido liberada

Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, ha sido liberada tras su último arresto domiciliario, que ha durado más de siete años, por su oposición a la Junta militar de Myanmar (Birmania) que ejerce un poder represor desde 1988.
Microscopio del Dr. Winter, que desde 2007 ha expresado su solidaridad con Aung San Suu Kyi, expresa su alegría por esta esperanzadora noticia.



26 de octubre de 2010

Michael Connelly: Nueve dragones


Uno de los rasgos más característicos de la narrativa de Michael Connelly es hacer que coincidan en sus obras personajes de sus diferentes novelas. A lo largo de su ya larga trayectoria Harry Bosch se ha encontrado y reencontrado en muy variadas circunstancias con Terry McCaleb, Roy Lindell, Rachel Walling, Jerry Edgar, Jack McEvoy, o, incluso, Cassie Black (Luna funesta). Recordemos cómo en El veredicto aparecen incluso tres de sus protagonistas: Harry Bosch, Mickey Haller y Jack McEvoy

Michael Connelly ha ido tejiendo en su mundo literario, por tanto, una densa red de relaciones interpersonales entre sus personajes, y de referencias entre sus novelas. De este juego intertextual, tan típico también de Paul Auster, por ejemplo, surge Nueve dragones (Nine Dragons, 2009).


En los últimos capítulos de El vuelo del ángel (1999) Harry Bosch se ve inmerso en los disturbios raciales de South Bay, al sur de Los Ángeles. Tras haber estado a punto de perder la vida, Bosch necesita fumar. Entra en Fortune Liquors, una tienda de licores que ha sido saqueada. Las estanterías están vacías. El suelo está sembrado de botellas rotas y el sitio apesta a alcohol. Los asaltantes no han dejado ni una sola cajetilla de tabaco. El propietario asiático de la tienda ofrece a Bosch el último cigarrillo Camel que le queda. El detective agradece el detalle y recoge unas cerillas con publicidad de la tienda. Ya en la calle, fuma satisfecho de seguir vivo. Abre el librillo de cerillas y encuentra en su interior un aforismo: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo”. Guarda las cerillas en un bolsillo y al hacerlo encuentra arroz del día de su boda con Eleanor Wish.

Doce años después, en Nueve dragones, Harry Bosch no fuma desde hace tiempo. Le crujen las rodillas cuando se agacha y necesita gafas para leer. Su hija tiene ya trece años y vive con su madre en Hong Kong. Continúa trabajando en Homicidios Especiales. Su joven compañero Ignacio Ferras le decepciona cada día más debido a su falta de compromiso desde que fue herido (El observatorio) y a que sus obligaciones familiares han aumentado. Tras unas semanas de tranquilidad Bosch se reencuentra con el pasado. John Li, el anciano propietario de Fortune Liquors, ha sido asesinado.

Cuando, acompañado por Ferras, llega al lugar del crimen lo primero que hace es sacar de un bolsillo de su chaqueta un librito de fósforos viejo y gastado. Sólo falta una cerilla y en el interior aparece el aforismo ya conocido: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo.” Bosch había llevado en el bolsillo aquellas cerillas en el bolsillo durante años, “no tanto porque creyera que eso le daría buena fortuna, sino porque creía en lo que decía.”

Con su pasado siempre a cuestas, no tiene mucho tiempo para la nostalgia. Promete a los hijos de la víctima resolver el asesinato. Aparentemente se trata de un atraco, pero una grabación de las cámaras de seguridad del local prueba que la víctima estaba siendo extorsionada por la mafia china, la Tríada. Pronto se detiene a un sospechoso; pero Bosch recibe el aviso de que su hija ha sido secuestrada en lo que parece un intento por detener la investigación. El detective viaja a Hong Kong para salvar a Maddie mientras la ciudad celebra el festival del Espíritu Hambriento. Su vida dará un giro totalmente inesperado.

En su decimocuarta novela como protagonista Harry Bosch continúa siendo un solitario policía aficionado al jazz que sigue fiel a su misión. A lo que él llama la "religión azul", la fe en que los crímenes no quedarán impunes; pero cuando ya su carrera está llegando a su fin encuentra una nueva misión: el cuidado de su hija.

La mejor de las tres últimas novelas protagonizadas por Harry Bosch, pero lejos de la intensidad de sus primeras apariciones.

Michael Connelly: Nueve dragones, Roca Editorial, 2010.

Todo sobre Harry Bosch y Michael Connelly en woodrowwilsondrive.es

23 de septiembre de 2010

Patricia Highsmith: Mar de fondo




¿Cómo reaccionarías si tu pareja te fuese infiel una y otra vez sin disimulo, con distintas personas, en tu propia casa o en las fiestas? ¿Qué harías si todos tus amigos y vecinos lo supieran escandalizados? ¿Solicitarías el divorcio o le pedirías discreción al menos? ¿Asesinarías a sus amantes?

Mar de fondo nos sumerge en estas insólitas dudas.

Las novelas de Patricia Highsmith (1921-1995) nunca son amables. Consiguen irritarnos porque, enfrentados a situaciones poco habituales, acabamos sin querer sometidos a un test que consigue que revisemos nuestros propios códigos. En ese proceso de instrospección el desasosiego proviene del hecho de pensar que nunca actuaríamos como lo hacen sus ambiguos personajes, movidos por principios morales que nunca compartiríamos, ¿o sí?

En Mar de fondo, Victor Van Allen vive de las rentas mientras practica sus aficiones: la impresión y la encuadernación de libros, la cría de caracoles, la cultura de las abejas, hacer queso, la carpintería, la música y la pintura, mirar las estrellas con su telescopio. A su mujer, Melinda, le aburre todo eso. Ella prefiere bailar, tomar copas, ir de fiestas, o, como nueva Emma Bovary del siglo XX, entregarse a sus amantes mientras ignora a su hija y a su marido. Patricia Highsmith realiza un explícito guiño literario al personaje de Flaubert. Cuando Melinda duda sobre su disfraz para asistir a un fiesta, su marido le sugiere con ironía el personaje de Madame Bovary.

Ante todo ello, Vic asume con deportividad olímpica los constantes amoríos y desplantes de su Melinda a la que simplemente considera una inmadura (la habitual misogina de Patricia Highsmith). Incluso hubiera sido capaz de llegar a un acuerdo razonable si “ella estuviera con un hombre de cierta talla y dignidad, que tomase por amante a un hombre con ideas en la cabeza... Era capaz de imaginar una especie de arreglo caritativo, imparcial y civilizado en que los tres podrían ser felices. Dostoievski sabía lo que quería decir. Y Goethe también podría haberlo entendido.”

Vic le propone claramente: “Me gustaría que eligieses un hombre –incluso varios si quisieras- que tuviera un poco de cerebro. ¿No lo ves posible?” Ella, por su parte, no parece escuchar ni siquiera esta tan poco frecuente proposición.




Patricia Highsmith había publicado su primera novela, Extraños en un tren, en 1950. La adaptación al cine realizado por Alfred Hitchcock le supuso la fama inmediata. Mar de fondo (1957) es su quinta novela, escrita tras El talento de Mr. Ripley la primera entrega de su personaje universal Tom Ripley.

Mar de fondo, además de una prosa precisa, nos ofrece grandes dosis de tensión psicológica mientras propicia nuestra reflexión sobre las pautas morales, y las convenciones sociales.

Un magistral paseo por la delgada línea entre la normalidad y la patología criminal.

6 de septiembre de 2010

En noviembre Sunset Park de Paul Auster


"Durante casi un año, ha estado tomando fotografías de cosas abandonadas."
"For almost a year now, he has been taking photographs of abandoned things."

Así comienza Sunset Park que en noviembre, al mismo tiempo que en EEUU, aparecerá en España publicada por Anagrama. Tras Invisible encontraremos una novela colectiva protagonizada por el mismo número de hombres que de mujeres.

La nueva novela de Auster se está promocionando en EEUU de la siguiente manera, y alguna pista nos da sobre su contenido:

Sunset Park sigue las esperanzas y los temores de un elenco de personajes inolvidables reunidos por el misterioso Miles Heller durante los meses oscuros del colapso económico de 2008.

Un enigmático joven empleado como basurero en el sur de Florida que fotografía obsesivamente miles de objetos abandonados por las familias desalojadas.

Un grupo de jóvenes en cuclillas en Sunset Park, Brooklyn.
Un hospital de Cosas Rotas, especializado en la reparación de los artefactos de un mundo desaparecido.
El clásico del año 1946 de William Wyler Los mejores años de nuestra vida.
Una famosa actriz que prepara su regreso a Broadway.
Un editor independiente que trata desesperadamente de salvar su negocio y su matrimonio.

Estos son sólo algunos de los elementos que Auster mágicamente entreteje en este inmenso movimiento novela sobre la América contemporánea y sus fantasmas. Sunset Park es una sorprendente partida que confirma a Paul Auster como uno de nuestros escritores vivos más importantes.

Además, La Vanguardia ha publicado una entrevista con Paul Auster realizada por Antonio Lozano.

Esta es una de las respuestas del autor estadounidense:

¿Qué le condujo a escoger un barrio tan degradado como Sunset Park como escenario?

Cuando la economía empezó a colapsarse allá por el verano del 2008, no cesaba de encontrarme en las noticias con historias de gente que perdía su hogar. Decidí que quería escribir sobre alguien que es expulsado de su casa, tratar el tema de la desposesión. Una amiga que vive en Sunset Park me estaba dando un tour por el barrio cuando nos encontramos con una enorme casa abandonada que me llamó poderosamente la atención y de la que tomé muchas fotos. Para escribir siempre necesito contar con un espacio muy específico y delimitado sobre el que proyectar mi imaginación, aunque luego apenas aparezca en el libro o al lector le importe bien poco. Y en esa casa, que al poco demolieron, metí a mis okupas.

Lee la entrevista completa en La Vanguardia

Lee los primeros párrafos de Sunset Park en ¡Esto es Brooklyn!

5 de septiembre de 2010

Kalpana Swaminathan: Los crímenes de Ardeshir Villa


Kalpana Swaminathan (1956) es cirujana pediátrica en Bombay. Como novelista ha publicado Ambrosia for Afters (2003) y Bougainvillea House (2006).

Los crímenes de Ardeshir Villa (The Page 3 Murders, 2006) es la primera novela de una serie policiaca protagonizada por la policía jubilada Lalli cuyas hazañas deductivas son narradas por su anónima sobrina de 33 años, aspirante a escritora. La canción del jardinero (The Gardener’s Song, 2007) es la segunda entrega. Monochrome Madonna (2010), la tercera.

Los crímenes de Ardeshir Villa pertenece a esa clase de relatos que Raymond Chandler criticó por su "poca conciencia de lo que sucede en el mundo" (El simple arte de matar), que plantean al lector el enigma más o menos ingenioso de un asesinato cometido en un lugar cerrado por alguno de los variopintos personajes agrupados allí que tendrán que rendir cuentas a un agudísimo e infalible detective. Relatos que nos presentan "misterios perfumados con capullos de magnolia" (en este caso, con aroma a curry) y cuya más conocida representante es Agatha Christie.

En esta ocasión, Kalpana Swaminathan, ignorando la realidad social de la India, encierra en la mansión de Bombay que da título a la versión española a una serie de celebridades locales para celebrar una fiesta de varios días y para descubrir que comparten más de un secreto inconfesable. Disfrutarán principalmente de sofisticados menús culinarios que la autora se complace en describir con detalle sin ahorrar páginas; pero alguien no parece apreciar las delicias de la cocina hindú y asesina al cocinero.

Dora Sales, la traductora de la novela, en un generoso e interesante epílogo realiza con notable autoridad un comentario de texto de la novela. Justifica, además, una decisión personal que afecta irreparablemente a la traducción de la obra. Resulta que Los crímenes de Ardeshir Villa está escrita en inglés en el original, pero contiene innumerables palabras indias, sobre todo términos gastronómicos. La traductora ha preferido, al contrario que en otros casos semejantes, no incluir un glosario con la traducción de esas palabras, sino explicar su significado mediante la aposición explicativa. En mi opinión, ello desvirtúa el texto y lo hace totalmente artificial, incluso ilegible por momentos. Más próximo al recetario de cocina que a la narrativa. Un ejemplo:

"Kandivli me ofrecía khandvi -un aperitivo gujarati hecho con harina de garbanzos y leche ácida- y Dombivli me daba avial, un plato de Kerala compuesto por verduras variadas con salsa condimentada con coco y cuajada. Como entrantes tomé sol kadi, sopa de fruta ácida, de Mahim, y de postre lagan nu custard, tarta nupcial de crema, de Churchgate, que está tan cerca como la línea de Colaba." (p.147)

Si aplicásemos el mismo criterio a las primeras líneas de El Quijote ecnontraríamos lo siguiente:

"En un lugar de la Mancha, esa región natural e histórica situada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en el centro de España, que ocupa buena parte de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo, una de esas personas que por su sangre es de una clase noble y distinguida, de los de lanza en astillero, que es una percha en que se ponen las armas, adarga, o escudo de cuero, ovalado o de forma de corazón, antigua, rocín flaco y galgo corredor."

Absurdo, ¿no?

En conclusión, una novela sin interés, de planteamiento caduco, que no aporta nada al género, más allá del exotismo costumbrista. Recomendada sólo para aficionados a la cocina hindú.

Kalpana Swaminathan: Los crímenes de Ardeshir Villa, Ediciones Siruela, 2009.

Erikah Badu condenada por Window seat

En EEUU, la tierra de las libertades, un tribunal de Dallas ha condenado a Erikah Badu a una multa y a seis meses de libertad condicional por desnudarse en la calle durante la grabación del vídeo de su canción Window seat. El vídeo fue realizado en la plaza donde en 1963 fue asesinado el presidente John F. Kennedy. Algún transeúnte que presenció el desnudo puso la denuncia.

En una de sus novelas escribe Philip Roth: "El giro a la derecha en este país es un movimiento para sustituir las instituciones políticas por la moralidad: su moralidad. Sexo y Dios. Xenofobia. Una cultura de absoluta intolerancia."

Esta noticia parece un buen ejemplo de ello. ¿No crees?

23 de agosto de 2010

Brad Mehldau. Felicidades

23 de agosto de 2010. Brad Mehlday cumple cuarenta años. Lo recordamos con esta versión de la conocida 50 Ways to Leave Your Lover de Paul Simon.

17 de agosto de 2010

La interpretación de los sueños. (Christopher Nolan: Origen)

Una recomendación: no dejes de acudir al cine para disfrutar de la última película de Christopher Nolan. El director que nos dejó boquiabiertos con Memento (2000) consigue ahora alucinarnos con su última obra.

Afirma Nolan que Origen (Inception, 2010) es en realidad una película de ladrones. En efecto, una banda comandada por Leonardo DiCaprio se dedica a robar sueños, pero también a introducirlos en la mente de sus víctimas.

Una película sobre sueños que consigue lo mismo que nuestros sueños: sin demasiada coherencia lógica, nos sorprende, nos maravilla, nos llena de desasosiego...

El argumento, en cambio, es endeble, adornado de palabrería y conceptos pseudometafísicos un tanto tramposos. Disfruta, por tanto, de la magia de las imágenes, de su enorme poder de sugestión visual, y deja la interpretación de los sueños para los psicoanalistas.