4 de julio de 2008

De manifiestos y lenguas. También sobre la ignorancia.

El Manifiesto por una lengua común en defensa de la lengua castellana ha agitado las aguas de la polémica política, más que lingüística. Por si faltara picante, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña considera que el 95% de las escuelas catalanas no imparten las horas en castellano que marca la legislación vigente.

No voy a entrar en este debate poco productivo. Sólo quiero recordar aquí algo que nos repite la Sociolingüística: las lenguas son frágiles, incluso pueden llegar a desaparecer, por lo que es necesario cuidarlas.

En mi humilde opinión, el un tanto paranoico Manifiesto olvida voluntariamente una cuestión básica: la mayor amenaza que soporta hoy el castellano viene determinada por el mal uso de la lengua que hacen los medios de comunicación. Conviene recordar, además, que en este ámbito de uso el castellano domina ampliamente a las otras lenguas constitucionales.

No hay que rebuscar mucho para encontrar ejemplos de las aberraciones expresivas y ortográficas de los medios de comunicación que devalúan, empobrecen y amenazan la lengua. Un ejemplo de hoy. Nada más y nada menos que en la sección de Cultura (¡¡¡!!!) de elpais.com leemos el siguiente titular "Estefanía Morán gana el concurso de microrelatos de la SER". La falta ortográfica se repite varias veces en el cuerpo de la noticia, lo que indica perseverancia en el error, y no un simple descuido. ¿No hay nadie en la mayor empresa de comunicación de nuestro país que corrija los caprichos expresivos del supuesto licenciado en periodismo?


Quizá la afición por lo rápido, lo fácil, lo ligero... que recorta, entre otras formas de comunicación, los relatos y, de paso, el pensamiento, esté ya aligerando las grafías. ¿Para qué tantas letras? Quizá sea simplemente una cuestión de ignorancia producto del desprecio y de la indolencia de nuestra sociedad tan moderna.

La mejor forma de cuidar las lenguas consiste en usarlas con corrección, y eso es algo que saben perfectamente, aunque no lo digan, Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina y los demás insignes firmantes del Manifiesto.

1 comentario:

Ariel dijo...

De acuerdo, en México los principales asesinos de nuestra lengua son los medios de comunicación, dicen que no importa, que mueren unas palabras y nacen otras, pero el problema no consiste en sustitución sino en que nuestra bella lengua va perdiendo la belleza.